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Los jóvenes hablan de sí mismos

Cuba Socialista quiere abrir en sus páginas un espacio de diálogo con los jóvenes, sin descartar la inserción futura de investigaciones y aproximaciones sobre este segmento decisivo de la sociedad. El objetivo en este caso es que ellos hablen de sí mismos. Estas páginas no pretenden representatividad sociológica alguna, ni la revista asume como propios los criterios vertidos. Los jóvenes convocados son exitosos en campos como las ciencias sociales, el periodismo, la actividad comunitaria de fe o el deporte o están construyéndose ya un horizonte propio. Hablamos de un concepto socialista de éxito, por supuesto. En números sucesivos podríamos incluir a representantes de otros sectores sociales. La idea es provocar el debate y la reflexión. (Nota del Editor).

 

  • Elier Ramírez Cañedo, 34 años, Doctor en Ciencias Históricas, investigador, coordinador del espacio de debates Dialogar, dialogar de la Asociación Hermanos Saíz. Bloguero.

¿Cuál es tu proyecto de vida? ¿Cuáles son las ventajas con que cuentas para realizarlo y cuáles los obstáculos mayores que avizoras?

En mi proyecto de vida prevalecen aquellos aspectos que tienen que ver con el ser, más que con el tener. Aunque ello no significa que no aspire a mejorar también mi calidad de vida en el orden material, en correspondencia con mi aporte social. Por supuesto, este proyecto de vida no nació conmigo, lo fui incorporando en la medida que adquirí una determinada conciencia social, que fui asumiendo determinados ideales, sobre todo en mi etapa de estudiante universitario, así como de los valores que recibí de mis padres y abuelos. Por lo tanto, entre esos aspectos espirituales ligados a mi proyecto de vida, mi máximo anhelo es ser útil a mi país, pertenecer a ese escalón más alto de la especie humana —como lo definiera el Che—, que es ser revolucionario. Es ahí donde encuentro una de las mayores realizaciones de mi existencia, y en la medida que las circunstancias me lo permitan, quisiera hacerlo desde la trinchera de mi formación como historiador. La Revolución enfrenta hoy retos colosales en el campo del pensamiento, de las ideas, de la cultura y en especial de la historia y es en ese frente donde siento que está hoy mi lugar. Desde el punto de vista más personal aspiro a ofrecerle todo el amor posible a mi familia y lograr que mis dos hijas, ahora bien pequeñas, adquieran una formación revolucionaria. También aprender y estudiar hasta el último minuto de mi vida, tengo una sed insaciable de conocimientos.

Entre las ventajas pudiera mencionar mi propia vocación y deseos de hacer, el goce que siento haciendo mi trabajo, así como la posibilidad de contar con grandes maestros de las ciencias sociales en Cuba que me transmiten día a día su sabiduría y ejemplo personal de profesionales consagrados y comprometidos con la obra revolucionaria.

Los obstáculos que pudiera enfrentar están en correspondencia con los que enfrenta cualquier cientista social en su trabajo diario: acceso a determinadas fuentes, poca actualización bibliográfica desde el punto de vista teórico, poco capital para la compra de libros, entre otros. Para ser revolucionario y sin el ánimo de generalizar, el mayor obstáculo lo veo en un tipo de burocracia que pone freno a la iniciativa de los jóvenes y le cierra espacios y oportunidades para hacer revolución. No obstante, considero que el verdadero revolucionario no desiste jamás y siempre encuentra la manera de ser útil y de incidir en la transformación de la realidad que le circunda.

 

¿Crees que tu generación está despolitizada?, ¿se ha desdibujado el concepto de enemigo en el imaginario político de la juventud?

Creo que para responder a esas dos interrogantes hay que apartarse de todo tipo de generalización. Pienso que sí, que una parte de mi generación hoy esta despolitizada, aunque al final esa postura termina siendo también una posición política muy funcional a la ideología capitalista. Creo que una parte de la juventud, ante el nuevo escenario de las relaciones con los Estados Unidos, carente de conocimientos históricos y de la cultura política necesaria, se encuentra bien distante del antimperialismo y no se percata de las intenciones del nuevo enfoque de la política de los Estados Unidos hacia Cuba. Pero puedo decir con gran orgullo que existe hoy en Cuba una vanguardia política de mi generación muy consciente de los desafíos que estamos enfrentando y convencida del papel histórico que le corresponde desempeñar para la salvaguarda y perfeccionamiento de nuestro socialismo. De lo que se trata es de darle todas las posibilidades a esa vanguardia para que se nuclee y actúe, junto a las generaciones más experimentadas, en función de incidir en el resto de los jóvenes.

Para politizar a aquellos jóvenes que están hoy enajenados y envueltos en un mar de banalidad —fenómeno que no es exclusivo de una parte de la juventud cubana— hay que apostar a ir por ellos, no esperar a que ellos vengan a nosotros. Ofrecerles cada vez más referentes sólidos y liberadores en el orden cultural, dotarlos de un pensamiento antimperialista y anticolonialista. Movilizarlos, darles protagonismo, hacerlos parte. Por supuesto, eso debe ir acompañado de una transformación de la realidad, de las condiciones objetivas que favorezcan ese trabajo. Tenemos que actualizar también muchos de nuestros códigos de comunicación para atraer a la juventud y sembrar en ella los valores que defendemos.

 

¿Cómo percibes la interrelación entre socialismo y patriotismo?

¿Puede ser patriota un defensor del sistema capitalista en Cuba? En mi opinión, creo que después de haber vivido esta isla casi sesenta años de capitalismo y conocer lo que un retorno de este sistema provocaría, resulta imposible. Remontándome al siglo XIX sería como considerar patriotas a los cubanos que servían a España y al status colonial de la Isla, aunque para ellos los antipatriotas eran los mambises. Es cierto que en Cuba habrá un sector privado, pero mientras esa propiedad privada tenga un carácter social, y sea funcional a los intereses generales del proyecto del socialismo cubano, no habría por qué considerar al llamado sector cuentapropista como antipatriota. El hombre no es la clase. En los que trabajan en ese sector podemos encontrar grandes patriotas con deseos de progreso, pero con el ánimo de que ese progreso tenga también impactos en el desarrollo del socialismo cubano. Veo un carácter antipatriótico en aquellos que militan por convertir a Cuba nuevamente en un país capitalista periférico.

Se puede ser cubano de nacimiento, amar el territorio en que se nació, defender determinadas tradiciones y costumbres, pero ello no garantiza por sí mismo la cubanía y el patriotismo. Como tampoco lo garantiza un determinado nacionalismo.

Fernando Martínez Heredia ha explicado cómo en los tiempos actuales se ha visto en Cuba un determinado nacionalismo de derecha con pretensiones de centro y que puede incluso estar contra el bloqueo y por la devolución de la base estadounidense en Guantánamo y al mismo tiempo defender el retorno del capitalismo a Cuba y ya sabemos qué tipo de capitalismo correspondería a la Isla. ¿Es acaso eso una actitud patriótica? Creo que una de las grandes proezas de la Revolución Cubana y de Fidel Castro fue lograr unir en un solo haz independencia, nacionalismo, patriotismo y socialismo.

 

¿Cómo ves a la llamada “generación histórica?, ¿Qué legado deja en ti la vida y la obra de hombres como el Che y Fidel?

Me siento privilegiado de haber convivido con esa generación histórica, aunque siento en ocasiones una envidia sana de no haber tenido la oportunidad, como sí la tuvieron mis padres y abuelos de haber vivido la época del Che. Creo que Fidel, como un hombre que trasciende su tiempo y que nunca ha dejado de ser joven de pensamiento, fue líder de varias generaciones de cubanos, incluyendo la mía, así lo sentí cuando fui presidente de la FEU de la Universidad de La Habana. Todo el tiempo me sentía motivado y convocado por él. No veía ninguna brecha generacional.

