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Marxismo
y economía política de la construcción socialista en la periferia
del capitalismo en la época contemporánea
Dr.
Victor M. Figueroa Albelo
Universidad Central de Las Villas
Dr. Ramón Sánchez Noda
Ministerio de Educación Superior
La
sociedad socialista cubana demanda una economía política que la
refleje en su diversidad, complejidades, contradicciones y
tendencias. Esa es la gran finalidad de la ponencia y tarea común y
urgente del pensamiento económico cubano.
La
nueva economía política en formación parte de la herencia teórica
marxista leninista y de la síntesis crítica de su práctica histórica
en particular en la periferia, guiada por el paradigma guevariano:
“no estamos frente al período de tránsito puro, tal como lo
viera Marx en la Crítica al Programa de Gotha, sino (...)
una nueva fase no prevista por él, primer período de transición
al comunismo o de la construcción del socialismo”.1
El
examen de los núcleos duros de la teoría del desarrollo de los clásicos
del marxismo leninismo debe rescatar las enseñanzas perdurables,
las tesis que conservan su vigencia para la revolución y la
transición al comunismo para la crítica del pasado y las científico-metodológicas
que guíen la práctica y la investigación teórica en el presente.
La
revolución desde los “pueblos dominantes”, el comunismo como
resultado directo del desarrollo capitalista y proceso universal sin
bipolarismo mundial y sin heterogeneidad socioeconómica en la
transición son tesis que, si bien la dinámica historia corrigió
en un tramo de su desarrollo, cabe reexaminarlas en sus
posibilidades potenciales en la etapa actual del imperialismo para
el siglo xxi.
La
dialéctica del comunismo en tanto que proceso práctico: “no es
un estado que debe implantarse, un ideal al que haya de sujetarse la
realidad. Nosotros llamamos comunismo al movimiento real que anula y
supera al estado de cosas actual” 2
o en otros términos: “la llamada sociedad socialista no es una
cosa hecha de una vez y para siempre, sino
que cabe considerarla como todos los demás regímenes históricos,
una sociedad en constante cambio y transformación”.3
Es una tesis central de la teoría del desarrollo aplicada al
comunismo de una enorme trascendencia para la conducción de la
praxis histórica: formación y desarrollo de su economía política.
Por
último, la definición de Engels, “La economía política, en el
sentido amplio de esta palabra, es la ciencia de las leyes que rigen
la producción y el intercambio de los medios materiales de vida en
la sociedad humana”, y por consiguiente, “no puede ser la misma
para todos los países ni para todas las épocas históricas
(...)”,4
justifica su necesidad en las sociedades en transición. Ya lo había
hecho Marx en sus estudios sobre el modo de producción asiático y
la acumulación originaria del capital.
El
leninismo es la continuación y desarrollo del marxismo en la fase
imperialista. Sus tesis sobre la revolución proletaria “primero
en unos cuantos países capitalistas, o incluso en un solo país
capitalista”,5
la concepción del partido de la revolución, la teoría del período
de transición como modelo especial de desarrollo bajo el mando del
proletariado y de la propiedad social, sintetizado en la nueva política
económica, en la transición y el salto a la vía socialista de países
sin cursar por el capitalismo.
La
praxis leninista de la transición deriva de la teoría general del
desarrollo marxista: predominio de la propiedad socialista,
heterogeneidad económico-social, mecanismo económico plan-mercado
y superestructural (política, democracia, cultura y otras) bajo el
mando del proletariado. La experiencia soviética la asume Lenin
como un caso particular del movimiento del capitalismo al comunismo.
Su crítica a Bujarin defiende la necesidad de la economía política
del comunismo.
La
era de Stalin dio al traste con la transición.6
Este proceso y su dinámica crearon condiciones para deformaciones
del ideal socialista y humanista del marxismo: “dogmatismo
intransigente”, “pragmatismo inconsistente” y la “apologética”
7 en
la economía política entre otras.
En
la ponencia se proyecta un cuadro resumido, de la transición
socialista desde la perspectiva de la necesidad de construir su teoría
económica.
