Fidel
y el concepto de Revolución
Dr.
Eugenio Suárez Pérez
El
concepto Revolución ha sido tratado de diferentes maneras por
el Primer Secretario del Comité Central del PCC, compañero
Fidel Castro Ruz. A través de los años la definición y
concepto que de la Revolución Cubana nos hemos formado han
sido esclarecidos y enriquecidos siempre por Fidel.
Ya
no es posible definir a la Revolución cubana, como lo
aprendimos en sus orígenes. Hoy, por supuesto, la definición
es más compleja. En ella están representados 137 años de
lucha y experiencia, y más de 40 en el poder. Cada etapa tuvo
sus objetivos, los de hoy, por supuesto, no son los mismos que
nos propusimos en 1959, cuando la Revolución triunfante se
enfrentó a la compleja situación del país: hambre, miseria,
analfabetismo, incultura, prostitución y las arcas vacías:
robadas y llevadas a Estados Unidos.
Sin
embargo, en el concepto general de la Revolución Cubana se
mantienen y mantendrán, una serie de elementos que son los
que la validan como una Revolución verdadera. Para evitar
interpretaciones equivocadas acudiré a las palabras textuales
del compañero Fidel para argumentar cada uno de los aspectos
tratados. Esto, por supuesto, contribuirá mucho más a la
comprensión de las ideas y propósitos que nos hemos
propuesto abordar.
El
1ro. de mayo de 2001, Fidel ofreció una definición que
expresa, precisamente, ese conjunto de elementos que la hacen
real. Es una definición muy coherente, integra da por doce
conceptos que contienen las armas, instrumentos y hasta las vías
para que la propia Revolución no se detenga. Este es el
texto:
“Revolución
es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe
ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y
tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por
nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar
poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social
y nacional; es defender valores en los que se cree al precio
de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo,
solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y
realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es
convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz
de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es
unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de
justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro
patriotismo, nuestro socialismo y nuestro
internacionalismo.”
A
mi entender, la definición está conforme con otras palabras
de Fidel, cuando expresó, a solo 15 días del triunfo
revolucionario: “Las leyes de la Revolución son,
fundamentalmente, principios morales. Los propósitos por los
cuales se está luchando, esos propósitos son los que guían
y trazan el derrotero de la Revolución. La Revolución no es
una cosa loca, la Revolución es algo que tiene una ruta
trazada, una serie de principios a los cuales se ajusta y,
además, una serie de principios fundamentales que son
necesarios dejar bien sentados para que la Revolución se
pueda desarrollar pacífica y ordenadamente.”
Antes
del triunfo el 1ro. de enero de 1959, el concepto Revolución
para el pueblo se limitaba a la acción, a la lucha del Ejército
Rebelde en las montañas, y de los combatientes clandestinos
en el llano. Una vez que triunfa, el concepto se amplía, y
Revolución es el proceso que ha comenzado en el país, es la
acción de todo el pueblo, junto al Gobierno Revolucionario y
a las organizaciones que se van creando, todo, como hasta
ahora, bajo la dirección de líder de la Revolución.
Ha
sido una constante del compañero Fidel, de toda la vida,
estar explicando siempre el significado de la Revolución
Cubana. Así, el 9 de marzo de 1959, expresaría “En qué se
parece la Revolución cubana a ninguna otra revolución del
Mundo. La nuestra es una revolución sui géneris, de mayoría,
con opinión pública que es la fuerza más poderosa del
Universo. Esta es una Revolución que va haciendo su obra sin
violencia”.
Al año de del triunfo, el 24 de febrero de 1960, diría:
“Es posible que muchos empiecen ahora a comprender la
Revolución en toda su significación y en toda su grandeza,
porque, incluso, era una palabra muy en boga, muy repetida y
que para muchas personas no tenía sino una significación
sonora, una idea confusa, porque, incluso, se llamaba revolución
a cualquier cosa y cualquiera se llamaba revolucionario.”
En
este mismo discurso dejaba esclarecido la complejidad de una
Revolución como la nuestra: “Y fácil parecía una revolución
y, sin embargo, una revolución no es tarea fácil. Una
revolución no es un acontecimiento sencillo en la historia de
un pueblo. Una revolución es un hecho complejo y difícil,
que tiene además la virtud de ser una gran maestra, porque
nos va enseñando sobre la marcha, y sobre la marcha va
fortaleciendo la conciencia del pueblo, y sobre la marcha nos
va enseñando qué es una revolución.”