Fidel y el Che constituyen para mí el mayor referente de lo que debe ser un revolucionario. Creo que su mayor legado está en la correspondencia absoluta que siempre mostraron entre el decir y el hacer. Y en su extraordinaria sensibilidad humana y su estrecha conexión con el pueblo, en especial con los más humildes. En su capacidad para convencer, jamás imponer, y ser los primeros en asumir los mayores sacrificios. En demostrar una y otra vez que todo aquello que parecía imposible era posible. Creo que mientras más pasa el tiempo, al menos es mi experiencia, aumenta nuestra capacidad para percibir su grandeza. Nos hacemos más guevarianos y fidelistas. Resulta primordial que los jóvenes se apoderen de todo su legado, no solo del legado del guerrillero y combatiente, sino también el de su pensamiento, el cual nos brinda claves fundamentales para poder enfrentar los desafíos que en el orden cultural e ideológico se nos presentan hoy y los que vendrán.

 

 

  • Dianet Martínez Valdés, 27 años, Licenciada en Legua Inglesa por la Universidad Marta Abreu, de Villa Clara, estudió música hasta nivel medio (piano) y es estudiante del Seminario Teológico de Matanzas. Presidenta del Movimiento Estudiantil Cristiano de Cuba.

¿Cuál es tu proyecto de vida? ¿Cuáles son las ventajas con que cuentas para realizarlo y cuáles los obstáculos mayores que avizoras?

Mi proyecto de vida es trabajar en comunidades de fe, especialmente con jóvenes y estudiantes, promoviendo un pensamiento crítico-contextual, una acción transformadora y un espíritu celebrativo de la vida desde la vocación ecuménica y el compromiso con la construcción del reino de Dios en nuestra patria cubana. En este empeño, ha sido importante la garantía institucional con la que cuentan las iglesias y el Movimiento Ecuménico, en particular el Movimiento Estudiantil Cristiano de Cuba el cual represento. Asimismo, los derechos sociales de los que disponemos en Cuba, me han dado la oportunidad de tener una formación profesional y una inserción coherente en los diferentes espacios en que me desarrollo. La posibilidad de articular el trabajo con otras organizaciones sociales y religiosas, ha permitido crear redes y alianzas a partir de los énfasis y prioridades comunes, lograr un mayor impacto, optimizar esfuerzos y recursos.

 

¿Crees que tu generación está despolitizada?, ¿se ha desdibujado el concepto de enemigo en el imaginario político de la juventud?

Hablar de “mi generación” es hablar de jóvenes diversos, con diversas experiencias de vida y contextos. Pienso que una parte de la juventud cubana muestra una apatía a participar en los procesos políticos. Esto se evidencia en su imaginario consumista, individualista y competitivo que dista mucho de los valores que históricamente ha promovido el proyecto socialista de la Revolución; en la opción por la emigración como proyecto de vida, siguiendo el American way of life; en las maneras poco éticas de comportamiento social, etc. Sin embargo, para otras y otros, es importante construir una sociedad más inclusiva, justa y plena, y tratar de hacer sus aportes desde el esfuerzo cotidiano en sus diferentes espacios de incidencia. Esto se evidencia en los logros alcanzados en las diversas esferas de nuestra sociedad: el deporte, la cultura, la ciencia, la producción… donde han sido los jóvenes los principales protagonistas.

Para muchos, la histórica noción de “vivir bajo amenaza del enemigo”, no es más un motor impulsor de posturas políticas a defender. La globalización cultural, la visión de los Estados Unidos como una sociedad de bienestar y los actuales procesos de restablecimiento de las relaciones entre ambos países, han desdibujado el imaginario antagónico que representaba esta potencia, símbolo del imperialismo mundial.

 

¿Cómo ves a la llamada “generación histórica?, ¿Qué legado deja en ti la vida y la obra de hombres como el Che y Fidel?

Ningún árbol puede dar buenos frutos si sus raíces no están bien sólidas. La Cuba actual, como ese árbol plantado, tiene sus raíces bien fundadas en el proyecto que desarrolló la generación histórica de la Revolución. El legado de valores como la solidaridad, el amor a la familia y a la patria, la emancipación de la mujer, la libertad, el respeto a la dignidad plena del ser humano, etc. nos desafían como nuevas generaciones a continuar dando frutos que renueven y contextualicen este legado. Referentes como el del “hombre nuevo” promovidos por el Che y Fidel, nos siguen invitando a crecer como hombres y mujeres mejores cada día. Como cristiana, me siento doblemente comprometida, porque fueron también estos valores vividos y predicados por Jesucristo, quien ha sido nombrado por muchos el primer revolucionario de la historia, y su ejemplo encarnado en el pueblo cubano nos convoca a hacer, como diría el teólogo cubano Sergio Arce, “teología en revolución”.

 

 

  • Yisell Rodríguez Milián, 28 años, periodista de Juventud Rebelde, editora del portal Soy Cuba. Bloguera.

¿Cuál es tu proyecto de vida? ¿Cuáles son las ventajas con que cuentas para realizarlo y cuáles los obstáculos mayores que avizoras?

Mi proyecto de vida incluye, en su primera etapa, hacer periodismo en un medio de prensa transformador. En este caso, tengo claro lo que no quiero: no quiero lo repetitivo, lo analógico, lo obsoleto, la lentitud, los silencios y vacíos informativos, las dolencias materiales y mentales que obstruyen el camino hacia el futuro del periodismo revolucionario, el cual ante todo debe ser sincero y —pienso yo— tiene el reto de ser atractivo… No resulta fácil en estos tiempos encontrar un medio de prensa despojado de esos rezagos pero tampoco es imposible; y es por esa razón que apuesto por Juventud Rebelde y los proyectos que con el suficiente apoyo político y administrativo podríamos desarrollar para impulsar los deseos de sus múltiples equipos periodísticos y sus directivos de convertirlo en una Editora multimedial eficiente y motivadora desde diferentes dimensiones: noticiosa, productiva, tecnológica, económica, salarial.

Aspiro, además, a que ese trabajo periodístico garantice el sostén material necesario para lo que pienso como una segunda etapa en mi proyecto de vida: formar una familia y tener una casa propia (o al revés). Pero como ahora mismo eso es imposible porque el periodismo es un sector con salarios deprimidos, y porque las viviendas no caen del cielo, he apostado por las colaboraciones periodísticas con otros medios de prensa. También, eventualmente, trabajo con el sector no estatal que se dedica a la comunicación empresarial. Con ellos, viendo la fuerza que confieren a la publicidad de las marcas, cada vez estoy más convencida de la necesidad de que el país invierta mucho más en una comunicación política renovada. La competencia ya es fuerte.

Es un sector donde lo más importante es lo que quieren los clientes aún a costa de propagar el mal gusto, una cultura colonizadora, el consumismo acelerado o la construcción de ídolos desideologizados.

En resumen, mi proyecto de vida mezcla lo profesional con lo personal, y precisamente lo que hago profesionalmente es lo que siento como mi aporte social, mi ladrillo en la construcción del soporte de nuestra sociedad, una sociedad atípica para las maneras en que funciona el mundo contemporáneo, pero esa atipicidad es precisamente mi mayor inspiración.

Las ventajas para desarrollar mi proyecto de vida en el ámbito profesional, que es donde más posibilidades veo, son varias: en Juventud Rebelde soy jefa de un sitio web creado con una marcada intención política por parte de la UJC y esa posición de liderazgo me facilita la comunicación y proposición directa de mis ideas a la dirección del periódico o de la organización; cuento con un equipo joven de profesionales de la informática y el periodismo todos descontaminados del sedentarismo y el acomodamiento productivo; y cuento conmigo misma y mis deseos de transformar mi realidad.

