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II
Conferencia Internacional
La
Obra de Carlos Marx y
los desafíos del Siglo XXI
4
al 8 de mayo/2004
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01
Impacto Sociocultural
– Educativo de la globalización
Agüero Contreras, Fernando Carlos .
1. En tiempos de la modernidad ha crecido de
modo inusitado la trascendencia
de la cuestión educativa en todo el mundo, aunque de
manera particular para los países menos desarrollados. Se
acrecentó la clara visión de los vínculos
socioeconómicos tanto por su naturaleza socioclasista como
por su papel en la economía, con la política, en el desarrollo
ideológico y cultural. De igual manera, la idea de la educación
como instrumento del desarrollo, de formación del capital humano
necesario para lograr las metas que el devenir viene planteando a
escala global, ha
sido notoria desde hace
ya algunas décadas. Los organismos internacionales y
principalmente las Naciones Unidas a lo largo de la década de los
noventa del siglo XX, enfatizaron indistintamente estos
requerimientos como
imperativos impostergables de la humanidad para la centuria recién
iniciada. La teoría marxista mantiene todo su valor heurístico,
teórico y epistemológico para el estudio y análisis de
escenarios complejos en la era global.
2. La Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social,
(Copenhague, 1995), refiere la multiplicidad de factores que
afectan gran parte de la humanidad. Allí se concibe el desarrollo
social como la búsqueda de la justicia social, la solidaridad, la
armonía e igualdad entre las naciones, con el completo respeto a
la soberanía nacional, integridad territorial, así como la
determinación consensuada de las prioridades, el respeto a la
religión, a la diversidad cultural, a los derechos humanos y las
libertades fundamentales. Esta concepción supone la creación de
un ambiente económico, político, social, cultural y legal que
permita a los pueblos lograr el desarrollo social, erradicar la
pobreza, así como la solución a los problemas de empleo,
promover la integración social basada en el reforzamiento y
protección de todos los derechos humanos, logrando
igualdad y equidad entre el hombre y la mujer y alcanzar el
universal y justo acceso a la educación y a la atención primaria
de salud (ONU, 1995).
3. La Sesión Plenaria del Vigésimo Cuarto
período Extraordinario de la Asamblea General se ratifica que, en
la Declaración de Copenhague (2000) y en el Programa de Acción
de la Cumbre, “se estableció un nuevo consenso para situar al
ser humano en el centro de las preocupaciones en relación con el
desarrollo sostenible” (ONU, 2000: 1). Se destacó la comprensión
de que “no existe una vía universal única para lograr el
desarrollo social”, que todos “tienen
experiencias, conocimientos e información que vale la pena
compartir” (ONU, 2000 : 2 ). Así en los objetivos del
Desarrollo Social incluyen imprescindiblemente “mejorar las
condiciones de vida de la población y proporcionarle los medios
de participar plenamente en las esferas económicas, políticas y
sociales” (Ibídem : 5). No es por tanto casual que de los trece
objetivos cuantitativos planteados en la esfera de los servicios
sociales básicos y de la asistencia para el desarrollo, figure en
el primer sitio la educación y que se haya planteado como meta
avanzar en su desarrollo hacia el 2010.(Ibídem : 6). Un lugar
significativo ocupó en este proceso la valoración realizada por
la UNESCO acerca del desarrollo de la educación. Esta destacó
que “la educación se sitúa en el nacimiento doloroso de una
sociedad mundial y en el núcleo del desarrollo de las personas y las
comunidades” (Delors; 1996 : 18).