Meses
después, precisaría mucho más: “Una revolución no es
sino una gran batalla entre los intereses del pueblo y los
intereses contrarios al pueblo; una revolución es una gran
lucha en la cual todos somos actores; una gran lucha en la
cual todos estamos participando, y una gran lucha de la cual
nadie puede pretender sustraerse, porque sus consecuencias
afectan igual por igual a los que luchan y a los que
pretendieron ser indiferentes a esa lucha.”
Y
ahondaba mucho más, así en el acto conmemorativo del segundo
aniversario del triunfo de la Revolución cubana, el 2 de
enero de 1961, explicaba: “Hablábamos de los que no
comprendieron ni podían comprender la Revolución, y los que
sí la comprendieron. En primer lugar, una Revolución no se
produce sin causas. Los que crean que nosotros somos los
causantes de la Revolución, se equivocan; los causantes de la
Revolución, paradójicamente, son los que no pueden querer a
la Revolución.
“No
habría Revolución si no hubiese existido tanta injusticia en
nuestro pueblo. Es bueno partir de esta base: de que la culpa
de que nuestro país se vea envuelto en una revolución la
tienen los grandes abusos que se cometieron durante tantos años
con nuestro pueblo, la tienen la explotación a que se vio
sometido el país, a que había estado sometido siempre.
Cualquiera comprende que sin esas circunstancias no habría
tenido lugar una revolución en nuestro país.
“La
Revolución era, pues, una necesidad, y la Revolución se está
haciendo, y la Revolución ¡se hará! “Y ¿qué es una
revolución? ¿ Es, acaso, un proceso pacífico y tranquilo?
¿Es acaso, un camino de rosas? La revolución es, de todos
los acontecimientos históricos, el más complejo y el más
convulso. Es una ley infalible de todas las revoluciones, y la
historia lo enseña; ninguna revolución verdadera dejó de
ser, jamás un proceso extraordinariamente convulso, o, de lo
contrario, no es revolución. Cuando hasta los cimientos de
una sociedad se conmueven, y solo la revolución es capaz de
conmover los cimientos y las columnas sobre las cuales se
erige un orden social, como solo una revolución es capaz de
conmoverla, y si esos cimientos no se conmueven, la revolución
no tendría lugar, porque una revolución es algo así como
destruir un viejo edificio para construir un edificio nuevo, y
el nuevo edificio no se construye sobre los cimientos del
edificio viejo. Por esos, un proceso revolucionario tiene que
destruir para poder construir”.
El
compañero Fidel, también definió que la Revolución cubana
no fue un hecho casual y aislado. “La revolución cubana no
es un fenómeno providencial, un milagro político y social
divorciado de las realidades de la sociedad moderna y de las
ideas que se debaten en el universo político. La Revolución
cubana es el resultado de la acción consciente y consecuente
ajustada a las leyes de la historia de la sociedad humana”.
Los
hechos y acontecimientos que se fueron sucediendo en los
primeros años de la Revolución triunfante fueron enseñando
al pueblo cubano lo que verdaderamente era una Revolución.
“No hay mejor lección —diría Fidel— que los hechos,
era necesario que los hechos vinieran a enseñarnos; que era
necesario que los propios hechos condujeran al pueblo, a la
gran masa del pueblo, a una comprensión mejor de lo que es
una revolución; y, sobre todo, en primer lugar, que una
revolución no es un camino de rosas, y que una revolución es
una lucha a muerte entre el futuro y el pasado, y que la
propia naturaleza de todo proceso revolucionario hace
imposible otra alternativa; el choque de intereses es
demasiado enconado en una revolución para que pueda ser de
otra forma. El viejo orden se resiste siempre a morir ; y el
nuevo orden, la nueva sociedad, el nuevo mundo que se forja en
una revolución, pugna con todas sus energías para
sobrevivir; la lucha se convierte para ambas fuerzas en una
cuestión vital: o las contrarrevoluciones destruyen a las
revoluciones, o las revoluciones destruyen a los
contrarrevolucionarios”.
