Muchos de los que
hoy en Miami, casi a plena luz, ejercen el terrorismo contra Cuba
iniciaron su criminal carrera en 1961 cuando la invasión por Bahía
de Cochinos. En abril se conmemoró el 43 aniversario de la
invasión realizada contra Cuba por una fuerza mercenaria —con
rostro cubano— que como admitió el entonces presidente
norteamericano, John F.Kennedy, auspició el Gobierno de Estados
Unidos.
Los mismos
intereses oficiales de Washington y la misma gente que los secundó
formando parte de lo que denominan Brigada 2506, controlan hoy la
vida política de Miami y prosiguen afiliados a la violencia para
imponer su dominio en la Isla.
El 22 de febrero
de 1998 fue dado a conocer un informe hasta ese momento secreto,
elaborado seis meses después de la invasión por el inspector
general de la CIA, Lyman Kirkpatrick, donde, entre otras cosas,
explicó el papel de Miami en esa fracasada agresión.
Según
Kirkpatrick, desde entonces la mencionada urbe se transformó en
gran centro de operaciones de la CIA contra Cuba, y en línea con
ello organizó grupos terroristas y otros supuestamente defensores
de los derechos humanos, o que entrelazaban ambas misiones.
Alrededor de las
2:00am del 17 de abril de 1961, Washington lanzó unos 1 500
hombres contra su país de origen, al frente de los cuales situó
mayoritariamente a ex militares de la tiranía pronorteamericana
de Fulgencio Batista, derrocada dos años antes.
Más del 90% de
esa fuerza cayó prisionera, a pesar de estar muy bien equipada,
de haber sido entrenada por instructores norteamericanos
(actividad que exigió la inversión de 45 millones de dólares),
y de recibir la protección de navíos de guerra y aviones de
Estados Unidos.
Ninguno de los
jefes de las fuerzas invasoras murió en combate, mientras que
entre su tropa se reportaron más de 85 bajas de ese tipo.
De acuerdo con la
misma fuente, la Brigada estuvo compuesta, entre otros, por 100
latifundistas, 24 grandes propietarios, 67 casatenientes, 112
grandes comerciantes, 194 ex militares del régimen de Batista, 35
magnates industriales, y 112 lumpens.
Durante los
combates del 19 de abril de 1961 resultó derribado por fuego
antiaéreo un avión B-26 tripulado por Thomas Williard Ray y
Frank Leo Baker, piloto de la guardia de Alabama, y ese mismo día
fue abatido sobre el mar otro B-26, tripulado por los
norteamericanos Riler W. Shamburger y Wade Carroll Gray, el
primero de ellos oficial de la Guardia Nacional.
La invasión de
abril de 1961, concebida para facilitar una intervención militar
del Gobierno de Estados Unidos en Cuba, provocó aquí 176 muertos
y más de 300 heridos, de los cuales 50 quedaron incapacitados físicamente.
A pesar de eso,
50 de los invasores que resultaron heridos fueron asistidos en
centros médicos y ninguno de los prisioneros, como lo
reconocieron, fue víctima de atropellos.
Además, el
Tribunal que los juzgó no los condenó a muerte, les impuso la pérdida
de su nacionalidad y el pago de una indemnización de 62 millones
de dólares, que al final sus promotores del Gobierno
estadounidense no pagaron en su totalidad.
El expediente de
Girón no concluyó. Gente vinculada a ese plan siguen actuando
hoy en Miami, tienen allí estrechos lazos con el poder económico,
administran la vida política, casi a plena luz han ejercido el
terrorismo contra Cuba y de-sempeñaron un relevante papel en el
fraude electoral que en el 2000 llevó a Bush a la Presidencia.
Algunos ejemplos
son suficientes para brindar una idea respecto a la conexión que
existe entre esos dos momentos históricos.
La CIA encomendó
a Jorge Más Canosa atacar a Baracoa poblado del extremo oriental
de la Isla, a fin de distraer a fuerzas combativas cubanas
mientras la brigada invasora desembarcaba en Playa Girón, pero el
grupo del que formó parte flaqueó y luego de navegar por la
costa Sur huyeron hacia Puerto Rico.