La Cumbre de Población (Cairo, Egipto, 1994) reconoce que
“la enseñanza es un factor clave del desarrollo sostenible, que
contribuye a la reducción de las tasas de fecundidad, morbilidad
y mortalidad, a la habilitación de la mujer, al mejoramiento de
la calidad de la fuerza de trabajo y al fomento de una democracia
auténtica”. La
Cumbre de la Mujer (Beijin, China, 1995) enfatiza la situación de
estas en los países pobres, reveló el enfoque autoritario de la
mayoría de los sistemas educacionales imponen a la población indígena,
ignorando la importancia de los valores tradicionales y culturales
de esas poblaciones (ONU, 1995). En Estambul (Asentamientos
Humanos (Habitad II),Turquía, 1996), se ha señalado como meta más importante la creación de
asentamientos humanos sostenibles durante el siglo XXI, teniendo
en cuenta su relación con el medio ambiente, los derechos humanos
y el desarrollo social, reclamando la movilización mundial a
todos los niveles para lograr el desarrollo sostenible en las
primeras décadas del siglo XXI.(ONU, 1996 ). Finalmente en la
reunión de Dakkar (Senegal), de Ministros de Educación del año
2000, al analizar la situación de la educación en los países
del Tercer Mundo, se destacó que
la meta trazada en Tailandia de alcanzar “Educación para
todos en el 2000” no se cumplió. Se reconoció la existencia en
el mundo de 880 millones de analfabetos, 110 millones de niños
que no asisten a las escuelas, de los que dos terceras partes son
niñas, así como la pandemia del SIDA para el Africa donde se
reconoció que un 40% de sus maestros padecían la enfermedad (Gómez,
2000).
4. Lo contradictorio del tema resulta, del
contraste respecto a lo que se invierte en la carrera
armamentista, el narcotráfico, comida para gatos y perros cada año,
amén de las astronómicas cifras que diariamente se mueven como
resultado de la especulación financiera. Un eje nodal en estos
procesos lo constituye la globalización económica y sus
implicaciones culturales para los pueblos de las diferentes
regiones del orbe. Este fenómeno en correspondencia con la
interpretación de Marx (1979) refleja una tendencia objetiva del
desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad, expresa una
tendencia de progreso, sin embargo el papel de las relaciones de
producción puede obstruir estos procesos, cuando la racionalidad
sed paso a la voracidad del mercado. La contemporaneidad es un
ejemplo de este proceso. La
globalización en el orden económico se puede identificar como el
proceso de interrelación entre diversos mercados, comúnmente por
medio de agentes privados, especialmente las denominadas
transnacionales o multinacionales, cuyo objeto primero consiste en
ensanchar la escala de ganancias
por la venta de productos, servicios o por el
establecimiento directo de filiales para reducir costos o competir
en mercados protegidos. Es, en definitiva, la eliminación de todo
obstáculo que limite la
acción del mercado o, como se dice,
la eliminación de la frontera bajo la égida del mercado (Regino,
2000).
5. Es a partir de tal estatus económico
donde entra a jugar su papel el estado neoliberal y la filosofía
que le acompaña, cuya acción básica se dirige a implantar políticas
que faciliten su expansión. Así el estado debilita sus
funciones, garantizando sobre todo el imperio de la ley de la
oferta y la demanda, como ley suprema, de modo que la regulación
del sistema económico la impone la ganancia (Engels, 1979). Además
es el mercado quien pasa a tomar el sentido del estado (Soros,
1996) y éste, de hecho, abandona su función histórica central,
al desentenderse de los problemas sociales y hacer cuanto sea
necesario para proteger el mercado.
6. El
avance de la concepción neoliberal ha llevado a la destrucción
del control político por parte del estado de la economía,
obligando a los diferentes países a subordinarse a las
condiciones que plantea el mercado internacional (Touraine, 1993).
Este modelo irreflexivo, alejado de los intereses de las grandes
mayorías y de exclusivo beneficio para unas minorías, deviene
cuestionable a todas luces. Una de sus primeras consecuencias es
la crisis en que coloca a los gobiernos elegidos con relativo
apoyo de masas populares que, al alejarse en sus actuaciones de
tales intereses cuando responden a las exigencias del mercado,
produce frustración democrática en las mayorías. Como se
reconoce (Harvey, 1989) la flexibilidad y la desregulación en la
producción y la distribución promueven nuevas exigencias en el
mercado del trabajo y en los procesos de formación del capital
humano que, finalmente, conducen a la precariedad del mercado
laboral. Esta filosofía
cuyo reflejo no hace más que expresar la tendencia histórica de
la acumulación capitalista en la que los ricos son cada vez más
ricos y los pobres cada más pobres (Marx, 1973), empuja a otras
consecuencias sociales de no menor envergadura que las ya citadas.