El
propio Fidel, ha expuesto en muchas ocasiones las características
de la Revolución Cubana. La primera de ella es la continuidad
histórica de las luchas que se iniciaron en 1868 y prosiguió
después en 1895 contra el colonialismo español; luego el
batallar contra la humillante condición que nos sometió
Estados Unidos; se encadena con las luchas de los obreros,
campesinos, estudiantes e intelectuales durante más de medio
siglo de gobiernos neocoloniales corruptos y explotadores. Por
eso, Fidel en el centenario del inicio de las luchas
revolucionarias en La Demajagua, sentenció: “¿Qué
significa para nuestro pueblo el 10 de Octubre de 1868? ¿Qué
significa para los revolucionarios de nuestra patria esta
gloriosa fecha? Significa sencillamente el comienzo de cien años
de lucha, el comienzo de la Revolución en Cuba, porque en
Cuba sólo ha habido una Revolución en Cuba: la que comenzó
Carlos Manuel de Céspedes el 10 de Octubre de 1868 y que
nuestro pueblo lleva adelante en estos instantes.”
O
si no que significación tuvieron las palabras expresadas en
el Manifiesto de la Junta Revolucionaria del 10 de octubre de
1868 para aquel entonces y para la Generación del Centenario
que el 26 de julio de 1953 dio continuidad a la lucha armada.
“Cuando un pueblo llega al extremo de degradación y miseria
en que nosotros nos vemos, nadie puede reprobarle que eche
manos a las armas para salir de un estado tan lleno de
oprobio. El ejemplo de las más grandes naciones autoriza este
último recurso“.
O estas otras, realidad hoy de aquellas aspiraciones de los
que se iniciaron en la conquista revolucionaria: “Cuba
aspira a ser una nación grande y civilizada para tender un
brazo amigo y un corazón fraternal a todos los demás
pueblos”.
Pero
unos días antes en el acta de la reunión de El Rosario, el 6
de octubre de 1868 donde la vanguardia revolucionaria acordó
levantarse en armas, se recoge otras palabras que solo con la
Revolución en el poder fue posible cumplir aquel deseo.>
“Queremos, que el pueblo intervenga en la formación de las
leyes, y en reparto e inversión de las contribuciones”.
Otra
de estas características, es la que expresó el 21 de enero
de 1959, ante un millón de cubanos en el acto denominado
“Operación Verdad”, donde se demostró en las palabras de
líder de la Revolución, la verdadera naturaleza de la
Revolución Cubana. Entonces dijo: “Nosotros los cubanos,
podemos sentirnos orgullosos de una Revolución que surge al
mundo sin ansias de dominio, sin propósito de explotación,
ni de dominación de otro pueblo, sino que nace al mundo como
ejemplo, con una aspiración de justicia, de justicia amplia,
de justicia honda, dentro del más extraordinario sistema de
respeto a las libertades humanas que ha conocido el mundo. La
Revolución cubana se puede sintetizar como una aspiración de
justicia social dentro de la más plena libertad y el más
absoluto respeto a los derechos humanos.
Una
característica más quedó reflejada en sus palabras
pronunciadas el 8 de mayo de 1959, el día que regresó de su
viaje por Estados Unidos y su participación en la Conferencia
de los 21 en Argentina: “Cuatro cosas tiene nuestra Revolución
que precisamente constituyen los motivos de admiración por
los cubanos: esta es, en primer lugar, una Revolución que
tiene pueblo; es una Revolución donde el gobierno de la república
puede decir que tiene ejército; es una revolución que tiene
doctrina y es una Revolución que hace leyes verdaderamente
revolucionarias.
“Otros
países están sumidos en grandes problemas. Al revés de
nuestra patria, no cuentan con los elementos con que
afortunadamente contamos nosotros para llevar adelante esta
obra. Porque nunca como hoy, nunca en ningún pueblo de América
se reunieron —como se reúnen en Cuba— todos los
ingredientes para hacer marchar adelante una revolución. El
pueblo y los hombres que tienen las armas en la mano son una
sola cosa.”
La
significación de la Revolución Cubana es expresión de una
de las más valiosas características. Como la definió Fidel,
un mes después del triunfo: “Esta Revolución ha
significado, en primer lugar, no solo que el pueblo es libre,
no solo que se acabó el crimen, no solo que se acabaron los
atropellos, las torturas, los golpes, las humillaciones que
constantemente estaba sufriendo cualquier ciudadano: significa
que el pueblo ha llegado al poder“.
