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La propiedad en la economía y en su modelo de funcionamiento. (Repasando la historia, la teoría y provocando el debate)

Por: Carlos M. García Valdés.

La propiedad no es tan abstracta como algunos dicen, o quieren que sea.

Hace unos años leí en una compilación sobre la economía cubana que la propiedad era un concepto abstracto y quizás tenía razón el economista en el sentido de la amplitud y esencialidad del contenido socioeconómico de esta categoría. No obstante cuando la analizamos desde la economía política no es difícil comprender que en la base  de cualquier proceso de producción, intercambio y distribución de bienes y servicios subyace, predeterminando el carácter de los mismos, una relación de propiedad. Incluso, aunque modificada por diversas mediaciones, también detrás de fenómenos políticos, culturales, jurídicos y otros, aparece siempre, la propiedad con su contenido socioeconómico. Los acontecimientos contrarrevolucionarios en América Latina dan fe de ello.

No se trata de un descubrimiento nuestro, ni nada parecido, pero es posible que al caracterizar de abstracta la propiedad se haya pasado por alto que Marx y Engels al criticar a Proudhon afirmaron lo contrario: “…la división social del trabajo y todas las demás categorías del señor Proudhon son relaciones sociales, cuyo conjunto forma lo que actualmente se llama propiedad”. [1]

En esta misma línea de pensamiento se expresa la Conceptualización del Modelo: “Las relaciones de propiedad son determinantes en todo sistema socioeconómico,…” [2]

Interpretamos a Marx y Engels en el sentido de que la propiedad está presente, de manera directa o mediatizada, en cualquier acto o relación social, decidiendo, en última instancia, su carácter y tendencias. Por supuesto que entre la propiedad, elemento fundamental de las relaciones de producción y los fenómenos de la sociedad  hay múltiples mediaciones: económicas, jurídicas, sociales, éticas, políticas, ideológicas, pero siguiendo el camino inverso del fenómeno a la esencia descubrimos la relación básica.

Otra forma de subestimar el  contenido socioeconómico de la propiedad  es absolutizar la dimensión jurídica de esta. Algunos incurren en ese error por desconocimiento de economía política, otros malinterpretando a Marx  cuando en Contribución a la Crítica de la Economía Política presentaba la propiedad como el fundamento jurídico de las relaciones de producción.

Así razonaba el economista francés Charles Bettelheim en su artículo sobre la planificación en Cuba[3] criticado por Ernesto Che Guevara. Quizás olvidaba el primero que para los fundadores del marxismo la propiedad no era una relación entre el hombre y los medios de producción sino una relación entre personas con motivo de la apropiación de estos medios y de los resultados de la producción.

«Las diferentes fases de desarrollo de la división social del trabajo son otras tantas formas distintas de la propiedad; o  dicho en otros términos, cada etapa de la división  del trabajo determina también las relaciones de los individuos entre sí, en lo tocante al material, el instrumento y el producto del trabajo»[4]

De igual forma pensaba Che en tanto se oponía a las ideas de Bettelheim sobre las posibilidades de establecer en Cuba la propiedad social:

“Las relaciones de producción, el desarrollo de las fuerzas productivas, son fenómenos económico-tecnológicos que van acumulándose en el decursar de la historia. La propiedad social es expresión de esas relaciones entre los hombres.” [5]

Siguiendo a Marx, Engels y Che tenemos que en la propiedad, como categoría económica, están al menos involucrados cuatro elementos: relaciones sociales, es decir entre productores,  los medios de producción, el producto del trabajo y su apropiación. El modo de combinación de estos factores determina el carácter de la propiedad y del sistema social, concepto que definió Marx en “El Capital”.[6]

 La propiedad social: de la utopía marxista a la realidad de la transición del capitalismo al socialismo.