Los influjos de estos procesos en cuanto a precariedad se reflejan
más dramáticamente en los países menos desarrollados y dejan
sentir sus impactos en las relaciones internacionales. Surgen así
los problemas de las emigraciones masivas, el incremento del
racismo, el comercio de personas, el tráfico de seres humanos, la
trata de mujeres para la prostitución, y el tráfico de niños
para estos fines y para la venta de órganos humanos, el
desarraigo social y cultural, los conflictos entre culturas, la
explotación desmedida de los recursos naturales, el incremento de
los problemas ecológicos y, en consecuencia, el incremento de las
catástrofes ecológicas, meteorológicas, el auge de los
nacionalismos y sus expresiones más radicales y peligrosas
materializadas en fundamentalismos de diversos matices y rasgos.
7. Aunque la concepción del estado nación
parece perder significación en tanto sus dimensiones resultan
empequeñecidas ante las nuevas dimensiones de la economía, entre
las masas populares aparece la tendencia no sólo de incorporarse
a procesos supranacionales sino la de replegarse al espacio
comunitario local, con lo que la integración cultural adquiere
tanta significación como la política. Como se reconoce (Giddens,
2000 : 64), el núcleo del pluralismo no es la opción individual
sino la diversidad de culturas y grupos a los que pertenece el
individuo.
8. La filosofía neoliberal hace que se
preste mayor atención a la escala más general de la sociedad y
se promueva la tendencia a no ponderar debidamente las cuestiones
locales. En el orden cultural, el informe de la UNESCO (1996)
enfatizó la necesidad de meditar más en estas realidades. La
internacionalización de los procesos culturales es por lo menos
tan importante como las de los procesos económicos. La preocupación
estriba en que el desarrollo haya significado la pérdida de la
identidad, del sentido de comunidad y del significado personal. La
mayoría de las gentes quiere participar en la modernidad pero sin
renunciar a sus tradiciones” (UNESCO, 1996 : 10— 11).
9. No es menos cierto que la globalización
económica ha favorecido los intercambios internacionales de
información, ideas, creencias, valores. Pero esta interacción
dialéctica es multidireccional, con lo cual se producen también
influencias entre las propias culturas. Resulta evidente que bajo
la actual globalización “el equilibrio no existe” (Giddens,
2000 : 65). La mundialización económica ha extendido la pérdida
de valores de la cultura y, en consecuencia, plantea la cuestión
de la identidad de naciones, pueblos y regiones como un reto
insoslayable. La complejidad de estos fenómenos puede llegar al
punto en que “la injusticia cultural se esconda bajo las
definiciones de la diversidad” (UNESCO, 2000: 25). “Lo único
capaz de resistir la globalización es la afirmación de una
identidad (..) una diferencia. El requisito de que todas las cosas
converjan se pone así
en tela de juicio, en nombre de las diferencias entre regímenes
económicos y del pluralismo en los procesos de desarrollo”
(Cohen, 2000 : 75 ).
10. La mercantilización de la cultura la
homogeneiza y desvalora al tratarla como una mercancía más,
provoca reacciones disímiles que la educación no puede ignorar.
Como indica Mohan Rao (2000), a medida que las políticas e
instituciones nacionales se ven sometidas a los mercados
financieros internacionales, las políticas fiscales y las
legislaciones laborales se ven replegadas a los fines del mercado
y a la competencia internacional, crecen las amenazas que gravitan
sobre las tradiciones, los modos de vida, los sentimientos de
autonomía nacional y éstas terminan debilitándose
progresivamente.