Los obstáculos, como casi siempre, son muchos más que las ventajas: en un sentido macro la mayor limitación para concretar ese proyecto profesional es el bloqueo económico y financiero que tiene Estados Unidos contra Cuba y que impacta directamente en la economía nacional y por tanto en los mecanismos regulatorios de la prensa que pasan por la importación de recursos para su producción. A eso hay que sumar la falta de ingresos propios en nuestros medios, los cuales dependen de asignaciones para obtener lo que les urge de una manera rápida y eficiente. Otra barrera es el conservadurismo editorial sobre los temas que pudieran interesar a los públicos meta y a potenciales consumidores de nuestra prensa, lo que repercute de manera negativa en la posible aparición de proyectos renovadores o la presentación de propuestas temáticas interesantes; y un último problema —aunque no por ello menos

importante— es la desmotivación de muchos trabajadores de la prensa ante el panorama laboral que empieza en el secretismo de las fuentes de información y termina en los bajos salarios.

 

¿Crees que tu generación está despolitizada?, ¿se ha desdibujado el concepto de enemigo en el imaginario político de la juventud?

No está despolitizada: todos los coetáneos que conozco tienen una opinión personal acerca de cómo debería funcionar Cuba desde lo político hasta lo económico, lo deportivo, lo cultural o su soporte tecnológico. Pero creo que mi generación está sobresaturada de la manera en que se hace política en el país. También están deseosos de protagonizar hechos, y de ser escuchados por quienes tienen los poderes suficientes para cambiar las cosas que no funcionan bien. Las frases hechas y rehechas, los actos históricos repetidos hasta parecer sin razón, los noticieros poco atrevidos, los periódicos

callados, la lentitud en la apertura a Internet… no funcionan para esta generación que comparte como códigos la pasión por lo alternativo que circula por los discos duros de las computadoras, los debates calientes en las esquinas, las verdades, lo novedoso, lo interesante, lo que demuestra un avance y lo que mejora directamente su calidad de vida.

Yo creo que el enemigo externo sí existe. La historia de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba así como la actuación histórica de los gobiernos estadounidenses con países subdesarrollados deja claras sus intenciones geopolíticas; Wikileaks ha revelado cables acerca de los millones que dedican a las actividades subversivas contra la Isla y hasta la agencia norteamericana AP ha revelado en los últimos cinco años al menos tres proyectos enfocados en desestabilizar el sistema sociopolítico cubano a través de la manipulación y desinformación de la juventud cubana.

Pero en mi opinión, se ha desdibujado el concepto. Pareciera que el enemigo es un ente abstracto, llamado imperialismo, que nos enseñan a combatir desde la primaria hasta el preuniversitario y de cuya criminalidad se nos convence en la universidad. Sin embargo, solemos “aprender” fuera de clases que Estados Unidos abre puertas académicas, laborales y familiares.

Tras el restablecimiento de relaciones diplomáticas de los Estados Unidos con Cuba, nuestros medios de prensa nacionales han mantenido una postura menos agresiva hacia ese país y el mensaje recibido ha sido como un “casi estamos en paz”. En resumen, en el imaginario político de muchos jóvenes los Estados Unidos se dibujan como “la oportunidad”…, aún más entre los cuentapropistas, quienes ven en la meca de la empresa privada y los beneficios personales una oportunidad para progresar económicamente y de crecer en cuanto a conocimientos.

Eso le impone a Cuba el reto de la superación cognoscitiva en campos en los cuales se carece de experiencia y la necesidad de hallar formas novedosas de compartir el conocimiento.

 

¿Cómo percibes la interrelación entre socialismo y patriotismo?

Patriotismo y socialismo son formas de asumir, a través del compromiso sociopolítico y humano, los destinos de la nación donde se nace. Quien quiera bien a su Patria y aspire a defender sus valores y cultura, debería ser consecuente también con la historia nacional que propugna la defensa de deseos compartidos como la independencia, la soberanía, la libertad, el bien común para todos.

El Socialismo es, entonces, una forma de entender la defensa de la Patria a través del cambio político, un cambio político que origina extremos en un mundo unipolar donde importa más quien tiene mayor poder económico y mejores armas. Y es ahí, en ese difícil escenario, que el Socialismo apuesta por la repartición de las riquezas nacionales entre sus ciudadanos, y propugna la colaboración, el espíritu colectivo de trabajo y la posibilidad de crecer sin que importe tanto lo que se tenga, porque lo que en realidad vale es lo que se es. Hay también ventajas concretas que exacerban el sentimiento del ser patriota en Cuba como la seguridad ciudadana promovida y mantenida por la sociedad socialista, el sistema de protección a la niñez y juventud, el ejercicio del poder político, o el acceso a servicios básicos y gratuitos de atención a la salud y a la educación.

 

¿Cómo ves a la llamada “generación histórica?, ¿Qué legado deja en ti la vida y la obra de hombres como el Che y Fidel?

La generación histórica es el vínculo entre el pasado y el presente, el sostén ideológico y afectivo mayor de nuestros padres que ven en esos hombres y mujeres al grupo de jóvenes rebeldes que revolucionaron la Cuba de la década del 50.

Yo los miro, dirigiendo el país, y pienso en la seguridad sobre el bienestar de la nación que ellos trasmiten, aunque creo que hay que encontrar fórmulas comunicativas que acerquen más sus vidas y trayectorias de lucha a las generaciones menores de 30 años.

Animados, series cortas, aventuras, videojuegos, ropas con la simbología revolucionaria… todo puede servir para acompañar los mensajes y campañas. Me preocupa cómo lidia la generación histórica con los nuevos tiempos, sus asesorías

políticas y en materia de comunicación… porque el mundo ha ido cambiando y los jóvenes cada vez acuden menos a los canales de información institucionales y cuesta más convencerlos sobre la posibilidad de un futuro en la Isla.

El Che y Fidel son los paradigmas más claros que tengo de lo que significa ser revolucionario y los límites que puede derribar la pasión por lo que se siente correcto. De héroes como estos, una siempre trata de tomar aquello que le será más útil en la vida, o que la ayudará a decidir ante coyunturas difíciles. Yo, del Che y las historias que le rodean, tomé lo importante de compartir criterios con honestidad, lo gratificante de defender a quienes carecen de fuerzas, habilidades u oportunidades para hacerlo por sí mismos y, sobre todo, lo necesario de convertir las causas de otros en nuestras. Eso es humanidad.

De Fidel, más cercano en el tiempo, más vivido a través de noticieros que lo mostraban fuerte e imponente caminando entre los trabajadores de las fábricas, en medio de ciclones, o exigiendo a cualquier directivo cubano el cumplimiento de los derechos del pueblo frente a las cámaras de la televisión, llevo conmigo el ejemplo de lo significativa que es la transparencia para cualquier proyecto que uno lleve adelante. Su liderazgo, fuerza, visión, y capacidad de análisis me inspiran… y aun cuando no siempre logre aterrizarlas a mis contextos cotidianos, sé que me sirven, como las utopías —diría Eduardo Galeano—, para caminar….

 

 

  • Omara Durand, 25 años, multicampeona y plurirrecordista mundial y paralímpica en los 100, 200 y 400 metros planos en la categoría T 12. Nominada como Mejor Deportista Discapacitado del Año 2015 de los Premios Laureus World Sports

¿Cuál es tu proyecto de vida? ¿Cuáles son las ventajas con que cuentas para realizarlo y cuáles los obstáculos mayores que avizoras?

Tengo como proyecto de vida ahora mismo seguir creciendo en el deporte, superarme un poco más en cuanto a mis estudios, darle a mi hija Erika una buena educación para que mañana sea una mujer de bien. Cuento con muchas ventajas: 1. el apoyo de mi familia, entrenador y todas las personas que me quieren; 2. tengo la mayor disposición y voluntad para realizarlos. No tengo obstáculos que me impidan llevar a cabo mis proyectos de vida, ni en lo económico, ni en lo social, aun cuando poseo una discapacidad pues soy débil visual profunda.