Está
reflejada en las palabras de Fidel otra importante característica:
”La Revolución democrática que ha llegado al poder, es la
Revolución cuya características tiene que ser necesariamente
la interpretación de los deseos, de los anhelos de la mayoría
del pueblo. La Revolución ha llegado al poder no para que
mande un grupo de hombres, sino para que mande el pueblo. El
pueblo es el que está gobernando.”
Una
de las más hermosas, y tradición revolucionaria, es esta
otra característica, recogida en las palabras siguientes de
Fidel: “Todo lo que la Revolución haga, tiene que ser
realidad primero en la conciencia del pueblo; y este en
nuestro principio, que todo lo que la revolución realice,
tiene que ser realidad primero en la conciencia del pueblo, y
eso es lo verdaderamente democrático, ya que esta es una
Revolución de mayorías. Y, por eso, es una Revolución
democrática. Nosotros llamamos democracia a lo que es en
esencia la democracia: una Revolución de mayorías, y una
Revolución donde todo lo que hace nada lo impone, sino que lo
hace realidad primero en la conciencia de los ciudadanos, y
cuando es realidad en la conciencia de los ciudadanos, se
vuelve ley, se vuelve medida revolucionaria, y el pueblo,
mayoritariamente, la respalda.”
Días
después, el 21 de junio, en Baracoa, Fidel advirtió que la
Revolución sería una jornada larga y tendría obstáculos
pero los vencería, y vencería todos los males “Combatiendo
los vicios que todavía perduran, las lacras que todavía
perduran, algunas costumbres que todavía perduran; los
seudorrevolucionarios que se pueden haber infiltrados en las
filas, los oportunistas, los malos cubanos, los individuos
incompetentes e indignos de ocupar determinados cargos y hacer
determinados trabajos.
“Que
esta es una jornada larga y una lucha larga {...} Porque es
una lucha contra los traidores de adentro, una lucha contra
los ineptos, los incompetentes, los seudorrevolucionarios; y
los traidores de fuera y los enemigos de fuera. Es una lucha
dura, que requiere por parte de todos nosotros la conciencia
de lo que es una Revolución y de lo que es una verdadera
Revolución. Y que una verdadera Revolución no es un paseo, y
que una verdadera Revolución no es un juego, y que una
verdadera Revolución no es un cambio de hombres; que es una
lucha dura, una lucha amarga, una lucha en que tenemos que ir
sin descuidarnos nunca, sin bajar nunca la guardia, luchando
constantemente contra todos los obstáculos, porque es una
tarea casi sobrehumana, la tarea de una Revolución.”
El
26 de julio, el primero que se celebraba, después del triunfo
revolucionario, Fidel explicó donde radicaba el secreto de la
fuerza de la Revolución, y dijo “que no está en haber
derrocado a la tiranía sangrienta que nos oprimía. Porque
pudo haberse derrocado a la tiranía y mantenerse en el país
las condiciones que hicieron posible esa tiranía; pudo
haberse derrocado a la tiranía y ocurrir un simple cambio de
hombres en el gobierno; pudo haber sido derrocada la tiranía
y perpetuarse en la vida pública de nuestro país los mismos
vicios que estábamos padeciendo desde el inicio de la república;
pudo haberse derrocado a la tiranía para seguir en la
politiquería. Más no fue así. Se derrocó a la tiranía no
solo para librar al pueblo del crimen y el asesinato
y la tortura y la opresión, sino también para librar
al pueblo de la miseria, tan criminal y tan cruel como la
tiranía derrocada.
“Y
ese el secreto de nuestra Revolución, de la fuerza de nuestra
Revolución: que volvió sus ojos hacia la parte más
necesitada y sufrida de nuestro pueblo; que volvió sus ojos
hacia los humildes, para ayudarlos.
“Y
ese es el único crimen que hemos cometido, dejar de ser
vendidos gobernantes a los grandes intereses nacionales o
extranjeros, para ser gobierno del pueblo, por el pueblo y
para el pueblo.”
