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II
Conferencia Internacional
La
Obra de Carlos Marx y
los desafíos del Siglo XXI
4
al 8 de mayo/2004
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10
Marxismo—leninismo
y emancipación hoy. Contribución al debate desde la obra de Blas
Roca
Dr.
Batlle Reyes, Lucilo
Lic. Gómez Cabrera, Clara
Lic. Ayrado CÉSPEDES, Reynaldo
Lic. Santamarina Silva,
Rodolfo
1.
El debate que tiene lugar entre las fuerzas revolucionarias en la
actualidad en torno a lo que se ha dado en llamar “la
alternativa al neoliberalismo”, se produce bajo la influencia de
la crisis ideológica y política resultante de la desaparición
de la URSS y los demás estados socialistas de Europa del Este.
2.
Junto al escepticismo, el pesimismo y la desesperanza que ha
contaminado a no pocos en el movimiento revolucionario y
progresista mundial, se ha producido también, de manera
consciente o inconsciente, un proceso de autodestrucción de las
organizaciones y partidos de izquierda en muchos países y
regiones del mundo y hasta la renuncia y deslegitimación de la
teoría del marxismo y el leninismo como único instrumento válido
para la comprensión del capitalismo contemporáneo y la elaboración
de la estrategia y táctica acertadas de las fuerzas del progreso.
3.
Esta dispersión en el marxismo—alertaba Lenin— y el abandono
y mixtificación de sus tesis fundamentales es particularmente
peligroso para el movimiento emancipador y a la larga, sólo
favorecen a las clases opresoras. (1)
4.
La lucha que libran los pueblos latinoamericanos hoy, encabezados
por sus organizaciones de izquierda ante la grave crisis económica,
política, social y cultural que padece la región como resultado
de las políticas neoliberales, debe ir unida a la identificación
de los problemas teóricos y prácticos que es preciso atender
para avanzar con acierto.
5.
En el pensamiento emancipador marxista latinoamericano del siglo
XX— Mariátegui, Mella, Arismendi, Blas Roca, El Che, y otros—
encuentran las izquierdas importantes formulaciones que continúan
siendo válidas para asumir los desafíos de América Latina en el
mundo de hoy.
Aspecto
fundamental es la orientación ideológica que debe seguir el
movimiento.
6.
Si queremos conducir y legitimar la rebelión de los pueblos
contra el capitalismo salvaje, neoliberal, con herramientas teóricas
y conceptuales de rigor y con una perspectiva socialista, no
podemos desconocer ni olvidar las tesis fundamentales del marxismo
y el leninismo.
7.
Al dar su opinión al respecto Blas Roca consideraba que el
conocimiento del marxismo y el leninismo era esencial para
orientar las luchas del movimiento obrero y popular y que sus
organizaciones debían orientarse sin reservas por sus tesis
fundamentales. Explicaba que las clases oprimidas por el capital
encontraban el análisis más completo y multilateral del modo de
producción capitalista en la obra de Carlos Marx y continuados
después por Lenin) y particularmente en El Capital, en el que
Marx, desde una perspectiva crítica de la Economía Política,
penetra en la esencia del modo de producción capitalista, hace
visible en el sistema de relaciones de esta sociedad el fundamento
de la explotación capitalista y muestra el sistema de
contradicciones que le acompañan y que en determinadas
condiciones objetivas y subjetivas, por fuerza de ley, deberá ser
sustituido por el socialismo.
8.
“En el marxismo—insiste— encuentran la clase obrera y las
amplias masas populares, el conocimiento imprescindible de la
realidad social que se quiere subvertir” (2)
9.