 

¿Crees que tu generación está despolitizada?, ¿se ha desdibujado el concepto de enemigo en el imaginario político de la juventud?

Mi generación no está despolitizada, al menos no completamente. Creo que algunos estamos bien claros, seguros y preparados política e ideológicamente y lo demostramos cuando tenemos que dar alguna respuesta inmediata… Cada uno de nosotros, desde nuestras posiciones, defiende la Patria de la mejor forma.

Aunque se esté tratando políticamente de mejorar las relaciones con los Estados Unidos, los jóvenes también estamos claros de lo que ha significado ese país para Cuba a lo largo de la historia y de lo que aún hoy tenemos que hacer para subsistir, avanzar y seguir adelante a pesar de los atropellos del bloqueo impuesto durante tantos años, sin que les haya importado las consecuencias que trajo consigo ese cerco económico.

 

¿Cómo percibes la interrelación entre socialismo y patriotismo?

Pertenezco a una parte de la juventud que está bien ubicada en el momento histórico que vive. Patriotismo y socialismo no pueden separarse, están estrechamente relacionados. Estamos con el socialismo y amamos a nuestra patria socialista. Si sentimos lo que es el patriotismo, y lo abrazamos, entonces ya estamos haciendo socialismo.

 

¿Cómo ves a la llamada “generación histórica?, ¿Qué legado deja en ti la vida y la obra de hombres como el Che y Fidel?

A esa generación pertenecen grandes hombres como Fidel y el Che, que son ejemplos a seguir para todo el pueblo de Cuba, América Latina y el mundo. Para mí en particular estos dos hombres significan DIGNIDAD, PATRIOTISMO, REVOLUCIÓN,

SOCIALISMO, VALENTÍA, FORTALEZA.

Desde mi posición como atleta paralímpica cubana siempre defenderé sus conquistas, sus ideales y sus principios, los que hago míos también, representando a mi país dignamente, diciéndole no al juego sucio, no al dopaje y no a cualquier lacra que quiera convencerme de no representar dignamente en algún momento el himno de Bayamo, a la bandera de la estrella solitaria, al escudo de la palma real o al pueblo de Cuba. Además, me llena de orgullo honrar los ideales de estos dos hombres que hicieron

posible que yo y todos los atletas paralímpicos cubanos tengamos la oportunidad de ser lo que somos sin ser mal mirados o criticados, ni discriminados por la sociedad.

 

  • Jorge E. Jérez Belisario, 24 años, periodista recién graduado (título de oro), discapacitado motor.

¿Cuál es tu proyecto de vida? ¿Cuáles son las ventajas con que cuentas para realizarlo y cuáles los obstáculos mayores que avizoras?

Mi proyecto de vida es en Cuba, compartiendo la suerte de mi pueblo. Pienso convertirme en un buen periodista, generar contenidos apegados

a la realidad, que satisfagan lo que quiere oír y ver reflejado el cubano en la prensa revolucionaria.

Desde mis líneas pienso contribuir a la formación de valores, sobre todo en mi generación y así aportar al mejoramiento humano; vital para construir una sociedad mucho más justa, equitativa e inclusiva. Desde el punto de vista económico, espero que con el esfuerzo colectivo que implica la actualización de nuestro modelo, mi salario satisfaga las necesidades elementales que tengo como ser humano, de modo que pueda trabajar para obtener lo necesario para vivir y a su vez retribuirle al país una parte de lo que ha invertido en mi, pues desde pequeño necesité tratamientos millonarios que no le costaron a mi familia nada.

Pienso que Cuba me ha dado la posibilidad de desarrollarme profesionalmente, pues mientras en otros países los recién graduados somos grupos muy vulnerables y el desempleo juvenil alcanza niveles muy altos, nuestro gobierno desde hace muchos años garantizó que cuando un estudiante se gradúa en la universidad tenga asegurada su ubicación laboral; por ejemplo, yo opté por una plaza en Adelante, que es nuestro periódico provincial, ya me fue asignada, no tengo que salir a buscar trabajo con el título debajo del brazo, parece sencillo, pero es una de las grandes fortalezas que tengo para desarrollar mi proyecto de vida, en el contexto de una sociedad inclusiva, con altos niveles de sensibilidad humana, elementos necesarios para que los jóvenes discapacitados como yo puedan realizarse. Como obstáculo principal y no creo que sea por mucho tiempo, está el factor económico, es un reto salir del círculo de “más productividad más salario”. Si en Cuba logramos resolver esta aparente contradicción y la economía alcanza niveles aceptables, con los índices de desarrollo humano que gozamos, las posibilidades que brinda el país y los niveles de seguridad en las calles cubanas, creo que estaríamos cerca de la sociedad soñada por tantos desde Martí hasta Fidel. No se puede negar que las limitaciones materiales con las que convivimos en ocasiones pueden resultar una barrera al desarrollo, pero en mi caso, crecí convencido de que tales limitaciones son parte del precio que hemos tenido que pagar por ser independientes; además, estar alejado del consumismo me ha hecho mejor persona.

 

¿Crees que tu generación está despolitizada?, ¿se ha desdibujado el concepto de enemigo en el imaginario político de la juventud?

No creo que una generación pueda despolitizarse, la política está presente en todos los sectores y en todas las acciones del hombre como ser social. En Cuba existen sectores juveniles a los que aparentemente no les interesa la política y se autotitulan apolíticos, pero cuando se intercambia con ellos se aprecia que en su discurso o en sus actos subyacen posiciones políticas, a favor o en contra del sistema, no se puede confundir con las personas que activamente hacen política. La profesión de político, en Cuba, no existe, creo que no le interesa ni a los jóvenes, ni a otros grupos etarios, aquí la mayoría defendemos la Revolución por amor. En el sistema de educación, existen asignaturas que ofrecen las herramientas necesarias para que tomes un punto de partida, para que te formes un criterio ya sea político, ideológico, filosófico, económico, para que tengas posiciones críticas ante un determinado fenómeno, para que seas franco, transparente, y las leyes, comenzando por la Constitución garantizan la participación política y ciudadana. Sí creo que en algunos sectores juveniles falta conciencia política y precisamente en eso hay que trabajar, para que nuestra juventud siga asumiendo sus posiciones en tiempos en que la guerra cultural, de símbolos, de interpretaciones del mundo, se intensifica.

Obviamente en nuestro entramado social existen jóvenes menos informados, que creen que después de lo sucedido el 17D la clase dominante de los Estados Unidos, milagrosamente, sufrió una metamorfosis y se convirtió en amiga, pero la mayoría de los jóvenes cubanos sabemos que mientras exista el imperialismo, debemos ser muy cuidadosos con los pasos que demos. El guión de desdibujar enemigos no es nuevo, sucedió en la URSS y los jóvenes que allí olvidaron la historia pagaron el precio que significó la caída del socialismo. En el discurso de Obama en el Gran Teatro de La Habana, apreciamos una estrategia comunicacional dirigida a que las generaciones más jóvenes olvidemos la historia y construyamos una relación aparentemente de nuevo tipo con nuestros vecinos, sin embargo, basta mantener el oído en la tierra para escuchar la reacción de nuestra juventud ante esta nueva manera de vendernos el mismo producto, la idea más repetida por esos días, en el barrio, la guagua, la escuela, la universidad, en la calle, era que el Presidente, como muchos norteamericanos, se había convencido del fracaso de la política de enfrentamiento y ahora apostaba por deslumbrarnos. La mayoría comprendió que el objetivo era el mismo. Pienso que la convivencia en paz es posible, el reto está en aprovechar las ventajas que nos pueda ofrecer esta nueva estrategia, sin hacer concesiones de principios.

