Pero en América palpita aún una Revolución. Por eso la emprenden
contra un país que no arría sus banderas. Procuran despojar a Martí de
sus cualidades como ser humano excepcional, apagar la figura del Che,
desacreditar a Fidel, hacer que revisemos nuestras convicciones.
Eliades Acosta, escritor, ensayista y jefe del Departamento de
Cultura del Comité Central, comparte sus opiniones sobre esta
estrategia.
— El plan desmontador de símbolos surtió efecto en la Unión
Soviética, a finales de la década de los ’80 e inicio de los ’90.
¿Será que vuelven a intentarlo, ahora contra Cuba?
"Lo han intentado siempre, y continuarán haciéndolo. Tras el 11 de
septiembre, Gianni Vátimo, gran filósofo italiano de la postmodernidad,
comentó: ‘esta guerra va a ser terrible’, porque no solamente es
militar y cultural, sino peor¼ simbólica.
"Las Torres Gemelas no eran un objetivo militar, sino simbólico,
representaban la bonanza de un sistema global que se creía eterno. La
imagen de las torres cayendo lleva consigo un mensaje sobre la
vulnerabilidad del sistema, que fue fabricado, o aprovechado, para
justificar un gran programa intervencionista contra las últimas
barreras de resistencia al desborde del imperialismo norteamericano.
"Y en la guerra contra la Revolución cubana, el Socialismo y
nuestra nación, lo simbólico ha tenido siempre un espacio. Quizás el
clímax de este nuevo enfrentamiento esté frente a la SINA. Recurren a
la tecnología digital para tratar de influir sobre la opinión pública,
mediante un mural electrónico por el cual envían sus mensajes.
"Sin
embargo, este recurso fue derrotado igualmente con el empleo de
símbolos. El Monte de las Banderas demuestra que una nación pequeña,
con espiritualidad y cultura, puede vencer un alarde tecnológico del
país más rico de la Tierra.
"Acuden a la literatura y a la música. Usan cualquier arma. Están
conscientes que en el terreno de los símbolos, de la cultura, de las
ideas, es donde en última instancia se va a dirimir la batalla".
— Con esa intención recurren a artículos publicados en blogs como
los del libelo miamense El Nuevo Herald.
"En el panorama enrarecido de la política de Miami, estos diarios
electrónicos pretenden presentarse como moderados. Pero entre ellos
hay redactores de los que, se demostró, recibían pagos del gobierno.
"Realizan una labor sistemática de tanteo de límites, para saber
cuánto consenso hay entre sus lectores, en Miami y el mundo, sobre
temas como la vigencia o no de José Martí, la excelencia o no de la
música cubana, la importancia o no del Che, la relevancia de Silvio
Rodríguez, la intransigencia de Maceo, la magnitud de la Protesta de
Baraguá.
"Hacen una relectura de las certezas que comparten los cubanos del
archipiélago, con la intención de demoler las bases de nuestra
cultura. Es la función que cumplen. Para eso aparentan reconocer
pequeños méritos de Cuba revolucionaria, tan obvios que no los pueden
negar, pero se percibe su rechazo a la forma en que estamos
organizados.
"No suelen criticar a organizaciones del exilio que tienen una
actitud anticubana o inmoral, como la llamada Fundación Nacional
Cubano Americana. No se enfrentan al sistema, a lo más profundo, que
es el contubernio de ese exilio apátrida con el imperialismo
norteamericano. Por lo tanto, están descalificados como objetivos o
moderados".
— También publican libros con igual finalidad.
"En su afán por desmontar los elementos que componen la obra y el
sostén histórico de la nación, unos critican las transformaciones
revolucionarias, las misiones internacionalistas, la Revolución
Energética... y otros la emprenden con el pasado.
"Cada cierto tiempo publican libros que intentan cambiar la imagen
que aprendimos desde niños en la escuela, ya sea sobre la República o
las guerras por la independencia. Actualmente, se está escribiendo una
especie de novela biográfica sobre Fulgencio Batista.
"Otro volumen trata de desmentir nuestra versión sobre el asalto al
Moncada. Y ahora acaba de salir uno de Historia de Cuba, con dos
flagrantes mentiras: que debido al incidente en Santiago fue demovido
de su cargo el general Shafter, y que luego los norteamericanos
organizaron un acto de desagravio a Calixto García en esa ciudad.
"Ambas afirmaciones son absolutamente falsas, como se demuestra en
la papelería de Shafter que está en la Biblioteca Nacional, procedente
de la Universidad de Stanford, California. En las cartas al general
Alger, secretario de la guerra, puede verse que lo ocurrido con
Calixto García fue el cumplimiento de una política trazada en
Washington".
— ¿Acaso pudieran objetar que no se trata de una estrategia sino de
algo espontáneo, de coincidencias?
"Existe un modo sencillo de percatarse de que no es así: la extraña
sincronización en temas, enfoques, conceptos, a veces hasta en las
palabras que usan, lo cual denota un origen común. Esa rara unanimidad
de quienes escriben desde diversos puntos del planeta, de ningún modo
puede ser espontánea.
"De pronto, a personas que viven en España y en Miami, o en Suiza,
se les ocurre abordar un mismo hecho, e incluso emplean similares
calificativos. Por supuesto, hay quienes poseen su agenda particular,
pero en general son personas muy bien pagadas. Algunos reciben la
orden de escribir sobre un tema; con otros la sugerencia es más
sutil".
— ¿Qué armas empleará Cuba en defensa de símbolos como Martí?
"La prédica contra el Maestro ha provocado que nos unamos más.
Ahora lo primero es luchar por la Revolución, la que ha permitido
percibir a Martí en su grandeza. Para mantenerlo vivo, debemos
defender la Revolución, porque Fidel, la Revolución y Martí son uno.
"Muchos se suman a la convocatoria. Ya fue digitalizado el
periódico Patria, el Centro de Estudios Martianos tiene su página web,
se han creado blogs... Puesto que quieren enterrar al Apóstol, hemos
de promoverlo más que nunca.
"En este mundo de desigualdades e injusticias, su obra mantiene
vigencia, sobre todo con los cambios en América Latina. A los
enterradores les sucederá como en aquel verso: ‘Los muertos que vos
matáis gozan de buena salud’. No solo está vivo, sino como Fidel, al
frente de su pueblo batallando".