Sin embargo, sería un grave error considerar que todo lo que las
masas populares y sus dirigentes deben conocer para elevarse a
actores conscientes del cambio pueden encontrarlo en los textos
marxistas. Por el contrario, todo lo progresivo del pensamiento
social universal avanzado y lo mejor de nuestras tradiciones
nacionales, debe ser incorporado al componente ideológico,
cultural, de las masas llamados a realizar los cambios. Blas Roca,
hundiendo la raíz en José Martí y Julio A. Mella, comprendió
temprano que la asunción creadora del marxismo como programa de
asimilación cognoscitivo y práctico transformador, sólo podía
ser efectivo en la medida en que se articulaba con las tradiciones
culturales y patriótico—revolucionarias para que la revolución
fuera autóctona y autoafirmarnos en nuestra identidad
nacional.(3)
10.
Es la idea martiana de injertar en nuestras repúblicas el mundo,
pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas. Por ello, con
perspectivas de presente y sin tradicionalismos estériles, debe
estudiarse el pensamiento político emancipa torio del siglo XIX
porque el proyecto de segunda independencia y de unidad
latinoamericana que plantearon sus más esclarecidas figuras está
por realizarse.
11.
Por otra parte, el marxismo del siglo XXI deberá rescatar la
eticidad y la concepción de la espiritualidad que se encuentra en
los fundamentos del marxismo, poner en el centro de su reflexión
y de sus prácticas la lucha cultural, la batalla de ideas,
promover la rebelión como una ética de vida y la construcción
de una nueva subjetividad. En relación con esto, Blas Roca nos
dejó desde su obra mas temprana, importantes apuntamientos.
12.
A diferencia de las concepciones economicistas y fatalistas que se
impusieron en el movimiento comunista internacional, tras la
muerte de Lenin, Blas Roca explicaba que "el materialismo
marxista no es un materialismo vulgar y grosero, sino que destaca
la importancia de los factores humanos, los problemas del espíritu,
de la conciencia y la educación de los trabajadores, los
problemas de la cultura y el arte"4. Sin esto no habrá
socialismo posible. Por ello insistió en que "ni la liberación
nacional ni el socialismo se producirán de manera espontánea
como un "resultado natural" y fácil de el desarrollo de
las necesidades económicas y sociales operantes en nuestra patria
y el mundo, sino que para ello será necesario que las masas
populares comprendan profundamente la necesidad de los cambios que
reclama el propio desarrollo histórico(5).Blas, que asume los
descubrimientos científicos y sociales del marxismo desde el
pensamiento y la espiritualidad martiana nos enseña que la
revolución es un hecho cultural, en la que cultura y política
están indisolublemente ligados. Esto es, para Blas, como lo había
sido para Martí y como se encuentra en el marxismo auténtico, sólo
con masas cultas y organizadas puede realizarse la obra de la
revolución. Esta es también la concepción de Fidel.
13.
Aspecto medular para la elaboración de la estrategia y la táctica
revolucionaria de nuestras izquierdas, es la claridad que ha de
tenerse sobre las peculiaridades de la época que vivimos y los
objetivos y tareas de la revolución.
14.
En relación con esto en el ámbito internacional se ofrecen
interpretaciones por parte de los intelectuales que transcienden a
las izquierdas de consecuencias políticas extremadamente
peligrosas para la revolución latinoamericana. Se plantea que
como resultado del progreso científico técnico y la desaparición
del campo socialista, el capitalismo se ha transformado y se ha
producido una transnacionalización desnacionalizada del capital
dando lugar a la aparición de un” imperio sin nación, sin
frontera".Sin embargo, tales aseveraciones no se corresponden
con las actitudes de las potencias imperialistas cuando ven
atacados sus intereses, o cuando cada estado o nación
imperialista busca asegurarse sus propias zonas de influencias. En
realidad los capitales continúan concentrándose en los
estados—nación imperialistas y lo que ocurre, es que la
apariencia se toma por esencia de los cambios en el capitalismo de
hoy, esto es se confunde la primacía relativa de un país
imperialista —los EEUU— con la existencia de un "imperio
sin nación". La tesis de que ya no existen naciones
imperialistas, sino un capital transnacional sin dueño ya la había
criticado Lenin cuando polemizaba con la tesis del
ultraimperialismo de Kaustky(6).