11. Las consecuencias de los procesos de
globalización económica, cultural, reconocidas como positivas
(UNESCO, 1996, 2000), entrañan un grave peligro para los países
en vías de desarrollo. Su naturaleza antidemocrática obvia los
derechos mínimos de millones de hombres y mujeres. La imposición
de la globalización hace que prevalezca la irracionalidad en la
acción, ejecución y diseño de las políticas nacionales. Para
los países del tercer mundo se precisa más que todo globalizar
la solidaridad e impedir la globalización del silencio, lo cual
no es más que silenciar las cosas que “no convienen” a los
poderosos. Otra de las características de la “modernización
convergente” que se vive es el fenómeno de la “americanización”
pues, como indica Pieterse(1966), el gusto por la cultura
americana procede de la entremezcla de sus múltiples componentes,
que genera una atracción subliminal a través de la música, la
televisión y el cine.
12. En todo caso la variabilidad en estos
procesos dialécticos será alta y estará mediatiza por las
circunstancias en que se desarrollen los intercambios entre las
culturas. Dependerá de si tales procesos se desarrollan en
relaciones de subordinación, de dominio y explotación, o de
igualdad, respeto mutuo y de intercambio fecundo. Como indica
Hurrington (1993: 26), la resistencia de las culturas y el
conflicto de las civilizaciones que de ellas se deriva es una
característica de estos procesos, por lo que se puede afirmar que
el proceso de globalización económica origina una competencia
“feroz” entre las “civilizaciones que conservan culturas
diferentes”.
13. En este contexto alcanza mucha
significación, en nuestra opinión, la concepción de la
“cultura depredadora”, expuesta por McLaren (1997: 16),
indicando como su rasgo más sobresaliente la invisibilidad, para
depredadores y víctimas, dada su obviedad, “que inmuniza a sus
víctimas contra la revelación de sus amanezadas capacidades”.
Esta cultura desarrolla su identidad de forma violenta como
resultado de los excesos del marketing y del consumo presente en
las relaciones sociales del capitalismo postindustrial, que es
vivida de una forma divertida y a una velocidad tecnológica.
“La cultura depredadora – dice — es el detrito
sobrante de la cultura burguesa desprendida de su arrogante
pretensión de civilidad y de lirismo cultural y reemplazada por
una terca obsesión por el poder, alimentada por la voracidad del
viaje del capitalismo global” (McLaren, 1997 : 18). Tiene entre
sus rasgos los
siguientes: Abandona criterios históricos para hacer juicios éticos,
rechaza la apuesta por la esperanza radical, crea falsas
esperanzas sobre el excremento del valor de la imagen, colapsa
todas las diferencias entre lo real y lo imaginario, intenta
ocultar bajo su propia pata hendida su imagen simulada, es la gran
impostora, es el ascenso de una imagen deshidratada que perdió la
capacidad de soñar, no requiere de “tanta preocupación”,
anda a la búsqueda de “enemigos” (McLaren, 1997 : 18 — 24).
14. Estos procesos suscitan malestar tanto en
países ricos como en pobres, y se produce una merma en el
sentimiento de autonomía nacional. Por lo tanto; “la
globalización cultural tiene repercusiones diferentes en las
poblaciones rurales y urbanas, en los jóvenes y en los ancianos,
en los hombres y en las mujeres, en los ricos y en los pobres,
etc” (Mohan Rao 2000 : 12). El proceso de globalización como
tendencia histórica y natural del desarrollo económicosocial
alcanzó mayor universalidad en todos los órdenes de la actividad
humana y social a lo largo de la década del noventa del siglo XX.
Este proceso se sustenta además en los avances de la ciencia y la
técnica, en particular de las telecomunicaciones, la biología
molecular, la ingeniería genética, y la biotecnología y todas
sus implicaciones en el acercamiento de fronteras, la
sistematización de intercambios de todo tipo, los procesos
integracionistas, etc. En las nuevas circunstancias, por lo tanto,
el análisis de una perspectiva educativa planteada como factor de
desarrollo ya sea para la sociedad en general, para el ámbito de
una región, o un área de una sociedad como podría ser el
espacio rural, requiere de la comprensión, análisis y atinada
valoración de: Los problemas comunes de pueblos, comunidades y
regiones en cuanto a
necesidades, requerimientos y peligros. Los procesos de integración
y cooperación son complejos, contradictorios y tienen el reto de
vencer los grandes obstáculos. La universalización de patrones
de comportamiento cultural, social, político
y científico técnico, lo que toma decisiva trascendencia
en los nuevos proyectos sociales y políticos que se gesten o en
los que permanezcan en su empeño de alcanzar el desarrollo y el
mejoramiento para esas grandes mayorías. Ello supone:
Compatibilizar los requerimientos de la cultura universal con los
imperativos de la cultura e identidad nacional y local. Una
determinación ante la nueva ideología política del capital
internacional: el Neoliberalismo, una interpretación de la nueva
filosofía: la postmodernidad. Una postura critica frente al
consumismo. Sistemas educativos que trabajen lo más coherente y
armónicamente posible las transversalidades complejas que reclama
promover el desarrollo, asumir la acción educativa sustentada en
la ciencia, cargada de eticidad, comprometida política e ideológicamente
y crítica.
