Noviembre trae como cada año importantes recuerdos, algunos se empeñan en profundizar sus raíces y erguirse referentes indispensables para la cotidiana labor, de sumar voluntades en el empeño redentor de una sociedad mejor. Desde luego, solo un pueblo es suficientemente fuerte en lo moral, en lo cultural y en lo político, si no olvida a sus hijos, especialmente a los que sin mirar de qué lado se vive mejor, entregaron sus vidas generosas como ofrendas a una causa social justa, o los que se han entregado igualmente sin límites ni condiciones a la hermosa tarea de construir esperanzas de mil maneras diferentes.
La historia de las ideas socialistas y la historia del socialismo representan trayectorias muy caprichosas, en apariencia, no sujeta a ley alguna; ora se preceden mutuamente, ora se nutren, ora entran en estado de equilibrio, ora estallan en contradicción irreconciliable y ora se reaniman como ideal movilizador.