Estas tesis solo
sirven para enmascarar al enemigo verdadero y rehuirlo
15.
La revolución latinoamericana continúa siendo hoy
nacional—liberadora y antimperialista y su enemigo histórico
continúa siendo el imperialismo norteamericano. En la numerosa
obra en que Blas Roca analiza las relaciones de los EEUU con
nuestros países —también lo hace Arismendi— constata la
vigencia de "la hora de la segunda independencia de nuestros
pueblos” y que el oficialmente glorificado "amigo del
norte", por las oligarquías nacionales, como había alertado
Martí era el principal enemigo de nuestros países.
16.
Explicaba que Cuba —y los demás países latinoamericanos — al
dejar de ser colonias de España quedaron sujetos económica y políticamente
a través de numerosos mecanismos y la posesión de sus
principales fuentes de riquezas a la tutela de los EEUU y que por
ello, hoy mismo, si queremos que nuestros pueblos progresen y
desarrollen sus economías no tenemos mas alternativas que poner
fin al dominio económico y político que ejercen los capitalistas
norteamericanos en nuestros países.(7) Estas palabras continúan
conservando plena vigencia para nuestros pueblos latinoamericanos.
17.
El sistema de contradicciones que hoy convulsiona a la región
sigue girando en torno a la contradicción principal que tiene
lugar entre los pueblos latinoamericanos y el sistema de dominación
imperialista yanqui que sufren nuestros países. Los cambios que
se han operado en el imperialismo hoy no han modificado su esencia
explotadora y neocolonialista sino que por el contrario al
perfeccionarse sus mecanismos de dominación solo sirven para
hacer mas dependientes y subdesarrollados a nuestros países.
18.
No se trata de promover en las masas de nuestros pueblos un
sentimiento antinorteamericano, a cuyo pueblo José Martí nos
enseñó a respetar y a admirar sino en darle continuidad a la
comprensión de que la esencia de lo latinoamericano, de lo propio
está en la tradición antimperialista que nos legaron nuestros
padres fundacionales: Bolívar y Martí entre ellos.
19.
Ante los desafíos que tiene planteada la izquierda
latinoamericana hoy: la derrota de la dominación imperialista
neoliberal—norteamericana y su reciente engendro de recolonización
de la región, el ALCA, se hace necesario reconstruir la unidad de
la nación y la unidad e integración latinoamericana. Para ello
es necesario esforzarse para incorporar o influir en todos los que
sufren la opresión del modelo opresor y no solo en una parte de
ellos. Lo auténticamente revolucionario hoy en A. Latina no son
las declaraciones de filiación en esta o aquella organización,
en esta o aquella manera de actuación política, sino en unir
para desarrollar por todas las vías y medios la lucha
antimperialista.
20.
América Latina cuenta con ricas tradiciones de alianzas entre las
fuerzas democrático—populares, pero en no pocas ocasiones estas
se han visto afectadas por manifestaciones de sectarismo Es
necesario tener claridad de que las alianzas de unos con otros
para excluir a terceros que marchan en una misma dirección solo
sirven para reproducir viejas tradiciones de sectarismos que nos
hacen mas vulnerables frente al enemigo imperialista. "La
propia resistencia de Cuba es el resultado de la mas profunda
unidad del pueblo en torno a su estratégica alianza socialista de
la mayoría de los sectores sociales del País (8), Es una enseñanza
inédita de Cuba.
21.
Blas Roca que asumió esta problemática desde una perspectiva
latinoamericanista y profundamente martiana valoró siempre la
unidad de las izquierdas y la mas amplia alianza posible con todas
las fuerzas patrióticas y democráticas —en las que habría que
incluir hoy a los nuevos actores sociales, los excluidos del
actual modelo neoliberal: los ecologistas, los piqueteros, los sin
tierra, los sin techo y otros— como la condición fundamental
para la derrota del imperialismo y sus servidores nacionales. La
política del Frente Único proclamada tempranamente por Blas
Roca, vuelve a tener valor de principio para asumir los retos de
Latinoamérica hoy. Para alcanzarla, propugnó siempre una política
flexible y seria, principista, que acerque en vez de separar,
porque —afirmaba— “las exageraciones, los extremismos, el
izquierdismo, el sectarismo, el infantilismo son cosas que hacen
mucho daño a la revolución”.(9)
22.