Marx y Engels se enfrentan en el campo de las ideas a varias generaciones de pensadores que veían la propiedad privada como algo eterno, como un  proceso  natural, dado al hombre de una vez y para siempre, y solo admitían cambios dentro de esa propiedad privada. Esa limitación burguesa impidió que Adán Smith y David Ricardo llegaran al descubrimiento de la plusvalía resultado de la explotación del trabajo asalariado, porque sería negar la base más profunda de este sistema, la propiedad privada  capitalista.

A partir de  la crítica sistémica y profunda a las sociedades divididas en clases y a la propiedad privada capitalista, forma superior de ésta, Marx y Engels  llegan a la  noción de la  propiedad social, que es la negación de la primera.

Concibieron la propiedad social como la principal condición para crear una nueva sociedad  liberada de la explotación del hombre por el hombre, que aprovechara al máximo las ventajas de la  división social del trabajo,  eliminara la acción depredadora del hombre sobre la naturaleza, aprovechara  todas las ventajas de la producción planificada y la subordinara al objetivo de alcanzar el bienestar de los  miembros de la sociedad  y su libre y total desarrollo.

La síntesis más profunda y a la vez más interpretada de la evolución de la propiedad privada hasta la capitalista y la transformación de ésta en  propiedad social se encuentra en “El Capital” la obra cumbre del marxismo.

“La transformación de la propiedad privada dispersa y basada en el trabajo personal del individuo en propiedad privada capitalista fue, naturalmente, un proceso mucho más lento, más duro y más difícil, que será la transformación de la propiedad capitalista, que en realidad descansa ya sobre métodos sociales de producción, en propiedad social.”[7]

Quizás sobreestimaron el factor socioeconómico y no pudieron prever el desarrollo de las fuerzas productivas del capitalismo multiplicadas en su fase imperialista merced al progreso científico técnico, a la explotación colonial y neocolonial, el papel del poderío militar y otros recursos políticos e ideológicos poderosos.

En consecuencia la propiedad social es una necesidad histórica para superar esa contradicción que deberá imponerse como tendencia. Si se quiere eliminar el capitalismo hay que establecer la propiedad social y ella presupone la vinculación directa de los medios de producción que ya acusan una marcada socialización, con los trabajadores o con todo el pueblo Los capitalistas no ceden voluntariamente  su propiedad, no renuncian a la explotación, solo cambian sus métodos, en consecuencia hay que privarlos de ellos de una forma u otra, en un tiempo más corto o más extenso.

Hoy se hace evidente que no es suficiente despojar a los capitalistas de los medios de producción ortodoxos o tradicionales (industrias, tierras, transportes, etc.) sino también de los medios creadores  de servicios sociales básicos como educación, salud y cultura y en especial de los de difusión masiva  productores de lo que se le llama con justeza “terrorismo mediático”.

Para Lenin la economía en el período de transición al socialismo estaba compuesta por varios tipos o sub economías, cada  uno representativo de una forma  de propiedad y sus respectivas relaciones. Estos tres tipos, que según él  debían estar presente en cualquier otra experiencia de transición socialista, eran: el comunismo, el capitalismo y la pequeña producción mercantil. En consecuencia las formas de propiedad correspondientes serían: la propiedad comunista o social, la propiedad capitalista y la pequeña propiedad privada de campesinos y otros pequeños productores de la ciudad y el campo. Las clases sociales eran: el proletariado ahora dueño de una parte considerable de los medios de producción, la burguesía aferrada a aquellas propiedades aún no expropiadas y la pequeña burguesía, particularmente campesinos. [8]

En obras posteriores añade otras formas o tipos de economía: la natural o patriarcal y el capitalismo de estado. Esta última la había concebido desde 1918 pero a partir de 1921 con la nueva política económica (NEP) vuelve a defenderla con mayor insistencia.