 

¿Cómo percibes la interrelación entre socialismo y patriotismo?

El socialismo en Cuba no surgió como resultado de las victorias del Ejército Rojo como ocurrió en los países de Europa del Este, sino como un proceso endógeno y única alternativa de desarrollo e independencia para un país, subdesarrollado, colonizado por 400 años y dependiente del país más poderoso del mundo. Al triunfo de la Revolución la única manera de encaminar un verdadero programa que eliminara el latifundio, que acabara con el dominio extranjero de la economía y las finanzas, que significara una mejoría real para la mayoría de la población era la opción socialista, todas las otras inexorablemente conducirían a seguir orbitando alrededor de los Estados Unidos, sin embargo, optar por el socialismo implicaba la posibilidad de perder la vida en el intento, se trataba de patria o muerte, entender que hoy se mantiene la disyuntiva y que el futuro de Cuba, sigue siendo socialismo o muerte, es la garantía de nuestra supervivencia.

Pienso que el socialismo es la única opción, incluso para toda la humanidad, el mundo no aguanta los niveles de consumo que impone el capitalismo. En 2014 visité el puerto de Bremen Haven en Alemania, me comentó un portuario que allí embarcaban un mínimo de 8 mil autos semanales para los EEUU, reflexioné con él ¿cuántos planetas de repuesto pensaban que hacían falta para mantener este despilfarro? Entonces para los cubanos, desde Diego Vicente Tejera hasta hoy, la expresión concreta del ideal patriótico es el Socialismo.

 

¿Cómo ves a la llamada “generación histórica?, ¿Qué legado deja en ti la vida y la obra de hombres como el Che y Fidel?

Conceptualizar a la Juventud del Centenario que dirigió y sobrevivió al Moncada, la Sierra, la Crisis de octubre y Girón, como generación histórica, aunque implica un reconocimiento, puede ser una forma de dividir, por eso no me gusta separar a los revolucionarios por generaciones.

Felizmente Fidel, Raúl, los Comandantes de la Revolución, nunca se dejaron colocar en el pedestal, se han mostrado al pueblo con sus virtudes y sus defectos, siempre explicaron que ellos no son lo más importante, sino que lo esencial es el Partido y la obra que construimos. Me siento plenamente identificado con estos hombres, porque de ellos aprendí que no se trata de que las banderas de la Revolución y el Socialismo cambien de manos en un momento determinado o que la sostenga un hombre o una generación, esta tenemos que portarla millones de cubanos de todas las edades, más que relevo somos la continuidad de esa generación, por eso pienso que su gran mérito es interpretar el momento histórico que le tocó vivir, rescatando el ideario martiano, defendiendo con el fusil las conquistas de la Revolución y hacerla invencible con las ideas, así trascenderán en la historia, nosotros trascenderemos cuando entreguemos la Revolución fuerte y saludable a los que hoy esperan por nacer.

Fidel y el Che, por su origen, su inteligencia, siendo abogado y médico, respectivamente pudieron tener vidas acomodadas, sin embargo, optaron por ofrecer su destino a sus semejantes, de modo que con la información genética que obtuvieron de Maceo, Martí y Mella, gestaron la Revolución Cubana, luego la enseñaron a caminar y a defenderse con las armas y las ideas, a otros jóvenes les tocó ayudar a Fidel a que la Revolución aprendiera a leer y a escribir, a nosotros, los nacidos en el período especial, con Raúl al frente, nos corresponde garantizar que pueda seguir caminando, sin prisa, pero sin pausa. No tengo dudas de que una Cuba mejor, no solo es posible, sino necesaria, pero en su construcción, con el ideal de Fidel y el Che, como referentes, todavía tenemos importantes batallas que ganar.

 

  • Rubén Sánchez Rivero, 23 años, estudiante de 5to año de Ingeniería Informática, CUJAE

¿Cuál es tu proyecto de vida? ¿Cuáles son las ventajas con que cuentas para realizarlo y cuáles los obstáculos mayores que avizoras?

Mi proyecto de vida parte de la formación humanista que me han inculcado desde la familia hasta la escuela, quisiera trabajar y lograr un bien que afecte a la mayor parte posible de la sociedad, ya sea mediante adelantos científico técnicos o en cualquier otra esfera. Mi contribución ha de responder inevitablemente a los principios de la solidaridad y la justicia social para todos los pueblos.

Las ventajas son las mismas con las que ha contado la gran mayoría de los jóvenes formados después del triunfo de la Revolución. En mi área de trabajo el principal recurso es el intelecto, más allá —a pesar de lo que suele pensarse— de los no tan decisivos aparatos tecnológicos, y este recurso ha sido formado en mi generación sin trabas y con importantes impulsos desde y por la Revolución cubana. Los obstáculos, aunque pocos, creo que son —cosa que considero mucho más importante— solucionables sin grandes complicaciones, simples cambios de mentalidades hacia el uso de las tecnologías, la inclusión del software libre como filosofía y su entendimiento desde todos los sectores, así como la aceptación de ideas e innovaciones de los jóvenes informáticos en campos como los videojuegos y la realidad virtual, tan denigrados a veces. Los beneficios tanto económicos como sociales serían a mi entender muchos, frente a los pocos obstáculos a los que me enfrento en el orden de alcanzar mi proyecto de vida. Básicamente una mayor comunicación que permita un flujo de ideas constantes, sería la autopista para sobrepasar esos obstáculos que han terminado siendo más de puntos de vista que de conceptos.

 

¿Crees que tu generación está despolitizada?, ¿se ha desdibujado el concepto de enemigo en el imaginario político de la juventud?

Los jóvenes cubanos no nos hemos despolitizado, no creo que eso sea tan siquiera posible. Nosotros hablamos de política todos los días, en una esquina, en la escuela, en el trabajo en una fiesta, donde sea la política nos preocupa, nos despierta y nos enciende. Sin embargo, creo que los medios cubanos no contribuyen a esa formación política. Cuando todavía no se escribía sobre los 43 de Ayotzinapa en la prensa, ya la FEU había dado a conocer una declaración y los jóvenes gritamos que “vivos los queríamos”; cuando caían los bombazos en Palestina y los jóvenes cubanos nos indignábamos y organizábamos mítines contra Israel, la prensa cubana ofrecía una fría noticia sin la más leve nota de intención política, cosa que me parece todavía peor. Los jóvenes hemos resuelto actuar porque no hemos perdido nuestras convicciones y porque somos revolucionarios por antonomasia, eso nadie no los va a quitar. Creo que el enemigo es el mismo y eso ni se nos olvida ni se nos puede olvidar, nosotros seguimos atentos, grafiteamos “abajo el imperialismo” y sabemos que solo el medio ha cambiado, pero que el fin es el mismo, nosotros creemos en Guevara que decía “al imperialismo ni un tantico así” y aunque digan que la historia está en el pasado, frase que está de moda en estos días, no olvidaremos a los marines invadiendo decenas de pueblos en el mundo y manchando con su orine la estatua de nuestro Martí.

 

¿Cómo percibes la interrelación entre socialismo y patriotismo?

A pesar del bombardeo de medios (principalmente norteamericanos) que demonizan el socialismo, los jóvenes universitarios sabemos que es la forma económico- política y social de obtener un mundo con sociedades más humanas y justas, ¿no es acaso eso la búsqueda más ancestral de todos los patriotas cubanos? Creo que ese es análisis suficiente para entender que no puede haber socialismo sin patria y viceversa.

 

¿Cómo ves a la llamada “generación histórica?, ¿Qué legado deja en ti la vida y la obra de hombres como el Che y Fidel?