En la posición asumida por nuestro Primer Partido
marxista—leninista, bajo la conducción de Blas Roca, ante la
nueva dirección histórica de la Revolución cubana encuentran
las izquierdas latinoamericanas un acontecimiento de trascendental
significación que es fuente de sabiduría política, valentía y
espíritu patriótico y revolucionario en el empeño de construir
la más sólida unidad de las fuerzas revolucionarias frente al
enemigo histórico de la revolución.
23.
Otro de los aspectos sometidos a debate hoy, que reclama de la
izquierda revolucionaria claridad teórica, es el que se refiere a
la relación existente entre las clases y los llamados “nuevos
actores sociales”. En la producción teórica de los defensores
del capitalismo neoliberal, como antaño, en los esfuerzos por
ocultar la contradicción capital—trabajo, se niega que esa
relación existe y de esta manera se ignora lo clasista que
subyace en las luchas de estos movimientos. Pero lo que resulta
peligroso para el movimiento emancipador hoy es la tendencia que
se observa en los debates del pensamiento revolucionario a la
subestimación de la teoría de las clases y la lucha de clases
del marxismo, minimizándola o deslegitimándola y poniendo en su
lugar” lo movimientista”, entendiendo a los movimientos
sociales como los nuevos sujetos sustitutivos de las clases.
24.
Estos movimientos no existen al margen de las clases y la lucha de
clases. Y no son tan nuevos. Lo nuevo es la magnitud de su irrupción
como resultado de la situación en que el neoliberalismo sitúa a
las amplias masas populares.
25.
Las organizaciones y sus dirigentes llamados a dar orientación y
cohesión a las diversas formas en que se manifiesta la protesta
contra el avance del capitalismo neoliberal y en consecuencia, en
la construcción de alternativas, no pueden perderse en el bosque
de las consideraciones de que es lo superior y lo actual, “lo
clasista o lo movimientista”, sino en tener claridad que estas
luchas tienen lugar en el seno de la sociedad burguesa actual, que
ellas son expresión de determinadas relaciones a los que están
subordinados y que son inherentes a ese modo de producción—metamorfoseados,
modernizados, sofisticados con arreglo a los nuevos tiempos—
pero que son, en esencia, como enseña el marxismo, relaciones de
dominación capitalista, esto es, relaciones de dominación de
clase. Por tanto, de lo que se trata, no es de buscar la oposición
entre “luchas de clases o luchas de movimientos” sino en
percatarse de la estrecha interdependencia que hay entre ellas, de
comprender como en la base de estos movimientos se encuentran las
contradicciones de clase que engendran la explotación, la
discriminación y la opresión capitalista de que son víctimas
las amplias masas populares.
26.
Desde esta perspectiva “movimientista” se plantea también que
las transformaciones del capitalismo neoliberal está produciendo
un proceso acelerado de disolución de las clases, originando un
amplio espectro de sujetos y actores sociales que se identifican y
actúan con independencia de los colectivos productivos estables
tradicionales , y que como resultado de esto, la clase obrera se
ha disgregado y disminuido y que por ello, ha perdido su rol
fundamental en la producción y por tanto, no es ya la clase
revolucionaria por excelencia , el sector de vanguardia de la
sociedad capitalista, sino como uno más de los sectores
marginados y excluidos(10).
27.
Tal enfoque constituye una renuncia consciente o inconsciente a lo
fundamental de la doctrina de Carlos Marx: el esclarecimiento del
papel histórico—universal del proletariado como creador de la
sociedad socialista.
28.