Las ideas de Lenin acerca del período de transición al socialismo en condiciones de extrema dificultad dadas las circunstancias en que  triunfa la Revolución Socialista, muy diferentes a las concebidas por Marx Y Engels,  son  de vital importancia para la elaboración de la teoría  de la propiedad social en condiciones de la construcción del socialismo en países que no han logrado un pleno desarrollo capitalista y tienen que enfrentarse a poderosas fuerzas reaccionarias internas y externas.

Hasta el momento no hay ninguna experiencia de construcción del socialismo a partir del desarrollo y de prevalencia mundial del mismo. Por lo tanto si de teoría y práctica de la propiedad social se trata hay que tomar como referentes los intentos fracasados y vigentes de los países que se empeñaron o se empeñan en  construir el socialismo desde el subdesarrollo y en condiciones de  hegemonía del  capitalismo mundial.

Haciendo abstracción de las particularidades de cada uno de estos países y de los diferentes momentos o estadios que han atravesado y ahora se encuentran,  se pueden identificar algunos rasgos de la propiedad social.

  • Es expresión de divisiones sociales del trabajo con problemas estructurales de mayor o menor grado de profundidad en dependencia del país.
  • La propiedad social no ha asumido en ninguna experiencia una forma global o superior, es decir no se ha manifestado nunca como propiedad  única de toda la sociedad,  sino que ha  adoptado diferentes formas como expresión de desiguales niveles de socialización. Las más importantes: propiedad estatal, propiedad cooperativa, propiedad de las comunas u otras unidades territoriales dentro de un país.
  • La propiedad social coexiste con formas no socialistas que pueden ser capitalistas, privadas no capitalistas o ambas, lo que implica cierto nivel de contradicción y competencia.
  • La propiedad estatal ha sido la forma fundamental de propiedad social, pero esa mediación que es por un lado necesaria, es por otro un factor potencial de distanciamiento entre los trabajadores como dueños asociados del conjunto de medios de producción y esos medios representados por el Estado. Si no se promueven un conjunto de acciones tendentes a acercar cada vez más los colectivos laborales a su propiedad, que es de ellos en la medida que  es de todos, y además no se utilizan las posibilidades de  organización, control, penalización  y estimulación del Estado, puede fomentarse la ineficiencia como un rasgo natural de esa propiedad, lo que es algo fatal para  la construcción del socialismo.
  • La propiedad cooperativa ha tenido como regla un papel muy limitado y subordinado a la propiedad estatal en las economías socialistas en construcción.
  • La propiedad social en cualquiera de sus formas no solo tiene que sortear los problemas materiales, financieros y subjetivos propios de cualquier país en proceso de desarrollo sino  además ha de  enfrentar las presiones de la burguesía internacional, del mercado transnacionalizado y de los poderosos medios de “desinformación masiva”.
  • La propiedad social como regla se ha vinculado a la propiedad capitalista en virtud de tendencias internacionales como la inversión extranjera. La expansión de la propiedad social o en específico su base técnica, tecnológica, material y humana, requiere de una fuente importante de financiamiento,  prácticamente imposible de asegurar internamente por los países que pretenden construir el socialismo.

La identificación de la propiedad social con la socialista de todo el pueblo o estatal tiene sus ventajas porque expresa el mayor nivel posible de  socialización de los medios de producción y presupone el respaldo del Estado, pero excluye la propiedad cooperativa, la de las organizaciones políticas y de masas  y otras posibles formas de propiedad social.

Además ancla en el concepto un elemento institucional o superestructural como  es el Estado  que como tendencia  debe disminuir sus funciones económicas, aunque en un plazo más o menos largo. En tanto el concepto de propiedad social, además de ser inclusivo subraya o explicita la  esencia y tendencia de este tipo de propiedad.

La soledad de la propiedad estatal hasta el período especial.

La propiedad social sobre los medios fundamentales de producción y servicios ha sido y es el fundamento socioeconómico principal de la construcción del socialismo y su obra económica y social.