También,
el Comandante en Jefe, nos enseñó a ver el valor de la
Revolución. Así lo hizo el 30 de noviembre de 1959, cuando
expresó: “La Revolución, sobre todo, vale por lo que
significa de esperanza para los que nunca tuvieron esperanza;
por lo que significa de atención y de recuerdo para los que
siempre fueron olvidados; por lo que significa para el hombre
que lo ha redimido, que permite que ese hombre humilde del
pueblo no se sienta avergonzado de ser pobre, no se sienta
avergonzado de ser humilde; de que ningún compatriota, porque
sea pobre o porque sea negro, tenga que sentirse avergonzado,
porque esta no es una falta ni mucho menos. “
Y
del mérito de la Revolución, también el Comandante en Jefe
nos lo enseñó cuando el 2 de enero de 1961 expresó: “Si
quisiéramos medir el mérito de nuestra Revolución y el
valor de nuestra Revolución, bastaría observar el odio que
contra ella sienten los grandes intereses reaccionarios del
mundo; bastaría observar el odio que contra ella siente el
peor y más explotador de los imperialismos modernos; bastaría
observar el odio que contra ella siente la prensa más
reaccionaria del mundo, la campaña tremenda de calumnias que
se comenzó a realizar desde el primer día contra ella, para
comprender, para satisfacción de nuestro pueblo, que nuestra
Revolución pasará también a la historia como una gran
Revolución.”
La
Revolución Cubana, primero fue un sueño, una aspiración de
muchas generaciones de cubanos. Ha pasado por varias etapas.
Ya en la segunda mitad del siglo XX era necesario tomar
prestados las consignas, el lenguaje y el ropaje de vejez
venerable y formar de nuevo el Ejército Libertador. “Pero
la Revolución ahora ya no podía tener el mismo contenido que
en 1868 y 1895. Había transcurrido más de medio siglo. A la
cuestión de la soberanía popular y nacional se añadía con
toda su fuerza el problema social. Si la Revolución de 1868
fue iniciada por la clase terrateniente y proseguida en 1895
fundamentalmente por las masas campesinas, en 1953 ya existía
una clase obrera; a ella, portadora de una ideología
revolucionaria, en estrecha alianza con los campesinos y las
capas medias de nuestra población, correspondía el lugar
cimero y el carácter de la nueva Revolución”.
En cada una de estas últimas etapas ha tenido sus objetivos
bien definidos. Estas etapas las apreciamos muy bien en las
intervenciones del propio Comandante en Jefe. “Una revolución
verdadera solo se podía producir en las condiciones en que
estaba nuestra patria, de lo contrario, no hubiese sido
posible. Sin razón para la rebeldía nacional, sin razón
para aquella lucha, aquella lucha habría fracasado
irremediablemente, pero existían condiciones reales para una
revolución y por eso se logró la primera etapa, que fue
movilizar al pueblo, llevarlo a la lucha contra aquel régimen,
y destruirlo, destruir sus bases, sobre todo su base militar,
que fue la primera tarea de la Revolución, destruir el
aparato en que se sustentaba aquel régimen, y que era, no
solo el sustento del régimen político, sino que también era
el sostén del régimen económico, porque, desde luego, todo
aquel aparato político y el aparato militar estaban al
servicio de los grandes intereses y de los grandes intereses
extranjeros fundamentalmente.“
La
otra etapa, comienza con el triunfo de la Revolución. “Para
nosotros, es decir, para el pueblo, la tarea que tenía
delante el día 1ro. de Enero de 1959, era una tarea grande y
una tarea dura. En aquellos momentos era la alegría, la alegría
de ver romperse aquellas cadenas, cadenas de oprobio y de
sangre, cadenas de injusticias y de crimen, cadenas que
ahogaba a un pueblo en la humillación y en la miseria y,
sobre todo, en la falta de esperanza.
“Era,
en aquellos días la
alegría general, aunque con una idea vaga de todo lo que teníamos
por delante. La Revolución no había cobrado forma todavía;
la Revolución era algo así como una silueta que no se definía
claramente en la mente del pueblo. La Revolución era algo así
como una esperanza y aquella alegría posiblemente nos impedía
pensar en todo lo que teníamos que hacer todavía; que el
romper aquellas cadenas no significaba sino la oportunidad de
empezar; de empezar a hacer esa obra compleja y difícil.”