Cierto que la clase obrera ha sufrido una disminución y
disgregación producto de la propia dinámica del capital. Pero no
podemos ignorar que su carácter de sujeto social de los cambios,
de clase más revolucionaria de la sociedad presente, no está
dado por su peso numérico específico en la sociedad, sino ante
todo por su peso cualitativo en el modo de producción, esto es
por la calidad de su ser social que la hace portadora de proyecto
social socialista.
29.
Además, de todas las clases, movimientos o grupos que levantan
hoy sus reivindicaciones como parte de la alternativa socialista,
la clase obrera continúa siendo la clase más estable y homogénea
de la sociedad. Por todo ello, la izquierda marxista deberá
trabajar sin convertirlo en una condición de la necesaria unidad
de todos los oprimidos por el neoliberalismo, en el referente de
orientación ideológica hacia el objetivo final del cambio
revolucionario, y en el destacamento de vanguardia del movimiento
emancipador de nuestros pueblos.
30.
Para Blas Roca— como lo fue para Arismendi y para el Che y lo es
para Fidel— la condición para llevar a término la revolución
y no quedarse a mitad de camino, era la hegemonía del
proletariado a través de todas sus etapas, porque sólo ella está
en condiciones de parolizar las vacilaciones que proceden
de las otras clases y sectores no proletarios que participan en la
revolución en la medida que ésta se profundiza.(11).La
experiencia de la Revolución Cubana ha confirmado este aserto
marxista.
31.
En estrecha relación con esta problemática, se teoriza en torno
a otro problema no menos importante para el movimiento
emancipador: la vía revolucionaria.
32.
La alternativa que se propone se resume como sigue:”Transformar
la sociedad, superar el capitalismo sin plantearse para ello como
medio la conquista del Estado para ejercer desde allí el poder. Y
como la conquista del Estado es la razón de ser de las
organizaciones políticas, de los partidos, hacerlos a un lado y
sustituirlos por los movimientos sociales y a partir de ellos
cambiar el mundo”.(12)
33.
Por las implicaciones que tiene para el movimiento emancipador la
propuesta merece ser atendida en profundidad por la izquierda
revolucionaria porque ella está implícita hoy en las luchas
sociales de muchos de los movimientos populares que asumen
posiciones antimperialistas y que sienten indiferencias y hasta
rechazo por las estructuras políticas y para los cuales, la toma
del poder no es condición para llevar a cabo las transformaciones
sociales.
34.
Tal como se propone, constituye una deformación de la teoría
marxista del estado como instrumento de cambio en manos de las
masas populares y en esencia constituye un retorno a posiciones
anarquistas.
35.
El análisis del asunto requiere ser abordado desde una
perspectiva clasista consecuente y cuidadosa de las peculiaridades
del desarrollo social y político de las fuerzas del cambio en la
actualidad. No puede olvidarse la cuestión del poder es parte
inseparable de la lucha de clases .Subestimar esta relación es
favorecer a la clase dominante. Los partidos y movimientos políticos
que integran el Foro de Sao Paulo han constatado a través de
todos sus encuentros la vigencia de la lucha política.
En la declaración
del VI encuentro del Foro de Sao Paulo se dice:
36.
“El elemento clave para la realización de las alternativas que
respondan a las aspiraciones de los pueblos sigue siendo el
poder”.(13)
37.
Para la izquierda marxista es fundamental, con iniciativa y
creatividad, llevar el convencimiento de los movimientos sociales
de que no se puede ser indiferente ante el estado y la calidad de
los gobernantes, y que sin conquistar los gobiernos y el ejercicio
del poder del estado se hacen imposible cambios profundos que
respondan a las aspiraciones populares y producir el
desplazamiento de los bloques políticos oligárquicos
comprometidos con el mando neoliberal.
38.