A ellos los veo como lo que son, héroes de las armas y de las ideas que representaron y representan en su lucha por el cúmulo de verdades y valores que como decía Martí caben en el ala de un colibrí y que son los mismos por los que los jóvenes luchamos hoy. Los veo como gigantes, como gigantes del pasado que vigilan desde su altura el presente. Fidel es el gigante en jefe. Fidel es el hombre del siglo XX, y a pesar de todos los que lo negaban, sus ideas se han reforzado cada vez más, su ejemplo de no dejar de luchar nunca ni dejar de lado los principios. Del Che nos toca la juventud rebelde y eterna y el carácter solidario con que crecemos. De todos ellos nos queda como una idea total, el verdadero significado de lo que es Revolución.

 

  • Rosa Elena Encinas Hurtado, 24 años, periodista y realizadora audiovisual, jefa de redacción de la revista La Calle del Medio

¿Cuál es tu proyecto de vida? ¿Cuáles son las ventajas con que cuentas para realizarlo y cuáles los obstáculos mayores que avizoras?

Mi proyecto de vida más inmediato es realizarme profesionalmente en mi país, ejercer el oficio del periodismo y el ejercicio de la crítica consciente, de la palabra aguda que busca transformar, renovar, proponer en función de un proyecto de nación que nos fue legado a las nuevas generaciones, pero que ha de (re) constituirse desde los preceptos y principios de la Revolución y desde la propia praxis socialista; un proyecto de país que ha de luchar cada vez más por ser opuesto y diferente al capitalismo.

Desarrollarme profesionalmente incluye mi superación individual, la cual ha de ser constante, eso lo exige mi profesión. Investigar en el área de las ciencias sociales, estudiar y dominar otros idiomas, desarrollarme en el mundo del audiovisual y la documentalística (de manera que me permita re-construir realidades sociales antes que reflejarlas superficialmente en los medios de comunicación), y realizar proyectos que contribuyan socialmente, son algunas de mis metas más inmediatas.

Para realizarlas, cuento con armas que son fundamentales: la voluntad, entrega, constancia, la capacidad de rectificar ante un error, y la necesidad de creer en los sueños. Cuento con el apoyo total de mi familia y las posibilidades de superación que encuentro en mi país, que hasta el momento me son suficientes.

Para la práctica del periodismo en Cuba varias cuestiones han de ponerse una y otra vez sobre la mesa. Pensar con voz y pluma débil una de las profesiones que más puede ayudar y aportar al desarrollo de la cultura del debate en el país, al diálogo intergeneracional y a la construcción de la sociedad socialista a la que aspiramos, es desechar todo un potencial. No podemos conformarnos ni acostumbrarnos a una prensa que se quede en la epidermis de los problemas más urgentes de la sociedad, que visibilice los fenómenos sin intentar buscar respuestas, soluciones. El periodismo en Cuba ha de hacerse con pluma firme, destreza de gigantes y compromiso con la realidad, ha de violentar los cánones, subvertir los dogmas, los esquematismos,

“los criterios que conviene defender”, la doble moral. Y es que eso también forma parte del compromiso político. El periodismo cubano no puede ser un panfleto de “lleva y trae información”, tiene que viabilizar el camino para el desarrollo social, económico, político y cultural del país, tiene que ser un periodismo crítico, agudo, sincero, de denuncia, propositivo, inclusivo, y sobre todo humano. Todo lo anterior lejos de significar un obstáculo, constituye un incentivo en el camino a recorrer.

 

¿Crees que tu generación está despolitizada?, ¿se ha desdibujado el concepto de enemigo en el imaginario político de la juventud?

Todo ciudadano es objeto de la política. De una manera o de otra a todos nos concierne, nadie escapa de ella. Mi generación nació y creció en una época difícil: el llamado Período Especial. Pese al complejo escenario socio económico que se vivía en el país, se llevó a toda escala el fortalecimiento de los valores políticos y la ideología socialista. Crecimos en medio de encrucijadas, escaseces, cambios profundos, en un contexto en el que emergieron males sociales y toda una cadena de fenómenos realmente perjudiciales para el desarrollo de la nación socialista.

No obstante, el imaginario social y político que desde pequeños comenzábamos a visualizar estaba apegado al ideal de la Revolución y sus principios. Aprendimos entonces que la política formaba parte de nuestra idiosincrasia; “hablar de política era como hablar de pelota”. Nuestro máximo líder nos enseñó a entender la política, y a hacer de ella un escudo, nuestra fortaleza. Desde entonces hasta la fecha han pasado más de una década, el contexto de la Cuba actual es distinto y la política se asume bajo otro cariz.

La juventud cubana no se puede ver como una masa homogénea. Como diversa es la juventud, disímiles son los modos de asumir y entender la política. El hecho de que cierto grupo de la juventud rechace el modo de hacer política en Cuba, no significa que “la juventud está despolitizada”. Y es que la indiferencia o “apatía” ante un mensaje político es también una forma de asumir una posición política. Lo importante realmente no es definir políticamente a la juventud, sino buscar las causas que hacen que los jóvenes se alejen o no muestren interés ante decisiones, fenómenos y procesos políticos que tienen lugar en el país.

La política también está en el modo en que obremos cultural y socialmente. La cultura en su sentido más amplio permea a la política, y esta a su vez, a la cultura. Una de las proyecciones imperialistas es fomentar en los jóvenes cubanos un compromiso social culturalmente despolitizado, donde cada individuo se libera entonces de su compromiso con el antimperialismo.

De ahí la necesidad de fomentar políticas culturales en Cuba como una solución contrahegemónica ante la guerra cultural y política a la que es sometida.

No creo entonces que mi generación esté despolitizada.

Hablar de “generación despolitizada” me recuerda la mal llevada y traída frase que no pocos utilizan: “la juventud está perdida”. A todos les concierne la política con un menor o mayor nivel de implicación, participación, nivel de compromiso y conciencia. En ello inciden varios factores, desde la formación, profesión u oficio que se ejerza, contexto en el que se vive, historia de vida, pertenencia a una organización política

(la mayoría no forma parte de alguna estructura política y realmente el compromiso no viene por esa pertenencia, pero en ocasiones ocurre que esa mayoría no encuentra los espacios legitimados para el debate político), etc.

Las frases hechas, los discursos manidos y la retórica poco convincente que no brindan soluciones también han afectado la conciencia política de los cubanos de manera general. Los automatismos expresivos en el lenguaje deterioran toda acción política.

En cualquier época histórica urgen las explicaciones, las aclaraciones, la transparencia en la toma de decisiones, eso es también un modo de hacer política a favor de los esfuerzos nacionales y socialistas. La gente precisa de soluciones, respuestas, y en la Revolución la ética y la política van de la mano, y como uno de sus excelsos valores, la honestidad. La lucha por evitar el desentendimiento ha de hacerse de manera consciente y para ello se ha de obrar con la verdad, sin frases repetitivas ni discursos que subestimen la capacidad política de cada cubano, porque el discernimiento despolitizado invalida la memoria histórica.

Sostengo la idea de que la juventud cubana es heterogénea, y por tanto generalizar sobre un fenómeno podría ser uno de los más graves errores. Cada época marca un giro, evolución o retroceso en la historia.

En la historia de la nación cubana el concepto de enemigo ha sido clave para explicarse a sí misma. El discurso político de Barack Obama en Cuba estuvo dirigido intencionalmente (para la juventud sobre todo) a “olvidar la historia”. Los

“nuevos modos” de convivencia, disposición y proyección política desplegados por el mandatario estadounidense en su visita, dan cuenta de la intencionalidad de desdibujar en el imaginario político todo atisbo de enemistad entre ambas naciones, y el fin está claro. Desde la escuela, los medios de comunicación, las organizaciones de masas y políticas, el Estado y el gobierno, se debe impulsar la formación desde los referentes socialistas de sujetos críticos con la capacidad de discernir, evaluar, analizar, pensar con cabeza propia, y (re) pensar su sociedad una y otra vez; y en este punto, los jóvenes somos los continuadores de la obra de la Revolución. Para afianzar el socialismo y las alternativas anticapitalistas en el continente y el mundo, son imprescindibles los principios de soberanía, justicia social, internacionalismo, solidaridad, autogestión, control popular, participación democrática, emancipación y dignidad plena de las mujeres y los hombres. Y en ese camino los jóvenes debemos saber analizar también desde nuestra propia historia.

