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Opiniones
sobre Fidel Castro Ruz, tomadas del libro ABSUELTO POR LA
HISTORIA, de Luis Báez. Editorial Ciencias Sociales, La Habana,
2002.
De
Abdelazis Bouteflika, presidente de la República Argelina Democrática
y Popular:
El
mundo entero lo conoció en 1959 como Fidel Castro, pero en el
2001 sigue siendo el mismo hombre, con el mismo rigor, la misma
integridad, la misma moral, el mismo enfoque, la misma presencia,
los mismos ideales, tanto para su pueblo, como para la humanidad.
Hemos
tenido el inmenso privilegio de tener como amigo al compañero
Fidel que nunca nos ha fallado. Fidel viaja al futuro, regresa y
lo explica.
De
Agostino Casarolli, cardenal italiano, ex secretario de Estado del
Vaticano:
Tengo
un recuerdo con un poco de nostalgia, porque he encontrado no sólo
al país sino a un hombre de inteligencia superior, de gran
cultura y con ideas. Naturalmente no coincidimos en todas las
ideas, pero en fin la conversación fue muy interesante y también,
bajo ciertos aspectos, agradable. Hablar con un adversario
inteligente, es mucho mejor que hablar con un amigo no
inteligente. De manera que el recuerdo, es un buen recuerdo.
De
Alicia Alonso, bailarina cubana:
Él
no es local. Él es parte de la historia. No sólo de nuestra
historia, sino de la historia de la humanidad.
Pienso
que es tan grande que se convierte en una partecita, en una cosa
sencilla. Si sintiera lo grande que es, lo mataría el peso.
De
Arcadio Calvo, babalao cubano:
Soy
cubano cien por cien, de esta tierra no me mueve nadie y además,
mis santos protegen a Fidel.
De
Armando Llorente, español, sacerdote jesuita y profesor en el
Colegio de Belén donde estudió Fidel. Esta evaluación es de
1945:
Fidel
Castro cursará la carrera de Derecho y no dudamos que llenará
con páginas brillantes el libro de su vida. Fidel tiene madera y
no faltará el artista.
De
Celia Sandy, escritora inglesa, nieta de Winston Churchill, ex
primer ministro de Gran Bretaña:
Conversar
con Fidel Castro es como ir al cielo.
De
Conchita Fernández, cubana, secretaria:
Fidel
es un hombre lleno de bondad y ternura.
De
David Rockefeller, banquero norteamericano:
Fidel
Castro está muy bien informado. Habla con gran entusiasmo de las
cosas que hizo y que son positivas. Es un ser muy carismático y
lleno de optimismo.
De
Diego Armando Marodna, futbolista argentino:
Fidel
Castro es una personalidad imposible de olvidar.
De
Ernesto Cardenal, sacerdote y poeta nicaragüense:
Pero
lo que más me impresionó fue su genio. Suele haber genio para
una sola cosa, pero Fidel es genio en muchas.
Hombres
como él surgen pocas veces en la vida.
Del
comandante Ernesto Che Guevara:
Hay
varias características en su vida y en su carácter que lo hace
sobresalir ampliamente por sobre todos sus compañeros y
seguidores; Fidel es un hombre de tan enorme personalidad que, en
cualquier movimiento donde participe, debe llevar la conducción y
así lo ha hecho en el curso de su carrera desde la vida
estudiantil hasta el premierato de nuestra patria y de los pueblos
oprimidos de América.
Tiene
la característica de gran conductor, que sumadas a sus dotes
personales de audacia, fuerza y valor, y a su extraordinario afán
de auscultar siempre la voluntad del pueblo lo han llevado al
lugar de honor y de sacrificio que hoy ocupa.
De
Frey Betto, teologo brasileño:
Fidel
Castro es un hombre privilegiado por su formación cristiana, su
opción marxista y la asimilación de la prédica martiana. Es una
persona tímida, que casi pide permiso para ser quien es... A
pesar de toda su genialidad, de toda la historia que encarna,
consigue hacernos sentir su hermano.
De
George McGovern, político norteamericano, ex senador por el
Partido Demócrata:
Una
vez que conocí al Presidente Castro, mi opinión sobre su
capacidad, realmente se alzó mucho.
De
Harry S. Truman, ex presidente de los Estados Unidos:
Creo
que Fidel Castro es un buen muchacho que parece desear el bien
para el pueblo cubano, siendo así debemos simpatizar con él y
ayudarles a hacer lo que sea correcto para su pueblo.
De
John F. Kennedy, intelectual, político, ex presidente de los
Estados Unidos:
Fidel
Castro forma parte del legado de Bolívar. Debíamos haber dado al
fogoso y joven rebelde una más calurosa bienvenida en su hora de
triunfo.