Más Canosa
presidió hasta su muerte la Fundación Nacional Cubano Americana
(FNCA), creada por la administración de Ronald Reagan y George
Bush (padre) en octubre de 1981, hoy dividida por fuertes
rencillas internas en fracciones que han adoptado otros nombres,
pero todos dedicados a una permanente actividad subversiva contra
La Habana.
Ahora la Fundación
tiene como presidente a José (Pepe) Hernández, otro de los
participantes en la fracasada invasión de abril de 1961, y cuya
credencial puede ser sintetizada, entre muchos casos de igual
linaje, por dos hechos.
Un integrante de
la mencionada agresión, el connotado terrorista de origen cubano
Luis Posada Carriles, en su libro Los caminos del guerrero dice
que Hernández lo ha sostenido económicamente en distintas
ocasiones.
En ese mismo
libro revela sus estrechas relaciones con otro mercenario de Girón,
mezclado con el asesinato del Che y hombre muy vinculado al hampa
política de Miami: “Félix Rodríguez, alias Max Gómez, compañero
mío de la brigada, es la persona que han contactado mis amigos de
Miami para que organice mi recepción.”
Cuando hace
algunos años cerca de Puerto Rico fueron detenidos en una
embarcación varios terroristas que confesaron planear un atentado
contra Fidel Castro, en ocasión de una estancia de este en
Venezuela, salió a la luz que unos de los fusiles de alta
potencia que transportaban aparecía en Miami a nombre del
presidente de la FNCA, José Hernández.
Posada Carriles y
el también conocido terrorista Orlando Bosch Ávila, autores de
la voladura en pleno vuelo de un avión civil cubano donde
murieron 73 personas, no han llegado a ser sancionados por ese
brutal crimen gracias a la pública protección que les han
brindado la CIA y la Fundación.
En 1997
mercenarios contratados por Posada Carriles en El Salvador
colocaron bombas en La Habana, oportunidad en la que resultó
muerto un joven turista italiano y heridos varios cubanos, hechos
que el periódico The Miami Herald, luego de una investigación,
atribuyó a la extrema derecha de origen cubano asentada en esa
urbe.
Detenido Posada
Carriles por su comprobado intento de asesinar a Fidel Castro en
Panamá durante la X Cumbre Iberoamericana del año 2000, los
hombres de esa tendencia han movido toda su influencia en
Washington y echado a rodar todos sus recursos para tratar de
liberarlo.
En Panamá tenían
a uno de los suyos, el ex invasor de Girón José Valladares, ya
fallecido, el cual en sus declaraciones ante la Fiscal reconoció
que él alojó en su mansión a Posada, así como a otro
mercenario de Girón, Guillermo Novo Sampol, y demás cómplices.
A la legión de
esos viejos brigadistas derrotados que se mueven en Miami se une
José Basulto León, uno de los cinco infiltrados enviados por la
CIA a la ciudad de Santiago de Cuba, a unos 1 000 km de la
capital, para organizar grupos terroristas que apoyaran la invasión
del 61.
El 15 de mayo de
1991 fundó una organización que bautizó con el nombre de
Hermanos al Rescate, impulsora bajo un manto supuestamente
humanitario de múltiples provocaciones y violaciones del espacio
aéreo de Cuba.
En abril del 2001
la denominada Asociación de Veteranos de Bahía de Cochinos,
Brigada 2506, expulsó de sus filas a dos de sus integrantes, y
ratificó la separación de otros tres, por haber asistido en La
Habana a una conferencia denominada Playa Girón: 40 años después.
Uno de los jefes
de esa agrupación, Juan Torres Mena, afirmó en esa oportunidad
que los separaron por traicionar “a quienes fuimos a Cuba en
1961 a luchar por la libertad...”, mientras que el presidente
del grupo, Juan Pérez Franco, rechazó “cualquier tipo de diálogo”
con Castro.
Hace 29 años,
los ripios de la Brigada 2506 que comandaba Pérez Franco condecoró
en acto solemne al conocido dictador chileno Augusto Pinochet con
la Medalla de la Libertad, distinción que, aclararon, no le han
otorgado a ningún otro extranjero.