 

¿Cómo percibes la interrelación entre socialismo y patriotismo?

El patriotismo es el pensamiento que vincula al individuo con su patria, es el sentimiento por la tierra natal o adoptiva a la que lo unen determinados vínculos culturales, sociales, morales, históricos, afectivos, entre otros. El socialismo se fundamenta también en el amor a la patria, en el principio de igualdad y justicia social, soberanía, emancipación y participación democrática. La defensa de la patria y la nación ha sido tradición de lucha para los cubanos. Desde el propio triunfo revolucionario, el patriotismo se ha forjado como principio del socialismo, y este a su vez, referente indispensable para fomentar el amor a nuestra tierra y a los valores que nos definen social y culturalmente.

 

¿Cómo ves a la llamada “generación histórica?, ¿Qué legado deja en ti la vida y la obra de hombres como el Che y Fidel?

La llamada “generación histórica” es un referente, una guía, con sus aciertos y errores. Es el principio de una época que marcó un giro en la historia de Cuba y de la humanidad. Es la generación que luchó por un ideal de justicia social inigualable, forjó los preceptos del socialismo en Cuba y desterró las rémoras de la sociedad capitalista que prevalecía al triunfar la Revolución.

Escribir en pocas palabras sobre la vida y obra de grandes hombres siempre resulta difícil. Para hablar de Fidel y el Che hay que hacerlo desde el alma, desde los hechos mismos, desde la historia toda. Fidel es cultura, es la moral y la ética consumada en un ser. Fidel es un orador por excelencia; un hombre de mucho tacto y de sensibilidad excelsa para los niños; preocupado y ocupado siempre por los jóvenes. Es el padre, el amigo, el maestro. Es el hombre que pese a las dificultades que siempre ha atravesado Cuba ha defendido el internacionalismo, la solidaridad, la capacidad de pensar y ayudar a los demás en unas dimensiones increíbles.

Fidel nos enseñó a desterrar el individualismo, el egoísmo, la enajenación del hombre, nos enseñó de política, de deporte, de justicia social e igualdad. Fidel siempre buscó e innovó nuevos métodos de lucha. Alertó a la humanidad sobre el medio ambiente, la guerra cultural y psicológica, la guerra mediática. Fidel es un hombre imperfecto, cómo no habría de serlo. Cometió errores humanos, y ayudó a que otros no los cometieran. Sus enemigos lo critican sin piedad, pero de lo que no hablan sus enemigos es de que, como dijo Eduardo Galeano, “no fue por posar para la Historia que puso el pecho a las balas cuando vino la invasión, que enfrentó los huracanes de igual a igual, de huracán a huracán”. Sus enemigos no hablan que su ejemplo y destreza de gigante sacó a Cuba de la colonización, que crecimos como nación bajo amenazas, agresiones, siempre en el filo cortante de la navaja imperialista. Los enemigos de Cuba no hablan de los sacrificios del pueblo ante un bloqueo criminal, no hablan de la guía política de Fidel en tiempos difíciles, cuando se enfrentaba con la verdad y sin temor a una masa sublevada que terminaba aplaudiéndolo.

Fidel es un país, una nación, un pueblo, un continente, porque la dimensión de su vida y obra siempre ha estado al lado de los perdedores, de los pobres, de los desposeídos. Fidel nos enseñó a crecer, y eso no lo pueden negar sus enemigos.

El Che nos enseñó de economía, de cultura, de política. Nos enseñó que para luchar por la justicia y la igualdad social no existen fronteras, que la lucha por el socialismo ha de forjarse en cada nación, sin importar si el país por el cual se lucha no lo vio nacer. El Che es el vivo ejemplo de la voluntad de crear, construir y forjar una nación soberana. Él nos enseñó a pensar y formar el hombre nuevo. En sus discursos se vislumbra su capacidad de intelectual, su puño firme, su ideal de patriotismo, sus sólidos argumentos.

Sin dudas es un fiel ejemplo de internacionalismo, un caballero de honor que se enfrentó con sabiduría a todo dogmatismo. El Che es un símbolo para América toda.

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15 comentarios

  1. El relevo está asegurado

  2. Entre 2015 y 2016 llegaron a EEUU aprox 100 mil cubanos, de estos un altísimo % eran jóvenes. Me encantaría que entrevistaran también a esos jóvenes, a muchos de los mejores hijos de la patria, que salieron de las aulas (con o sin el título en la mano) a la selva del Darien, o aquellos que solo conocieron del trapicheo de la calle e igual arrancaron hacia el Darien, o a los que se fueron en annos anteriores, ya fuese en balsa, y ya no al norte, a cualquier sitio.

    • Amado: No tengo a mano estadísticas que corroboren o desmientan tus números, pero es innecesario. Cientos de miles de mexicanos y de centroamericanos, por ejemplo, emigran de manera legal e ilegal a los EStados Unidos, y no tenían, como Cuba en los años que mencionas, una Ley que los estimulara, como la de Pies secos, pies mojados. Nadie dice que sea por causas políticas. Ya no funciona aquel engendro y los números cubanos son ya mucho menores (todavía altos). Pero lo esencial es esto: aquellos que se fueron son también hijos de la Patria, como dices, y pueden regresar (muchos lo hacen, en la última década se ha disparado el número de repatriados). No sé si son “los mejores” hijos de la Patria. Estos que entrevistamos, como otros cientos de miles, no necesitan marcharse de Cuba para ser exitosos con respecto a sus sueños y a sus expectativas de vida. No están de acuerdo con todo, luchan contra lo que no comparten, abren su propio camino en la vida, aquí en la Patria, porque no lo conciben sin la Revolución que los formó y en la que creen.

  3. Muy buena e importante esta iniciativa de entrevistar a los jóvenes y que digan lo que piensan. Tan solo una sugerencia: entrevisten más científicos, ingenieros y técnicos. Son una parte DECISIVA en cualquier sociedad, especialmente en la cubana. Y a los muchachos que entrevistaron, mi agradecimiento por estar aquí en su Patria y ser útiles y valientes.

  4. Se debería retomar las clases de educación cívica a todos los niveles, algo que se a perdido, y que es muy importante para el desarrollo de la sociedad.

  5. Una pregunta..en que web se puede acceder La Calle del Medio ? He estado buscando…
    Por otro lado, buena iniciativa con la sección sobre los jóvenes..sugiero solo que se vayan al campo, a los preuniversitarios, para hacer más integral la visión.

  6. Antonio Bouza Pérez

    “Todos nacimos angeles” dice una canción de Buena Fé; y creo que es así, somos concebidos
    en el bien. A medida que crecemos, las experiencias en la vida nos nutren de amor o rencor,
    aunque existe hoy desgraciadamente una predisposición a infectarnos con el egoísmo y la
    vanalidad. Es alentador saber de jovenes donde ha prevalecido más el amor y su camino
    está guiado por el mejoramiento humano. Estos jovenes y a todos en general, debería
    dársele la oportunidad, de que con su trabajo en nuestra sociedad, pudieran alcanzar
    la dicha de formar un hogar y una familia, meta fundamental para la cual también todos
    somos concebidos. Sería la forma en que contribuiría el Estado a forjarlos como hombres
    y mujeres de bien y a no permitir que se marchiten sus sueños.