Fidel Castro, Comandante en Jefe,  no deja lugar a dudas: “Entendí siempre, y entenderé siempre que no puede haber otra concepción del socialismo que la propiedad de todo el pueblo sobre los medios de  producción…”[9]

Las nacionalizaciones efectuadas en el periodo de mediados de 1960 a 1963 (que previeron la indemnización justa de las propiedades expropiadas), eliminaron la propiedad capitalista sobre los medios fundamentales de producción, establecieron la propiedad estatal socialista y con ello el fin de la explotación del hombre por el hombre. Al centro de la economía en lugar de la plusvalía y la ganancia se colocaron los intereses materiales y espirituales del pueblo cubano.

La ofensiva revolucionaria de 1968 tenía ante todo la finalidad política de combatir la contrarrevolución y la especulación, socializó miles de pequeños negocios,  y algunas pequeñas y medianas empresas. Por supuesto tenía también un trasfondo teórico e ideológico porque se asociaba la finalidad suprema de la construcción del socialismo con la eliminación de la propiedad privada y el establecimiento de un solo tipo de propiedad, la social en sus dos formas estatal y cooperativa, lo que quedó registrado en los documentos programáticos  del Partido.[10]

Hasta el descalabro de la URSS y el campo socialista europeo, el socialismo cubano en construcción funcionaba en lo fundamental sobre la base de la propiedad estatal que sirvió de soporte técnico-material, social y político de todas las transformaciones económicas y sociales que cambiaron radicalmente, para bien, las condiciones de trabajo, el nivel y calidad de la vida del pueblo cubano, cumpliéndose con creces  las promesas de Fidel Castro contenidas en “La Historia me Absolverá”.[11]

La propiedad social en su forma estatal resultó, durante los primeros 30 años de construcción del socialismo en Cuba, la base material y social del pleno empleo y sus entidades ocuparon a más del 90 % de los trabajadores del país. Sus empresas del sector externo producían el 100 % de los ingresos en divisas del país. Las empresas estatales incluyendo el comercio aportan más del 90 % de los ingresos al prepuesto Central del Estado. Se crearon poderosas entidades estatales en ramas de punta como la biotecnología, la ingeniería genética, la industria médico farmacéutica, producción de equipos médicos, la electrónica, construcción de maquinarias y otras. Fueron estas y otras tantas empresas y entidades estatales las que cargaron con el peso de la crisis de los 90 y posibilitaron la recuperación.

Sin embargo la propiedad social en su  espectro de funciones no  alcanza en el período tratado un desempeño al nivel de sus posibilidades intrínsecas. El esquema teórico ideológico que identifica la propiedad social con la estatal y esta con la conciencia automática de propiedad, era la base del trazado de las políticas de propiedad y producción.

El modelo de propiedad estatal virtualmente único predominante, en el período 60-90, no contribuyó suficientemente al desarrollo efectivo de las fuerzas  productivas y de la productividad social del trabajo.

Hay algunas razones detrás de esta realidad. Primera: ausencia de una teoría económica sobre la construcción del socialismo, en particular acerca de la propiedad social.[12] Segunda: la propiedad social representada por el Estado resultaba necesaria y viable para concentrar grandes masas de recursos laborales, materiales, técnicos y financieros  en función de asegurar el despegue económico o acumulación originaria socialista. Tercera: las prioridades del desarrollo social se garantizaban casi plenamente a partir de un régimen de propiedad estatal que devenía en segura fuente de empleo, regulaba los ingresos, respaldaba la educación, la seguridad social, la salud, el deporte y la cultura como derecho de todos  y  exigía poco de los trabajadores que trabajando bien, mal o simplemente sin trabajar apenas, recibían ingresos y prebendas suficientes para  no preocuparse mucho por la eficiencia y sus responsabilidades como productores y copropietarios.

