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A 60 años del triunfo de la Revolución cubana: Frei Betto (Brasil)

Panel realizado en el Palacio de Convenciones, durante la celebración de la IV Conferencia Internacional Por el equilibrio del mundo.

30 de enero de 2019

Bueno, a pesar de que el Ministerio de Turismo de Cuba no me paga, en Brasil mucha gente me procura antes de venir a Cuba: ¿qué debo saber, qué debo visitar?, sobre todo en los últimos 30 años después de la caída del Muro de Berlín, porque la gente piensa que por efecto dominó esta Revolución no va a durar más y entonces dice, yo quiero ir a Cuba antes de que termine, antes de que se venga la Revolución abajo, para conocerla, al menos una vez en la vida. Bueno, y algunos también, sobre todo periodistas, me preguntaban: Betto ¿cómo hago para tener una entrevista con Fidel?, ¿o para entrevistar a Raúl o ahora, a Díaz-Canel? Yo digo sí, es posible, pero usted me paga los movimientos populares con los cuales trabajo, me da un millón de dólares, y otro millón para los hospitales pediátricos de Cuba y está todo arreglado. Pero lamentablemente nunca me han pagado. La pregunta que se hacen es: ¿qué explicación puede haber —porque no es un milagro, es un hecho histórico— para que el único país socialista de la historia de Occidente, Cuba, sobreviva a 30 años de la caída del Muro de Berlín? ¿Cuál es la explicación? Hay muchas, muchas han sido dichas aquí, más yo voy a subrayar cinco factores:

El primer factor, es también una pregunta que me hacen mucho en Brasil. Si Cuba es tan frágil, si Cuba es pobre y si Cuba está tan cerca de Estados Unidos ¿por qué los yanquis atraviesan el mundo para ir a África, a Afganistán, a Irak y a Libia y no atacan a Cuba? Incluso, para vengar la derrota de Playa Girón. Hay que tener una respuesta, no es porque los yanquis no tengan ganas de destruir este país, esta Revolución. Y yo les explico: miren, es muy fácil, los yanquis han aprendido que se puede derrotar un gobierno, acabar con un gobierno, como hicieron en Irak o en Libia, pero que no se puede derrotar a un pueblo. Ellos lo saben desde la experiencia de Vietnam. Ellos saben desde la experiencia de Vietnam, que si invaden a Cuba no estarán luchando contra un gobierno, estarán luchando contra un pueblo que es el gobierno de este país.

Porque aquí se ha construido una Organización Popular. Ayer en mi conferencia decía que, lamentablemente, en muchos de nuestros países progresistas eso no pasó. Pensábamos que podíamos conducir el proceso con consignas, las consignas son emocionales; no, hay que crear organizaciones populares. En Cuba los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), los Sindicatos, la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), con sus domingos rojos y otras instituciones han sido muy importantes para crear una cultura de la Revolución cubana, en la subjetividad humana: o sea, los cubanos sienten orgullo, un merecido orgullo de ser cubanos y de vivir en este país socialista, a pesar de todas la dificultades.

Segundo factor: el incremento de la subjetividad humana. O sea en Cuba las figuras históricas no son de museo, como en muchos de nuestros países; aquí Varela, Martí, hechos como el del Moncada, el caso de Elián, el caso de los Cinco Héroes, son hechos actuales. Cuando la gente se refiere a esos sucesos, no los trata como un recuerdo; ese censo de historicidad se mantiene vivo en los cubanos y nosotros sabemos que sin esa percepción del tiempo de la historia es muy difícil tener un proyecto estratégico de construcción de la patria y en este caso, de la construcción de una patria socialista. Si no hay percepción de la vida como historia, no hay posibilidad de tener conciencia política, a menos que sea un político oportunista de los que sencillamente quieren ocupar el poder por el poder y no para crear un proyecto de nación, un proyecto histórico.

Otro factor que mantiene de pie esta Revolución es el internacionalismo y es muy curioso porque Cuba es una isla en muchos sentidos, es una isla geográfica, es una isla por fuerza del bloqueo de Estados Unidos, es una isla desde el punto de vista de que es el único país socialista, y a pesar de ello existe. Es impresionante el hecho de que desde esta isla se creó una cultura internacionalista. Mucha gente pensaba que los cubanos estaban en Angola por la presión de los soviéticos, no, estaban por una decisión ética de solidaridad con los pueblos, y no solo con Angola. ¿Por qué Raúl Castro fue el único Jefe de Estado extranjero que tuvo derecho a la palabra en el funeral de Mandela? Esa fue una manera de agradecer la colaboración de Cuba para derrotar el Apartheid. Eso es muy importante, toda esa solidaridad que dan los médicos, los maestros.

Y esa enorme cantidad de eventos que se producen en este país. Yo vivo en un país continental que es Brasil, tenemos 212 millones de habitantes. Brasil todo no produce una cuarta parte de los eventos internacionales que ustedes hacen aquí en Cuba. Brasil todo no llegó todavía, con todas sus atracciones, a 5 millones de visitas extranjeras por año y Cuba fácilmente llegará a esa cifra, ya sobrepasó los 4 millones. Cuba ha sabido cultivar ese internacionalismo. Por ejemplo, en cualquier lugar del mundo encuentras asociaciones José Martí, un trabajo que hace el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), la Casa de las Américas, o sea, instituciones en Cuba que constituyen una gran ventana internacionalista. Eso permite que se cultive fuera de Cuba una fuerte solidaridad con la Revolución, lo que es muy importante.