Como parte del combate popular por el poder, las izquierdas deberán
trabajar por construir la democracia. En A. Latina el sistema de
democracia representativa no fue diseñado para que las izquierdas
puedan acceder al poder, sino más bien para evitarlo. Esto
requiere elevar las formas de organización y participación
popular desde abajo y en todos los ámbitos de la vida cotidiana a
través de las distintas formas de acción política, económica,
cultural, etc, de las diferentes organizaciones populares e ir
ganando espacios al poder desde abajo, disputándoselos a las
clases dominantes. Esto es, profundizar la democracia, ampliarla,
como parte del gran trecho histórico que deben recorrer nuestros
pueblos hacia el socialismo, como un proceso que conduce paso a
paso a la mayor libertad, a la justicia, al socialismo, al decir
de Blas Roca.(14)
39.
El agravamiento de la actual crisis económica, política, social
y cultural que atraviesa A. Latina, ha generado una gran
diversidad de movimientos democráticos, nacional—liberadores y
socialistas, cada uno con sus contradicciones, con visiones
propias y diferentes maneras de actuar, así como diferentes
grados de organización y experiencias.
40.
Construir, a partir de esta diversidad, el sujeto social de los
cambios profundos que reclaman los pueblos es el gran reto de
nuestro tiempo.
41.
Para quienes aspiran encauzar estas fuerzas con el propósito de
construir una sociedad sin explotados ni explotadores, le es
obligado actuar con mucha prudencia, audacia y creatividad para
superar los errores del siglo pasado y ganar la confianza de los
pueblos y los movimientos sociales en la necesidad de un futuro
socialista para la humanidad. Para elaborar la estrategia de ese
empeño se hace necesario retomar todo lo valioso contenido en el
pensamiento y las tradiciones de lucha de los pueblos
latinoamericanos articulándolo con el método y la teoría del
marxismo y el leninismo. Dentro de ese rico arsenal teórico y práctico
del pensamiento marxista latinoamericano, la relectura con visión
de presente de la obra del destacado comunista de Blas Roca, puede
aportar valiosos apuntamientos para la elaboración por las
izquierdas de la alternativa emancipatoria de hoy.
NOTAS Y
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Véase
Lenin, V I. Acerca de algunas particularidades del desarrollo histórico
del marxismo. En, selección de Textos de Marx, Engels y Lenin, En
Trres tomos, Tomo 1, Edit. De ciencias Sociales, La Habana, 1972
Véase
Roca, Blas, Homenaje a Carlos Marx. Conferencia, 17 de mayo de
1942. Documento. En Archivos del Instituto de Historia de Cuba.
Véase
Roca Blas, Informe al VI Pleno del CC del PCC 21—22 de octubre
de 1935. Documento. Archivo del Instituto de Historia de Cuba.
Roca
Blas, Homenaje a Carlos Marx. Documento citado p. 33
Roca
Blas, Los Fundamentos del socialismo en Cuba. Edit. Páginas. 1943
p. 113.
Véase,
Romero Liber, Cuatro tesis que influyen en el movimiento popular.
En América Latina, su potencialidad transformadora en el mundo de
hoy. Ediciones de la Fundación Rogney Arismendi, Montevideo, 2003
Roca
Blas, Los fundamentos del socialismo en Cuba .Obra citada p. 109
Véase,
Intervención de la Delegación Cubana al VII Encuentro del Foro
de Sao Paulo, agosto, 1977 En Revista Cuba Socialista # 7, 1997,
3ra época
Roca
Blas, Informe al Pleno del CC del PSP, 2 de mayo de 1960 Revista
Fundamentos #163, abril 1960
Véase
Pérez Lara, Alberto La luchas “sin clases” de la globalización
Revista Cuba Socialista #10 de 1998, 3raépoca
Véase
Roca Blas Cuidémosla Unidad. Documento. Instituto de Historia de
Cuba.
Esta
tesis ha sido expuesta por el Subcomandante Marco y desarrollarla
teóricamente por John Holloway. Véase al respecto La izquierda
en el mundo. Edición digital
Declaración
VI encuentro del Foro de Sao Paulo, Revista Cuba Socialista—#3
1996, 3 época
Roca
Blas, En el camino del pueblo Folleto, 1938 .Archivo Instituto de
Historia.
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