  7. Por favor, asi no, basta de jugar con la inteligencia de los cubanos. Todos sabemos que estos jovenes fueron elegidos desde pequeños y se les ha seguido su trayectoria con lo que eso implica -viajes aqui y viajes alla- para presentarlos al mundo como respresentantes de la juventud cubana y dentro de Cuba como lideres de este grupo etario y diferentes grupos como discapacitados, intelectuales, etc. Que van a hablar estos compañeros del dia a dia de la juventud cubana si viven a otro nivel y con todas las garantia dentro de Cuba garantizadas con intereses de propaganda politica. Cuando vea Eliecer Avila en la Mesa Redonda dialogando con estos compañeros entonces voy a creerles algo de lo que me digan.

    • Yuniesky,
      Sabía que este trabajo de Cuba Socialista traería consigo un gran debate cuando se publicara en la web precisamente porque casi siempre nos interesa leer la gente de nuestra generación, sin embargo considero un insulto que usted diga que yo —por no hablar en nombre de los otros entrevistados, que ni sabía que aparecerían en ese dossier— fui “elegida” desde pequeña para presentarme al mundo como representante de la juventud cubana… De hecho, lo leo, y me parece que usted estuviera vierando al revés el cuento de los pagados y financiados como si fuésemos nosotros, los revolucionarios, los que vivimos en Cuba y hacemos de manera constructiva por el país, cuando está claramente demostrado por documentos desclasificados de Estados Unidos, filtraciones de wikileaks y medios globales como la agencia AP que los pagados a quienes se les beneficia con viajes y presentaciones públicas como si fueran representantes de la sociedad cubana es a los que comparten ideología y finacimiento con personas como la que usted menciona en la última línea de su comentario.
      Dice usted que cómo vamos a hablar nosotros del día a día de la juventud cubana, como si no cobraramos los mismos salarios, y pasaramos los mismos problemas. Yo lo invito a ser más justo y menos acusador no sea que en medio de deseo por arremeter contra todo, ignore las esencias a las que nosotros hacemos referencia.

  8. Yuniesky, creo que confunde a los jóvenes que fuimos entrevistados con quien desea ver “en la Mesa Redonda dialogando (…)”. No recibimos prebendas para decir lo que pensamos, ni viajes como recompensas. Ciertamente este espacio donde se intenta poner a dialogar a los jóvenes es apenas un comienzo, hace falta mayor diversidad de voces y seguramente ese es el próposito de la sección. No fuimos “elegidos” como “representantes de la juventud cubana”, ni “vivimos a otro nivel con todas las garantías dentro de Cuba”; si se percata cada quien tiene sus puntos de vista, sus proyecciones en la Cuba de hoy y de mañana. No asumimos una Cuba utópica,sin errores, perfecta; lo que asumimos es el compromiso de transformarla.

  9. Faltan x incluir acá otras miradas, como las de mis alumnos adolescentes de nivel medio superior… y otras tantas…

  10. Elier Ramírez Cañedo

    Yunieski, da pena tu comentario. En primer lugar porque hablas de jóvenes a los cuales no conoces en lo más mínimo, es cierto que a mucha honra han representado a Cuba en eventos internacionales, pero porque sobre todo se lo han ganada representando a Cuba en la misma Cuba, siendo parte de una vanguardia juvenil sacrificada y luchadora, enfrentando las mismas dificultades económicas que el resto de lo cubanos, ganando uno salario que no alcanza, pero dispuesta a ser fiel a una historia, a una tradición, a unas raíces y también a un presente de entrega a una causa, que es la cuasa de la revolución y el socialismo. Ahí esta su mayor felicidad. No por eso son jóvenes conformistas con su realidad, todo lo contrario, sueñan tambien con una Cuba mejor, son críticos y rebeldes con todo lo que entienden está mal, pero están muy claros de las esencias que defienden. Muchos de ellos, entre los que me incluyo, aspiramos a ver realizados en vida muchos de nuestros sueños para Cuba, pero en todo caso en primer lugar estamos dispuestos a ser semilla, como lo fueron otros jóvenes de generaciones anteriores que solo tuvieron sus vidas para entregar a la patria. No tengo nada en contra de los que han escogido el camino de la emigración, pues se puede ser patriota tambien fuera de Cuba, hay muchos ejemplos, pero creo algun día habrá que hacerle un monumento a esos jóvenes que se quedaron, a los que no cejaron nunca en el empeño, a los que nunca dejaron de soñar y hacer dentro de Cuba. Mencionar a Eliercer Avila es un irrespeto para estos jóvenes, cuando todos sabemos que responde a intereses foráneos, que habla con labios prostituidos, que responde a los intereses de una potencia que ha sido, en primer lugar, enemiga histórica de la patria cubana y en segundo lugar la principal violadora de los derechos humanos de todo el pueblo cubano a través de un bloqueo criminal. Ese si vive a otro nivel Yunieski, al igual que otros mercenarios de “relieve internacional”, con una mensualidad garantizada en dólares, con muchas horas de vuelo acumuladas a costa de la difamación de Cuba, y al mismo tiempo, disfrutando de las bondades del sistema cubano: salud, educación, cultura, todo gratis, para él y su familia. De que estamos hablando Yunieski?

  11. Un espacio muy interesante para el debate de toda nuestra sociedad y sobre todo los jóvenes, donde se expongan los puntos de vistas desde cualquier sitio de nuestro país para contribuir a formar la sociedad a la que aspiramos por eso pienso que a este sitio y sobre todo a esta sección se le debe de dar una mayor divulgación, que debemos de lograr que la mayoria de nuestros jóvenes y adolescente participen en este intercambio, usando todas las formas de acceder posibles, redes de educación, de salud, Joven Club de computación etcétera.

  12. Es la opinión de estos jóvenes. Hay tantas maneras de ver la vida como seres humanos, cada cual se construye su mirada de la realidad. Es seguro que se entrevistarán otros muchachos y muchachas de Cuba, porqu lo bueno de este texto es su inagotable fuente de crecimiento.
    Ninguno de estos muchachos vive en una campana de cristal, o son hechos en probetas. Conozco a casi todos, y viven como la mayoría de los cubanos, no tienen autos particulares, se mueven en lo mismo que todos acá, van a las mismas tiendas, pasan similares trabajos y comparten iguales satisfacciones. No es justo decir que son “élites” o algo así.
    En cuanto a la representatividad este texto no es un documento científico cuya muestra requiere de patrones estadísticos. Estos jóvenes son un segmento de la juventud cubana y merecen se les ecuche, pero sus opiniones no son excusivas ni mucho menos. Con los matices que impone la sugjetividad de cada cual, las opiniones de estos chicos y chicas coinciden con la de una gran parte de los jóvenes cubanos.
    En cuanto al derecho que tienen de opinar en esta Revista, más oportunidades de ser difundidos tienen los discursos contra Cuba. Esos son ampliamente promovidos por los medios hegemónicos. Quienes quieren atacar a la Revolución disponen del financiamiento y plataforma para ello. Mietras menos escrúpulos tenga, mas posibilidades de ser suceso mediatico tiene. Por tanto tampoco es válido el argumento de utilizar este, nuestro espacio, para darle voz a los que denigran de la Revolución.
    Con los datos de la emigración se hacen catarsis, son pocos los que hablan de los que no se van, de los que no se fueron, de los que siguen aquí, se levantan en las madrugadas para montarse en un omnibus repleto para ir a un trabajo cuyo salario no alcanza para la cerveza o el hotel, esos que producen, estudian, defienden, sirven a la sociedad con la mirada puesta en el horizonte del que solo saben sirve para avanzar. Sobre esos héroes anónimos, que son mayoría, los opinantes críticos callan.
    Estos jóvenes saben que Cuba Socialista, revista o país es de ellos.

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