De
Juan XXIII, en medio de la Crisis de Octubre en 1962:
Embajador,
diga de mi parte a mi hijito (Fidel) que resista, que el Santo
Padre ora por él y por Cuba.
Juan
Domingo Perón, militar, político, ex presidente de Argentina:
Cuando
los países no se entregan, o no lo pueden penetrar, dan un golpe
de Estado o ponen un gobierno obediente.
La
gran virtud que yo veo en la Revolución Cubana y en la acción de
Fidel, es precisamente eso; les puso allí un dique que no han
podido pasar.
De
Julián Mayfield, novelista norteamericano:
Abrahan
Lincoln y Fidel Castro inevitablemente hubieran sido grandes
amigos. Yo dudo que Lincoln tenga algo de común con el general
Eisenhower. Lincoln se sentiría a gusto en las calles de La
Habana, pero sería un extranjero en Washington.
De
Julio Cortázar, escritor argentino:
Fidel
es el escultor de la Revolución cubana.
Kevin
Costner, actor norteamericano:
Ver
mi última película, Trece días,
al lado de Fidel Castro es una experiencia para toda la vida.
De
Kirby Jones, periodista y empresario norteamericano:
Fidel
Castro es uno de los hombres más encantadores y joviales que
cualesquiera de nosotros hubiera conocido antes.
De
Lucius Walker, reverendo norteamericano:
No
hay dudas de que Fidel Castro sigue siendo el primer estadista del
planeta.
De
Mario Benedetti, escritor y poeta uruguayo;
Fidel
Castro es hoy por hoy la más importante figura política del
Continente americano y una de las más destacadas de la historia
contemporánea. La figura de Fidel sigue siendo aleccionante.
De
Mary Hemingway, escritora norteamericana:
He
realizado uno de mis mayores anhelos: conocer personalmente a
Fidel Castro. Un hombre sencillamente estupendo.
De
Miguel Barnet, escritor cubano:
Fidel
es una esperanza, una idea, una escuela.
De
Oliver Stone, director de cine norteamericano
Fidel
Castro es la personalidad más fascinante que he conocido.
De
Oscar Niemeyer, arquitecto brasileño:
Por
las tardes recibo a los amigos para conversar y a veces hablamos
de filosofía. Pero cuando ellos se refieren a Platón, yo estoy
pensando en Fidel Castro.
De
Oswaldo Guatasamín, pintor, escultor, muralista ecuatoriano:
Jamás
nadie me dio la impresión de una cosa íntegra, de un personaje
total, en todos sus aspectos, en cada una de sus frases, como
Fidel.
De
Pablo Neruda, poeta chileno:
El
que no esté con Cuba, con su revolución, con Fidel astro, está
del otro lado, del lado de la ignominia y de la traición.
De
Rafael Alberti, poeta español:
Las
ideas como las que Fidel Castro defiende no envejecen nunca.
De
Ramsey Clark, ex fiscal general de los Estados Unidos:
Fidel
ha mostrado que es posible que un país en medio de la lucha sin
recursos eduque, proporcione vivienda, salud, trabajo y todo lo
que requiere la humanidad. Y miren el resto del mundo. Necesitamos
ese modelo.
De
Richard Copland, presidente de la Sociedad Estadounidense de
Agentes de Viaje:
Fidel
Castro es el hombre más cortés y agradable que he conocido en mi
vida.
De
Richard Nixon, ex presidente de los Estados Unidos:
Debemos
estar seguros de un hecho: Fidel Castro posee esas cualidades
indefinibles que le permiten ser un líder de hombres.
De
Roger Ireson, secretario general de la Junta de Educación
Superior y Ministerios de la Iglesia Metodista Unida de los
Estados Unidos:
Fidel
Castro es un líder de dimensión mundial, apasionado y con una
gran visión del mundo y con un compromiso en la lucha por la
igualdad y la esperanza de un futuro mejor.
De
Sydney Pollack, cineasta norteamericano:
Fidel
Castro ya no es un personaje, sino que es más grande que la vida
misma. Es un líder mundial extremadamente inteligente.
De
Volodia Teitelboim, intelectual y político chileno:
Lo
digo en todas partes, si los Estados Unidos tuvieran un Presidente
el 10 por ciento de Fidel, sería un gran país democrático.
De
Wright Mills, escritor norteamericano:
Fidel
Castro no fomenta el culto al individuo, sino a los hechos de la
Revolución.