La experiencia
previa y postderrumbe dan pie para subrayar, con el Che y Fidel, que
constituye una fórmula particular, extraordinaria, de desarrollo
desde el subdesarrollo, comandada por fuerzas que expresan el ideal
de liberación de la clase obrera (en gestación, minoritaria o
determinante) en alianza con otras clases y grupos sociales desde el
poder político. La negación del gran capital no implica el rechazo
a la presencia de otras formas de propiedad y producción. El quién vence a quién centran las
contradicciones y expectativas de esta formación económica social.
La
acumulación originaria socialista, teoría general del desarrollo,
está llamada a promocionar el salto histórico en el largo plazo de
las fuerzas productivas atrasadas —a la altura de la RCT— bajo
formas socializadas que promuevan la identificación de los
propietarios sociales como productores-propietarios, aun en las difíciles
condiciones de una base económica heterogénea con el máximo de
igualdad, justicia social y equidad en que se forje un hombre nuevo,
culto y libre, solidario, patriota e internacionalista.
El
nuevo entorno de la transición periférica —el derrumbe del
socialismo y paso a la restauración del capitalismo, potenciación
de la globalización capitalista, del neoli-beralismo y de la
dictadura político-militar norteamericana, proletari-zación
mundializada, unido a “teorías posmodernas” y del pensamiento
único—, potencian el conflicto del mundo. Como expresara Fidel
“Que la humanidad no tiene otra alternativa que cambiar de rumbo,
es algo que no puede dudarse. ¿Cómo cambiará? ¿Qué formas de
vida política, económica y social adoptará?”8
El marxismo está obligado a dar las respuestas científicas de su
tiempo para la concientización creciente de las masas populares en
el ideal solidario, su organización y lucha por el poder.
La
economía política de la formación económico-social de transición
al socialismo en la periferia y desde Cuba no existe como ciencia
constituida.
El
Che y Fidel están entre los pocos que en el mundo enfrentaron la
apologética de la economía política del socialismo:9,
rebeldes inveterados exigieron una revolución en la teoría
socialista. Pero muchos quedamos embelesados por las “verdades”10
que aquella Economía Política
“revelaba”, incluso algunos dieron por cierta la conclusión de
la transición en Cuba.11
No avanzamos lo debido en este terreno a pesar de los grandes
aportes prácticos de la Revolución Cubana y del pensamiento económico
y político de Fidel
para su desarrollo sistemático.12
El
Guerrillero Heroico caló bien temprano en las insuficiencias de la
teoría económica socialista. Esta “economía política no se ha
desarrollado”, hay que “dedicarse a investigar todas
estas características primordiales del mismo, antes de elaborar una
teoría económica y política de mayor alcance”13
y hace casi 40 años: “decidimos comenzar (...) —el libro que
expresara nuestros puntos de vista— con el mayor rigor científico
posible y con la máxima honestidad.”14
No se cansó de insistir una
y otra vez sobre la importancia de esta ciencia.
La
nueva economía política, entre nosotros, asume la tesis engelsiana
de la economía política en su sentido amplio y de la conciencia
particular15
de su existencia, que Guevara nos propone desde Cuba con la pretensión
de “darle valor de cierta universalidad a nuestros
planteamientos”.16
Su
objeto de estudio real en nuestro tiempo se caracteriza por una base
económica, que descansa en un sistema con dominio y predominio del
tipo socialista de economía el cual comanda el movimiento económico-social
y espiritual de la sociedad donde existen relaciones de propiedad
heterogéneas sobre los medios de producción. Este proceso se
desarrolla en íntima y multilateral interdependencia interna con la
superestructura. La construcción socialista promueve el desarrollo
en las difíciles condiciones de un mercado mundial
transnacionali-zado.
El
proceso de ajustes y reformas en China, Vietnam y en Cuba a partir
de los años 90, con sus particularidades nacionales tiende a este
modelo. Como procede del subdesarrollo, las nuevas relaciones de
producción se despliegan en un marco estructural y funcional dinámico
y cambiante; en consecuencia, las leyes económicas son diversas y
se yuxtaponen y contradicen dentro de la totalidad. La nueva economía
y sociedad en construcción colocan al factor subjetivo, a la
superestructura, especialmente la política, en el mando del
movimiento social como “expresión concentrada de la economía”.