Hay que añadir a lo anterior que en la teoría socialista de la época se concebía la propiedad socialista estatal como la forma superior de propiedad social. A nadie se le ocurrió pensar y decir que en realidad se trata de la forma elemental, inferior  o primaria de propiedad social, correspondiente al período de transición del socialismo al capitalismo.[13]

Por último y estrechamente asociado a lo anterior  está el predominio real de este tipo de propiedad en la URSS y demás países socialistas. Las transacciones comerciales, económicas y financieras se hacían entre ministerios y grandes empresas estatales de los países del bloque socialista.

Un grupo de caracteres como  la uniformidad organizacional, el gigantismo empresarial, la identificación  en el Estado de la propiedad y la posesión y administración de los bienes, la  débil  participación de los trabajadores en los planes y decisiones, entre otras  afectaciones, limitaron  el verdadero sentido popular y real de la propiedad social.

La actualización de la propiedad y los economistas.

Los primeros y sustanciales cambios en el régimen de propiedad fueron promovidos a finales de 1993 y a partir de 1994 con la conversión de las empresas agropecuarias estatales en unidades básicas de producción cooperativa, el impulso al trabajo por cuenta propia, la creación de sendos mercados de oferta y demanda y la aprobación en 1995 de la ley 77 que amparaba la inversión extranjera ya existente en germen desde varios años antes. En el ámbito del funcionamiento de la propiedad estatal se crearon o desarrollaron  las sociedades mercantiles cubanas que son empresas estatales con mayores posibilidades jurídicas y de operación, se aprobaron los esquemas cerrados de autofinanciamiento en CUC y a partir de 1998 se inicia en el país el perfeccionamiento de las empresas estatales, experiencia que ya  existía en las empresas del MINFAR. Es importante recordar estas cuestiones, para enfocar  la “Actualización” como un proceso de  continuidad  y ruptura. Aquellas reformas que en determinada medida actualizaban las relaciones de propiedad tuvieron una amplia resonancia en la academia económica cubana, como la tienen las actuales que son de mayor profundidad, porque en definitiva en la primera década del siglo XXI se hacía imprescindible no solo reactivar aquellas decisiones de los 90 sino introducir cambios de mayor envergadura.

Al igual que en el período especial los economistas cubanos han acogido favorablemente las trasformaciones estructurales de la propiedad y de funcionamiento de la propiedad estatal, pero ahora el espectro de opiniones no es tan homogéneo o consensado  como antes.[14] Es lógico, en condiciones del período especial clásico se trataba de adecuar el modelo para salvar la economía y sus fuerzas vivas y ese intento fue un importante aprendizaje pero no resolvió los grandes problemas de la economía aún muy centralizada. Ahora se trata de actualizar el modelo económico y social que más allá de administrar la crisis sirva de base para el desarrollo socialista, próspero y sostenible. Tal modelo actualizado debe incentivar el desarrollo de las fuerzas productivas provocando adecuaciones en las relaciones de producción que sin perder su naturaleza socialista admitan formas de propiedad y gestión mixtas y privadas.

La propiedad ha pasado a ser el tema de los temas, se ha liberado de su caparazón abstracto y es abordado no solo por los economistas sino por una gran diversidad de cubanos.[15] El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Raúl Castro se pronunció sobre esto en el VII Congreso del PCC.

“Uno de los aspectos novedosos que ha suscitado mayor atención y hasta cierta polémica, es el referido a las relaciones de propiedad, y es lógico que así sea, ya que en dependencia del predominio de una forma de propiedad sobre las demás se determina el régimen social de un país.”[16]

En el ámbito académico prevalece  la  coincidencia con la política del Partido y del Estado de colocar en el centro del sistema de propiedad a la socialista de todo el pueblo o estatal. Hay insatisfacciones en cuanto a que la actual estructura empresarial (organizaciones superiores de dirección, empresas y unidades empresariales  de base) aleja a los productores directos de la dirección y gestión de sus entidades productivas y puede generar tendencias  burocráticas. Hay que darle una oportunidad  a la experiencia, sin desestimar los criterios de los sujetos involucrados, en particular los trabajadores y también de los economistas.