De
un cubano que huyó en 1980 hacia los Estados Unidos, expresado en
una Corte Judicial de Miami con los cinco héroes cubanos
injustamente encarcelados en ese país:
Manténganse
firmes, coño, no traicionen a la Patria. No le fallen al
Comandante, y no se preocupen, que él no los va a dejar solos.
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EL
FIDEL CASTRO QUE YO CONOZCO
Por
Gabriel García Márquez.
•
Su devoción por la palabra.
•
Su poder de seducción.
•
Va a buscar los problemas donde estén.
•
Los ímpetus de la inspiración son propios de su estilo.
•
Los libros reflejan muy bien la amplitud de sus gustos.
•
Dejó de fumar para tener la autoridad moral para combatir el
tabaquismo.
•
Le gusta preparar las recetas de cocina con una especie de fervor
científico.
•
Se mantiene en excelentes condiciones físicas con varias horas de
gimnasia diaria y de natación frecuente.
•
Paciencia invencible.
•
Disciplina férrea.
•
La fuerza de la imaginación lo arrastra a los imprevistos.
•
Tan importante como aprender a trabajar es aprender a descansar.
Fatigado de conversar, descansa conversando.
•
Escribe bien y le gusta hacerlo.
•
El mayor estímulo de su vida es la emoción al riesgo.
•
La tribuna de improvisador parece ser su medio ecológico
perfecto. Empieza siempre con voz casi inaudible, con un rumbo
incierto, pero aprovecha cualquier destello para ir ganando
terreno, palmo a palmo, hasta que da una especie de gran zarpazo y
se apodera de la audiencia. Es la inspiración: el estado de
gracia irresistible y deslumbrante, que sólo niegan quienes no
han tenido la gloria de vivirlo.
•
Es el antidogmático por excelencia.
•
José Martí es su autor de cabecera y ha tenido el talento de
incorporar su ideario al torrente sanguíneo de una revolución
marxista.
•
La esencia de su propio pensamiento podría estar en la
certidumbre de que hacer trabajo de masas es fundamentalmente
ocuparse de los individuos. Esto podría explicar su confianza
absoluta en el contacto directo.
•
Tiene un idioma para cada ocasión y un modo distinto de persuasión
según los distintos interlocutores. Sabe situarse en el nivel de
cada uno y dispone de una información vasta y variada que le
permite moverse con facilidad en cualquier medio.
•
Una cosa se sabe con seguridad: esté donde esté, como esté y
con quien esté, Fidel Castro está allí para ganar.
•
Su actitud ante la derrota, aun en los actos mínimos de la vida
cotidiana, parece obedecer a una lógica privada: ni siquiera la
admite, y no tiene un minuto de sosiego mientras no logra invertir
los términos y convertirla en victoria.
•
Nadie puede ser más obsesivo que él cuando se ha propuesto
llegar a fondo a cualquier cosa.
•
No hay un proyecto colosal o milimétrico, en el que no se empeñe
con una pasión encarnizada. Y en especial si tiene que
enfrentarse a la adversidad. Nunca como entonces parece de mejor
talante, de mejor humor. Alguien que cree conocerlo bien le dijo:
Las cosas deben andar muy mal, porque usted está rozagante.
•
Las reiteraciones son uno de sus modos de trabajar. Ej.: El tema
de la deuda externa de América Latina, había aparecido por
primera vez en sus conversaciones desde hacía unos dos años, y
había ido evolucionando, ramificándose, profundizándose. Lo
primero que dijo, como una simple conclusión aritmética , era
que la deuda era impagable. Después aparecieron los hallazgos
escalonados: las repercusiones de la deuda en la economía de los
países, su impacto político y social, su influencia decisiva en
las relaciones internacionales, su importancia providencial para
una política unitaria de América Latina... hasta lograr una visión
totalizadora, la que expuso en una reunión internacional
convocada al efecto y que el tiempo se ha encargado de demostrar.
•
Su más rara virtud de político es esa facultad de vislumbrar la
evolución de un hecho hasta sus consecuencias remotas...pero esa
facultad no la ejerce por iluminación, sino como resultado de un
raciocinio arduo y tenaz.
•
Su auxiliar supremo es la memoria y la usa hasta el abuso para
sustentar discursos o charlas privadas con raciocinios abrumadores
y operaciones aritméticas de una rapidez increíble. Requiere el
auxilio de una información incesante, bien masticada y digerida.
•
Su tarea de acumulación informativa principia desde que
despierta. Desayuna con no menos de 200 páginas de noticias del
mundo entero. Durante el día le hacen llegar informaciones
urgentes donde esté, calcula que cada día tiene que leer unos 50
documentos, a eso hay que agregar los informes de los servicios
oficiales y de sus visitantes y todo cuanto pueda interesar a su
curiosidad infinita.