Durante
la segunda mitad de 1960 se efectuaron las nacionalizaciones
de carácter antiimperialista y socialista. La Revolución
entra, entonces, en su etapa de construcción socialista. El
15 de octubre de 1960 Fidel proclamó que el Programa del
Moncada se había cumplido. Ante la Revolución se planteaba
una nueva etapa, la tarea del socialismo, se iniciaba así la
construcción del socialismo en Cuba. En su comparecencia ante
las cámaras y micrófonos del Frente Independiente de
Emisoras Libres, dijo: “Declaramos aquí que la Revolución
ha cumplido la primera etapa, que entra en una nueva etapa;
que los métodos de la primera etapa tenían que ser
necesariamente métodos distintos a los de la segunda etapa.
Los métodos de la primera etapa tenían que ser drásticos;
no se podía estar contemporizando con los monopolios
extranjeros; no se podía estar contemporizando con los
grandes latifundios, los grandes privilegios; había que
liquidar el poderío económico de una minoría que controlaba
el poder económico y el poder político y había hecho uso
abusivo y explotador de ese poder económico y político que
tenía en sus manos. {...}
“En
la nueva etapa de la Revolución, los métodos drásticos de
orden económico y social desaparecen. ¿Por qué? Porque el
poder mayor, el poder principal de orden económico, los que
controlaban la economía del país, han sido puestos fuera de
combate en virtud de las medidas de la Revolución. Queda el
pueblo, quedan numerosos intereses. En la segunda etapa de la
Revolución, los métodos no van a ser métodos drásticos, de
orden económico y social. Si nosotros nos vemos obligados a
tomar un método drástico, es por razones de tipo
revolucionario, de defensa de la Revolución, contra los que
conspiran, contra los que se unen al imperialismo, contra los
que se unen a los enemigos de la patria; pero no por razones
de orden económico y social. Y por eso aquí, en nombre del
Gobierno Revolucionario, nosotros queremos declarar que la
primera etapa de la Revolución se ha cumplido y que la
Revolución entra en una segunda etapa.”
Estamos
en condiciones de volver al concepto de Revolución dado por
Fidel el 1ro. de mayo de 2001. Sin embargo, para una mejor
comprensión, es necesario traer los párrafos anterior y
posterior a la definición: El primero: “Estamos viviendo días
de intensa y trascendental lucha. Cinco meses llevamos
batallando sin tregua. Millones de compatriotas, todos casi
sin excepción, han participado en ella. Nuestras armas han
sido la conciencia y las ideas que ha sembrado la Revolución
a lo largo de más de cuatro décadas”.
El posterior: “En
términos reales y concretos, nos hemos enfrentado durante 41
años a la más poderosa potencia que jamás haya existido en
el mundo, vecina nuestra a sólo 90 millas, que en la
actualidad asume carácter unipolar y hegemónico”.
Entre
la situación del momento histórico que vivimos aquellos
meses finales del 2000 y los primeros del 2001, y, los años
de enfrentamiento al gobierno de Estados Unidos
está el concepto expuesto por Fidel. Que no es un
concepto nuevo, es una reiteración materializado en
principios, métodos y formas de llevar a cabo la Revolución.
Los 14 preceptos expuestos en la definición son los
que nos ha permitido avanzar casi 47 años, y exponer ante el
mundo los resultados que Cuba
ilustra.
El
concepto condensa las enseñanzas que, acerca de la dirección
de la Revolución, hemos
recibido de Fidel en estos años. Haciendo un breve recorrido
de nuestra joven Revolución, podemos afirmar que desde el
triunfo revolucionario, en la dirección de la Revolución, y
particularmente, en el compañero Fidel ha estado presente el
momento histórico y hemos cambiado, desde el mismo 1ro. de
enero, todo lo que debía ser cambiado. Así lo enseñó Martí,
cuando en una de sus lecturas a los emigrados expuso: “Debe
hacerse en cada momento, lo que en cada momento es
necesario”.
En
la moral de la Revolución y en sus leyes siempre se ha
proclamado la igualdad y libertad plenas, ha combatido la
discriminación de sexo y de raza y hoy ha tocado en todas las
puertas, combatiendo fuertemente los rezagos de marginalidad y
llevando la salud y la educación a los rincones más
apartados del país, para que todos, unos a otros, nos
tratemos como verdaderos seres humanos. Esto ha sido una de
las razones de la Revolución, porque como bien expresara el
Apóstol: “No hay igualdad social posible sin igualdad de
cultura”.