También hay posiciones críticas en cuanto a que los trabajadores no participan realmente en las decisiones de  sus entidades productivas y los más arriesgados  proponen que no solo participen sino que decidan en cuanto a las políticas y estrategias empresariales. No podemos asombrarnos cuando veamos reverdecer ideas ya fracasadas  de la “autogestión yugoslava” y de la Perestroika,[17] que preconizan que los colectivos laborales tienen que  desembarazarse de las facultades estatales en interés de una autogestión obrera total.

La participación real de los trabajadores en la gestión empresarial se reconoce como  un elemento importante del Modelo actualizado.

“Los colectivos laborales participan activamente en la elaboración, ejecución y control de los planes por las organizaciones empresariales, enmarcados en las políticas y directivas definidas, de acuerdo con los convenios colectivos de trabajo.”[18]

Avanzar de la  situación deseada a la real, en este sentido,  constituye  un verdadero ejercicio de ingeniería política y económica, de inteligencia, responsabilidad, de coordinación entre  dirigentes y dirigidos,  que deberá verificarse a contrapelo de la mentalidad y manera de actuar vigentes.

Desestatizar la propiedad social no puede llevar a marginar al Estado de las empresas que representa en propiedad sino de alcanzar tal estado de cosas en que los intereses de todo el pueblo no se opongan  a los intereses colectivos y estos respondan de igual manera a los intereses individuales. Hace alrededor de 15 años sostuve la tesis de que “en la satisfacción  sin perturbaciones económicas y sociales del triple interés (de toda la sociedad, de los colectivos laborales y de cada individuo) se realiza en esencia la propiedad social.”[19] Mantengo la idea, solo que ahora el espectro de intereses se ha complejizado y no se pueden relegar los intereses de las organizaciones privadas nacionales e internacionales.

El poder político en manos de los trabajadores no se alcanza cuando los colectivos laborales se empoderen de forma total o casi absoluta en cada uno de sus centros de trabajo, porque eso sería atomizar la propiedad social o convertirla en propiedad de grupo, en tales condiciones el poder político que emana del poder económico no estaría en manos ni respondería a los trabajadores como totalidad.[20]

“Porque sólo después de una revolución socialista trabajador y propietario, trabajador y dueño de la riqueza del país es una misma cosa, y no en el sentido de propietarios de una empresa, o propietarios como colectivo de una fábrica, como algunos han querido introducir de contrabando en el pensamiento socialista…”[21]

Me atrevo a afirmar que, a nivel de esencia, la inmensa mayoría de los economistas políticos cubanos comprometidos con la revolución y el socialismo concordamos con esta apreciación del líder histórico de la Revolución. Pero las ideas discordantes alimentan el debate y la reflexión. Cuando estas,  comprometen los principios de la revolución y del socialismo no pueden ser  ignoradas y tales plataformas deben ser desmontadas con los argumentos de la teoría económica marxista y sobre la base de esos mismos principios.

El otro foco de debate compromete a la propiedad privada, como regla relacionándola con la estatal. Es quizás el tema más polémico que ha polarizado opiniones: de un lado los que con mayor o menor recelo expresan reservas fuertes porque consideran que por ese camino se va al capitalismo y en el otro polo los que apuestan a su desarrollo como vía principal para resolver los problemas de la economía y de los cubanos. Como regla los seguidores de esta moción desconfían en mayor o menor medida de la capacidad del sector de propiedad estatal para liderar el desarrollo económico y producir bienestar, amplificando sobremanera las deficiencias reales.

Cuando acudo a estas dicotomías recuerdo la idea de Alfredo González de que cualquier teoría por errática que sea siempre contiene algún elemento de la realidad.[22] Valga esta sentencia para lo antes expuesto.