•
Las respuestas tienen que ser exactas, pues es capaz de descubrir
la mínima contradicción de una frase casual.
•
Otra fuente de vital información son los libros. Es un lector
voraz. Nadie se explica cómo le alcanza el tiempo ni de qué método
se sirve para leer tanto y con tanta rapidez, aunque él insiste
en que no tiene ninguno en especial. Muchas veces se ha llevado un
libro en la madrugada y a la mañana siguiente lo comenta. Lee el
inglés pero no lo habla. Prefiere leer en castellano y a
cualquier hora está dispuesto a leer un papel con letra que le
caiga en las manos.
•
Es lector habitual de temas económicos e históricos. Es un buen
lector de literatura y la sigue con atención.
•
Tiene la costumbre de los interrogatorios rápidos. Preguntas
sucesivas que él hace en ráfagas instantáneas hasta descubrir
el por qué del por qué del por qué final.
•
Cuando un visitante de América Latina le dio un dato apresurado
sobre el consumo de arroz de sus compatriotas, él hizo sus cálculos
mentales y dijo: Qué raro, que cada uno se come cuatro libras de
arroz al día.
•
Su táctica maestra es preguntar sobre cosas que sabe, para
confirmar sus datos. Y en algunos casos para medir el calibre de
su interlocutor, y tratarlo en consecuencia. No pierde ocasión de
informarse.
•
Durante la guerra de Angola describió una batalla con tal
minuciosidad en una recepción oficial , que costó trabajo
convencer a un diplomático europeo de que Fidel Castro no había
participado en ella. El relato que hizo de la captura y asesinato
del Che, el que hizo del asalto de la Moneda y de la muerte de
Salvador Allende o el que hizo de los estragos del ciclón Flora,
eran grandes reportajes hablados.
•
Su visión de América Latina en el porvenir, es la misma de Bolívar
y Martí, una comunidad integral y autónoma, capaz de mover el
destino del mundo.
•
El país del cual sabe más después de Cuba, es Estados Unidos.
Conoce a fondo la índole de su gente, sus estructuras de poder,
las segundas intenciones de sus gobiernos, y esto le ha ayudado a
sortear la tormenta incesante del bloqueo.
•
En una entrevista de varias horas, se detiene en cada tema, se
aventura por sus vericuetos menos pensados sin descuidar jamás la
precisión, consciente de que una sola palabra mal usada, puede
causar estragos irreparables. Jamás ha rehusado contestar ninguna
pregunta, por provocadora que sea, ni ha perdido nunca la
paciencia .
•
Sobre los que le escamotean la verdad por no causarle más
preocupaciones de las que tiene: Él lo sabe. A un funcionario que
lo hizo le dijo: Me ocultan verdades por no inquietarme, pero
cuando por fin las descubra me moriré por la impresión de
enfrentarme a tantas verdades que han dejado de decirme. Las más
graves, sin embargo, son las verdades que se le ocultan para
encubrir deficiencias, pues al lado de los enormes logros que
sustentan la Revolución -los logros políticos, científicos,
deportivos, culturales- hay una incompetencia burocrática colosal
que afecta a casi todos los órdenes de la vida diaria, y en
especial a la felicidad doméstica.
•
Cuando habla con la gente de la calle, la conversación recobra la
expresividad y la franqueza cruda de los afectos reales. Lo
llaman: Fidel. Lo rodean sin riesgos, lo tutean, le discuten, lo
contradicen, le reclaman, con un canal de trasmisión inmediata
por donde circula la verdad a borbotones. Es entonces que se
descubre al ser humano insólito, que el resplandor de su propia
imagen no deja ver. Este es el Fidel Castro que creo conocer: Un
hombre de costumbres austeras e ilusiones insaciables, con una
educación formal a la antigua, de palabras cautelosas y modales
tenues e incapaz de concebir ninguna idea que no sea descomunal.
Sueña con que sus científicos encuentren la medicina final
contra el cáncer y ha creado una política exterior de potencia
mundial, en una isla 84 veces más pequeña que su enemigo
principal.
•
Tiene la convicción de que el logro mayor del ser humano es la
buena formación de su conciencia y que los estímulos morales, más
que los materiales, son capaces de cambiar el mundo y empujar la
historia.
•
Lo he oído en sus escasas horas de añoranza a la vida, evocar
las cosas que hubiera podido hacer de otro modo para ganarle más
tiempo a la vida.
Al
verlo muy abrumado por el peso de tantos destinos ajenos, le
pregunté qué era lo que más quisiera hacer en este mundo, y me
contestó de inmediato: pararme en una esquina.
Agosto/2004
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