Añádanse
a las complejidades prácticas y metodológicas expresadas: la
inserción de estos proyectos al sistema capitalista
transnacionalizado, por el momento minorías y en oposición, los
impactos de las interdependen-cias mundiales (guerras locales,
bloqueos, ciclo económico, especulación financiera, crisis ecológica,
políticas de integración neocolonizadora y otras), de las
peculiaridades y dinámicas del Tercer Mundo más los cambios
sustanciales multilaterales que promueve la revolución científico-técnica.
Se
comprende que el potencial humano revolucionario altamente
calificado, la elevación de la eficiencia, la calidad y la
competitividad son vitales para enfrentar los retos del desarrollo,
pero muchas tecnologías económicas empleadas, necesariamente, no
son neutrales; son un Caballo de Troya sumamente peligroso a estos
proyectos sociales. Hay que añadir, con premura, la teoría económica
socialista desde acá, renovadora y crítica, a la crítica global
del capitalismo para el desarrollo de las ciencias económicas y
sociales y para la educación ideológica del pueblo.
Estamos
obligados a desarrollar el marxismo de nuestro tiempo: del
Che: “retomar la buena senda (...) desde este pequeño país en
desarrollo”17 y de
Fidel en igual sentido. Es una deuda con la Revolución Cubana y los
luchadores sociales por un mundo mejor, necesario y posible.
referencias
bibliográficas
1
Ernesto Guevara: El socialismo y el hombre
en Cuba. Editora Política. La Habana 1988, p.17.
2
C. Marx y F. Engels:. La ideología alemana
p. 36.
3
Carta de Engels a Otto Von Boenigk. 21/8/1890.
O. E. T. 3, Ed. Progreso Moscú 1980 p. 512.
4
F.
Engels: Antidϋhring.
Ed. C. Sociales. La Habana, 1978, p. 179
5
V. I. Lenin: La consigna de los Estados Unidos de
Europa. En 3 tomos. T. I, p. 675.
6
Ver: “El derrumbe del modelo eurosoviético:
una visión desde Cuba”. Colectivo de autores. Ed.
F. Varela. La Habana, 1994.
7
“Una sola advertencia: la afirmación de
Marx, apuntada en las primeras páginas de El Capital, sobre
la incapacidad de la ciencia burguesa para criticarse a sí misma,
utilizando en su lugar la apologética, puede aplicarse hoy,
desgraciadamente, a la ciencia económica marxista”. Prólogo del
Che al libro de economía política. Op. cit.
8
Castro
Ruz, F. Discurso. Op.
Cit. P. 4.
9
Ver “La enseñanza de la economía política
en la Escuela Superior Cubana: una reflexión necesaria” donde se
examina críticamente el manualismo y proclama la necesidad de
revolucionar el pensamiento económico cubano. Víctor Figueroa:
Folleto. Ed. UCLV, 1987.
10
Habría que guardar las distancias debidas
entre los planteamientos del Che y algunas interpretaciones
publicadas en los 60ta y 80ta.
11
Para una constatación de lo dicho, ver los
trabajos aparecidos sobre este tema en la revista Cuba Socialista
no. 35, 40 y 43 a raíz del debate abierto en torno a la problemática
de la transición socialista en Cuba y los criterios sobre su
conclusión o no.
12
Entre 1989-1990 un colectivo de académicos
del MES preparó dos textos “Lecciones de la Economía Política
de Construcción del Socialismo”, editados en 1991. A mediados de
los 90ta se publicaron dos libros de economía cubana con perfil de
economía política por la Escuela Superior del Partido “Ñico López”.
13
Ernesto Che Guevara. Escritos y Discursos.
T. 8. Ed. C. Sociales. La Habana, 1977, p.24.
14
“Creemos importante la tarea porque la
investigación marxista en el campo de la economía está marchando
por peligrosos derroteros. (...). Y, lo que es trágico, esto no se
refiere sólo a un campo determinado de la ciencia; sucede en todos
los aspectos de la vida de los pueblos socialistas, creando
perturbaciones ya enormemente dañinas pero cuyos resultados finales
son incalculables”. Prólogo de Che Guevara. Op.
cit..
15
F.
Engels: Antidϋhring.
Ed. C. Sociales. La Habana, 1978, p. 179
16
Ver: Prólogo del Che. Op. cit.
17
Orlando Borrego: Che: el camino del fuego.
Op. cit.,
p. 383.
Junio/2005
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