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Antonio Gades
Artista,
revolucionario, comunista y amigo inolvidable
No
por esperada, la noticia resultó menos dolorosa. Los cables, las
televisoras del mundo, la prensa digital y escrita nos trajeron
ayer, de golpe, la noticia triste sobre el fallecimiento de
Antonio Gades, a los 67 años de edad, víctima de un cáncer que
sufría hace algunos años y que lo agravó en las últimas
semanas hasta el fatal desenlace en un hospital de Madrid.
LEYENDA VIVA Y EL MÁS
UNIVERSAL DE LOS BAILARINES ESPAÑOLES
Nacido en Elba,
Alicante, el 16 de noviembre de 1936, en el seno de una familia
humilde y de padre albañil, Antonio Esteve Ródenas dejó de ir a
la escuela a los once años de edad para comenzar a trabajar y
ayudar económicamente a sus mayores.
Sus
inicios en la danza comenzaron a los 15 años de edad y cupo el mérito
a Pilar López de descubrirlo e incorporarlo a su compañía como
primer bailarín. Allí nació el nombre artístico que lo
inmortaliza: Antonio Gades.
En esa agrupación
cultivó su formación profesional, que le permitió protagonizar
por todo el mundo obras como El sombrero de tres picos, El
amor brujo y El Concierto de Aranjuez. Hizo leyenda en
importantes escenarios hasta convertirse, al decir del escritor
español Caballero Bonald, en "el más universal de nuestros
bailarines, al mismo tiempo que el más integralmente español de
nuestros bailadores".
A partir de los años
sesenta comienza un recorrido artístico que lo llevaría a forjar
un estilo coreográfico renovador al que le impondría su sello
personal. Los más importantes escenarios de la danza conocieron
del virtuosismo de Gades y de su afamada compañía, que él forjó
a fuerza de talento y maestría inigualables y que tanto contribuyó
a la difusión del baile español, del cual fue digno represente y
promotor.
A su talento
corresponden obras que han pasado a la historia de la coreografía
con creaciones imperecederas como Bodas de sangre, Carmen
y Fuenteovejuna. Al tiempo que ejecutó con brillantez su
arte, Gades fue también director del Ballet Nacional Español y
colaborador incansable del Ballet Nacional de Cuba.
Nuestro pueblo conoció
en diversos escenarios la actuación siempre perfecta de Gades y
su compañía y lo vio bailar a mediados de los años noventa una
de sus obras insignes, Fuenteovejuna, que llevaba entonces
a nuestros teatros y plazas, además de su depurado arte, el
mensaje de aliento y cariño en los días más difíciles del período
especial.
Tuvo la gloria de
haber brillado en los escenarios más importantes del universo:
fue aclamado en la Scala de Milán, en el Metropolitan de Nueva
York, entre otros de diversos continentes, donde deja una huella
imborrable.
Antonio Gades recibió
muchos premios y distinciones, pero siempre, con proverbial
modestia, fue ajeno a los honores que merecidamente le correspondían.
HUMILDAD,
COMPROMISO SOCIAL Y REVOLUCIONARIO
Sin duda alguna, el
origen de su familia, la participación voluntaria de su padre en
la defensa de la República Española y sus primeras labores
siendo aún adolescente, como recadero en un estudio fotográfico
y luego en los talleres del diario madrileño ABC, dejaron una
huella de humildad, compromiso social y revolucionario en Antonio
Gades, que mantuvo hasta su muerte.
Alicia
Alonso, quien compartió una memorable experiencia artística con
Gades, afirmó al conocer el deceso del gran artista: "Es
triste, pero al mismo tiempo hay que despedirlo con un gran
aplauso para que siempre lo escuche".
Cuba conoció de cerca
esos rasgos excepcionales. En escenarios internacionales, como en
nuestro país, siempre fue un defensor indeclinable de la Revolución
cubana; en ella encontró la realización de sus sueños y luchas
por un mundo mejor, la justicia y la libertad; en su propio arte
estaba presente el espíritu renovador y revolucionario que lo
caracterizó en su vida.
Por eso con toda
justeza, el Consejo de Estado le otorgó la Orden José Martí a
esta alta y prestigiosa figura del arte y la cultura universales.
Le hizo acreedor de la honrosa Orden su arte renovador, reconocida
excepcionalidad como bailarín y coreógrafo, su amor por los que
luchan, probada amistad y fidelidad a la Revolución.
Antonio Gades tenía a
la Revolución cubana como suya y no por casualidad, desde lo más
profundo de su corazón y cuando lo acechaba la muerte, supo decir
a Fidel y Raúl en sus últimas palabras durante la reciente
condecoración, íntima y familiar: "...nunca me sentí un
artista sino un simple miliciano vestido de verde olivo, con un
fusil en la mano para donde, como y cuando, siempre estar a sus órdenes".
Gades seguirá acompañado
de la Orden José Martí que puso en su pecho nuestro Comandante
en Jefe, de la honrosa condición que ostentaba de militante del
Partido Comunista de Cuba y de la estrecha amistad que nos unía,
en su larga y eterna travesía, a bordo de su pequeño, estrecho e
indetenible velero Luar 0-40.
Enviarán
a Cuba cenizas de Gades
Las cenizas del gran bailaor español
serán trasladadas mañana a Cuba por deseo expreso del artista. Sus
restos fueron incinerados hoy en una ceremonia familiar muy íntima
y sencilla en presencia de sus familiares más allegados.
Por su parte, el ayuntamiento de
la ciudad natal del bailaor, anunció que celebrará dos actos el
próximo mes de septiembre para homenajear la figura de Antonio
Gades. Además estudia instalar una placa con su nombre en el
Teatro Castelar del municipio de Elda.
La coalición Izquierda Unida,
que agrupa partidos de la tendencia política de Gades, envió una
circular a todos los ayuntamientos y grupos municipales de Andalucía
para que estudien dedicar calles o plazas a la figura del
alicantino, "por su aportación a la cultura, y por su
coherencia moral y política".
Julio/2004
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