A los gobiernos progresistas nos falta un poco de autocrítica, para advertir las equivocaciones que hemos cometido. La capacidad autocrítica que esta Revolución tiene, quizás por fuerza de la educación jesuita de Fidel y de Raúl, que nos obliga a un examen de conciencia, al sacramento de la penitencia y esas cosas. Entonces, es impresionante comprobar las veces que la Revolución ha rectificado, que se ha planteado la necesidad de pensar qué errores ha cometido, no solo políticos, y lo ha hecho en consulta popular, con la gente, con las bases. Los Lineamientos, las decisiones constitucionales. Cuando el gobierno de Cuba comprendió lo equivocado que era definir al Estado Cubano en la Constitución como ateo, lo rectificó, y ahora es un estado laico, un estado de todos los cubanos, no solamente de aquellos que no creen en Dios o de aquellos que creen en Dios. El Estado no tiene que ser confesional. Fue en Managua durante las celebraciones del primer aniversario de la Revolución sandinista que me encontré con Fidel y le pregunté por qué el Estado cubano era confesional. Y él se quedó perplejo, ¿cómo confesional? Somos ateos. Digo: Comandante, ateo o no ateo es confesional, porque afirmar o negar la existencia de Dios es absoluta confesionalidad y la modernidad exige estados laicos y él dijo “…estoy de acuerdo, nunca había pasado por mi cabeza esto, pero usted tiene razón”, y después cambió, no hubo ningún problema. Incluso se cambió el Estatuto del Partido que pasó a admitir la entrada de creyentes. Yo le pregunté en ese tiempo a una persona que equivalía a un Ministro de Cultura, al doctor Carneado: ¿ahora muchos creyentes ingresan en el Partido? y él me respondió: no, ahora muchos militantes del Partido dicen que siempre habían sido creyentes pero antes no convenía mucho decirlo, para no quedar un poco mal entre nosotros.

Bueno, y por fin: esa capacidad que los cubanos tienen que es una característica que habría que trabajar más en los escritos de Barnet, de Abel, de otros, aunque quizás ya ha sido trabajado aquí por los intelectuales cubanos, pero yo no conozco esos textos. Me refiero al humor cubano, a la capacidad que Cuba tiene de tener mucho humor. Muchos amigos míos que han venido llenos de prejuicios se sorprenden, yo mismo cuando llegué la primera vez pensaba que me iba a encontrar estatuas de Marx y Lenin en cada esquina. Pero encontré a un señor sin pelo en la cabeza y bigotudo, que yo no conocía bien, que se llamaba José Martí.

Siempre impresiona a la gente el humor de los cubanos, incluso cuando hablan de política, si estás interesado en hablar de política. Es muy curioso ese rasgo de la idiosincrasia cubana. Fidel era muy detallista. La primera pregunta que hacía cuando se encontraba con alguien era: ¿qué estás haciendo?, ¿qué hiciste ayer?, ¿qué has comido? ¿dónde has estado? Y no ¿qué ideas tienes?, ¿qué tú piensas del proyecto estratégico revolucionario? Tengo incluso la impresión de que a Fidel no le gustaba mucho ese tipo de gente que ya llega con todos los planes globales revolucionarios en la cabeza, era una persona muy humana.

Y este humor, en el sentido más profundo del vocablo, es una característica cubana que hay que explotar mejor intelectualmente. Hay muchos países, —no puedo citarlos porque voy a ofender a mucha gente aquí—, que son tremendamente aburridos. La gente en esos países parece que está siempre enemistada, con algún problema de salud, es tremendamente aburrida; hay otros, ustedes saben, que son tremendamente arrogantes y otros son tremendamente humildes, sin un sentido de apreciación de sí mismos, con una bajísima autoestima y aquí no, con todas las dificultades.

Yo recuerdo la gente haciendo chistes en pleno Período Especial. Cuando vino Juan Pablo II, yo aprendí un montón de chistes del Papa. El Papa fue con su capelito, estaba en el malecón con su capelito y se le cayó al mar. Entonces Fidel dijo “Santidad, deje que vuelva a entrar el mar al Malecón y yo rescato su capelito” y al día siguiente el Granma anunció que Fidel había rescatado del mar el capelito del Papa. El New York Times escribió: Fidel está tan viejo que no pudo caminar sobre el mar.

Son distintos aspectos que muchas veces implican factores políticos, ideológicos, de nuestros países. No solamente como se ha dicho aquí. No es que conozcas el marxismo para ser una persona revolucionaria, es el hecho de que la persona tenga una ética, un sentido para su vida. Yo conozco a mucha gente, incluso es mi caso, que fue después de hacer una acción por los pobres, una acción por los proyectos socialistas, que empezó a estudiar las teorías del marxismo. Al revés, hay mucha gente que ha estudiado la teoría del marxismo, y no es revolucionaria. Por ejemplo yo estuve cuatro veces en la Unión Soviética durante el socialismo, estuve en la Academia de Ciencias y la gente me miraba con todos los prejuicios que ustedes pueden imaginar porque soy Fraile, soy Católico, yo soy Paulo Freireano. Y ellos venían con todos sus factores ideológicos doctrinarios. Y yo me pregunto: ¿dónde está esa gente hoy? Luchando para volver al socialismo, como la izquierda de Europa; a una parte no le interesa ya luchar por un proyecto revolucionario porque ahora pueden ser burgueses sin culpa. La caída del Muro de Berlín creó esa facilidad para ellos, pueden ser burgueses sin culpa. Y entonces es muy importante profundizar este tema del humor de la cultura cubana. Meses antes de fallecer Fidel, me hizo esta observación, estaba ahí Dalia también: “es increíble como un dibujo de humor en el periódico es capaz de decir más que muchos análisis”. Él me dijo eso y todos sabemos que es así, que un dibujo es capaz de hablar muchísimo, son las cosas de los símbolos que tenemos que trabajar. Y termino compartiendo con ustedes mi consigna para los tiempos que vivimos hoy en América Latina: hay que dejar el pesimismo para días mejores, gracias.

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