En breves palabras, el Héroe Nacional , en Patria del
31 de marzo de 1894, escribió: “La justicia, la igualdad
del mérito, el trato respetuoso del hombre, la igualdad plena
del derecho: eso es la revolución”.
La
Revolución cubana, realmente ha recibido ayuda y la hemos
aceptado, sin embargo, nuestro pueblo se ha forjado bajo la
concepción de emanciparnos por nosotros mismo y con nuestro
propios esfuerzos. Ahí están los ejemplos del Período
Especial, donde se concertaron la mayoría de los preceptos
que se exponen en la definición. Este ejemplo, lo tenemos,
también, en la defensa armada de la patria.
En
casi 47 años, la Revolución ha desafiado fuerzas poderosas
que han tratado de dominarla; por mencionar solo algunas, ahí
están la invasión por Playa Girón, la Operación Mangosta
llena de agresiones organizadas, dirigidas y financiadas por
el Gobierno de Estados Unidos, y la Crisis de Octubre. Siempre
hemos vencido. La audacia, la inteligencia y el realismo son
cualidades que han distinguido a la dirección de la Revolución,
sin ellas no hubiese sido posible escalar la altura que hoy,
con su ejemplo, domina Cuba en el mundo.
Nuestro
pueblo ha desarrollado un conjunto de valores, en los que se
cree ciegamente: la modestia, el desinterés, el altruismo, la
solidaridad, la honestidad, el heroísmo y muchos más, que
conforman el tesoro espiritual que hemos recibido, y que
estaremos dispuestos a defenderlos al precio de cualquier
sacrificio. La Revolución Cubana nunca ha mentido ni ha
violado jamás los principios éticos que la sustentan. Ahí
está la historia, ahí está la actuación de nuestra dirección
revolucionaria, ahí están los ejemplos. Ahí está la
doctrina martiana: “Una modestia súbita hace a los hombres
visiblemente mejores.”
Desde
que el pueblo cubano asumió el poder como resultado de la
propia Revolución se formó la convicción de que no existe
fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y
las ideas. Que estas son mucho mas poderosas que las armas. Así
lo aprendimos, así hemos crecido, así estamos dispuestos
siempre a defenderla. Cabe, aquí una pregunta, ¿por qué un
país tan pequeño como el nuestro a solo 90 millas del más
poderoso del mundo hemos sobrevivido a sus agresiones? ¿Por
qué el gobierno de Estados Unidos teme enfrentarse a nuestros
cinco hermanos héroes, encarcelados en cárceles
norteamericanas? Porque le temen a la verdad y a nuestras
ideas. “Una idea justa que aparece, vence”,
dijo Martí, También dijo: Para ser fuerte hay que
comprometerse con la verdad. Al principio puede perderse
alguna batalla, pero se ha de ganar la decisiva”.
O cuando expresó, “Manda el que dice a tiempo la verdad. La
verdad bien dicha, dicha a tiempo, disipa, como si fuesen
humo, a sus enemigos”
La
unidad y la independencia dos preceptos arraigados en nuestros
sentimientos. La historia nos lo enseñó, Fidel no los reiteró,
y el pueblo lo asimiló, hoy se conservan como parte de las
tradiciones más hermosas. Sin la unidad no habría
independencia. Somos independientes porque estamos unidos. Y
estamos unidos, luchando por hacer realidades los sueños de
hoy de justicia no solo para Cuba sino para el mundo. Los
anhelos de ayer dejaron de ser virtuales, son tangibles. Y ese
sueño de justicia conforma
la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro
internacionalismo que ha caracterizado siempre a la Revolución
Cubana. “La independencia —dijo Martí— es condición de
esencia de la vida: todo sea libre, sin más esclavitud que la
de la lógica en la vida literaria y en la vida real la del
deber”.
¿Qué
corresponde entonces? En primer lugar, hacernos dueños del
concepto y aplicarlo en la vida diaria de nuestro trabajo. De
ello, dependerá la propia existencia de la Revolución. Dejar
de cumplir el contenido del concepto REVOLUCIÓN expuesto por
Fidel es dejar de ser revolucionarios, es comenzar a perder la
autenticidad de la Revolución cubana.