15. El consenso universal expresado en las
cumbres y reuniones internacionales revelaron que la educación es un factor de desarrollo, concientizador renovador de la cultura y la
fe, e instrumento idóneo para el rescate de los mejores valores
de la humanidad. Se destaca la educación como factor de
movilización y agrupamiento de los pueblos. Proceso de construcción
y reconstrucción de una conciencia critica, que supone
reconstruir las relaciones con la naturaleza. Factor llamado a
desenajenar multitudes.
16. Un elemento que se ha configurado a nivel
del continente, que socava cualquier alternativa de enfrentamiento
a esta situación, ha sido la maniobra de la reacción neoliberal
aprovechando la desarticulación de las fuerzas de izquierda, de
implantar un discurso por una parte y, por otra, comprometer a
importantes sectores dentro del cuerpo de universitarios para
contar con su complacencia. Gentili (1996) revela en este sentido
cómo, a partir de los resultados logrados por las dictaduras
militares en el continente (sobre todo en lo que a la
desarticulación de las fuerzas de izquierda significó) a partir
de los finales de los ochenta se gestó un discurso
de carácter hegemónico en torno a la calidad educativa,
con una esencia antidemocrática que no encontró resistencia y
que ha servido de fundamento a las políticas neoliberales para la
implementación y ejecución de sus políticas en este campo. Las
palabras de Lárez (2001: 44 — 45) destacan el acierto de esta
percepción cuando indica que, desde los años noventa, se
observaban en el continente signos de la penetración neoliberal
que se expresaba en la introducción de la enseñanza programada,
el desarrollo de un currículum basado en una racionalidad pedagógica
de carácter tecnológico
y tecnocrático y en la orientación del proceso de
formación del profesorado como un técnico acrítico y no
como un intelectual de la cultura. Ello coincide con las
estrategias del Banco Mundial de ver la educación como un proceso
de consumo más.
17. Como
enfatiza Gentile (1996), calidad para pocos no es calidad,
es privilegio. De esta manera la realidad y, como parte de ella,
la educación queda reducida a un simple elemento de negociación,
a un objeto de compra — venta en el mercado, con lo cual asume
la fisionomía y el carácter que define a cualquier mercancía:
acceso diferenciado y distribución selectiva. Se explican así el
atraso que l a globalización ha multiplicado en el continente
ubicado entre los mas atrasados del mundo.
18. El análisis realizado sobre la
globalización y sus impactos en América Latina, me han permitido
comprender por una parte la relación estrecha y trascendental que
toma la cuestión educativa en las estrategias de desarrollo y por
otra la conexión que se desarrolla entre sistema político e
ideología. La batalla por el desarrollo económico y social tal
como revela la modesta, pero perseverante obra del proyecto político
cubano en sus 45 años, no solo resultan imprescindibles voluntad
política, unidad, ni siquiera un grado de determinado dentro de
la escolarización reconocida universalmente sino además una
basta cultura, en la que ocupan un lugar fundamental la política,
la mejor tradición de pensamiento y las más elevadas
aportaciones de la cultura universal, regional, nacional y local.
En esta perspectiva me resulta obligada la consulta de Marx (1844)
para entender el desarrollo como empeño
colectivo por establecer una racionalidad de orden económico y social, ajustada a una proyección progreso, que
distinga la condición humana para superar el subdesarrollado
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