Por supuesto hay una franja intermedia que agrupa a los que la consideramos necesaria y aportadora de recursos para la economía y  para el bienestar de muchos cubanos, pero dentro de  los marcos regulatorios establecidos y advertimos sobre sus posibles efectos “no deseados” como en el caso de algunos medicamentos. Los que pensamos así no separamos el curso  de la propiedad privada del   desenvolvimiento  de la propiedad social (estatal, cooperativa y otras) considerando que más que confrontación debe imponerse la  integración o socialización  presidida por esta última siempre que se gane económica y políticamente este derecho.[23]

La aceptación de las nuevas formas de cooperativas, la voluntad de legalizar las micro, pequeñas y medianas empresas privadas (MPYMES), adecuadamente reguladas y la autorización de empresas mixtas de capital nacional (estatal y no estatal) son fehacientes demostraciones del propósito de encausar los emprendimientos privados por los canales de la socialización socialista.

“Las cooperativas, el trabajo por cuenta propia y la mediana, pequeña y microempresa privada no son por su esencia anti socialistas ni contrarrevolucionarias y la enorme mayoría de quienes allí laboran son revolucionarios y patriotas que defienden los principios y se benefician de las conquistas de esta Revolución”.[24]

El lugar del sector privado en el Modelo y en general en nuestra sociedad es definido con transparencia en “Conceptualización…”

“Los actores económicos de carácter privado son un elemento complementario, facilitador del bienestar, que canalizan potencialidades productivas que pueden aportar al desarrollo socioeconómico del país.”[25]

Sin embargo hay a quienes  le parece muy reducida esta función y se dedican a sobredimensionar el papel de la propiedad privada. Resaltan su dinamismo y ofrecen datos que corroboran su creciente papel en la economía, pero lo hacen desde una mirada complaciente que sobredimensiona su participación en la economía y en general en la sociedad. Es cierto su aporte al empleo y al sustento de cientos de miles de personas que en parte dependen de tales empresas, pero al menos  los que así piensan y se pronuncian deberían reconocer  que tanto estos como el resto de los cubanos, que son más de 11 millones, tienen garantizadas por las vías distributivas y redistributivas estatales las principales garantías humanas, algo insólito en la inmensa mayoría de los países asentados sobre la propiedad privada. .

Hoy es evidente que no se puede aspirar al socialismo próspero y sostenible sin la propiedad privada, pero más incuestionable aún  es que solo con la propiedad privada o confiándole el protagonismo económico,  no tendremos nunca ni socialismo, ni desarrollo, ni prosperidad generalizada.

El socialismo aún sin haberse construido realmente tiene que basarse en una economía socialista y según el economista polaco Wlodzimierz Brus: “Una economía tiene carácter socialista si los medios de producción fundamentales son propiedad social y no privada; si, en consecuencia, las relaciones entre los hombres en el proceso  económico se basan en la cooperación en el empleo de los medios de producción comunes…si la cuota  del producto que corresponde a los individuos y a los grupos  se establece según el trabajo o según criterios sociales y no según la propiedad privada…” [26]

Espero que los defensores de la propiedad privada no la emprendan contra el economista polaco, bastante maltratado a finales de los sesenta por presentar un modelo distinto al que imperaba en la URSS y los países socialistas de Europa.

Para concluir, consideramos que el problema teórico y práctico principal en torno a la propiedad tiene tres dimensiones: primero, cómo elevar la eficiencia económica y social del sector fundamental de propiedad, el socializado (estatal y cooperativo); segundo, cómo organizar y controlar el sector de propiedad no social de manera tal que se convierta en un aliado del primero y no degenere de sector no socialista a sector económico y político anti socialista; y tercero, como integrar ambos sectores sin necesidad de recurrir a métodos coercitivos o estrictamente administrativos, o lo que es lo mismo mediante un proceso de socialización liderado por la propiedad social. La principal premisa para esto último es el fortalecimiento, en todos los frentes, de la propiedad estatal y cooperativa.

Estas direcciones están contempladas en los Lineamientos y fundamentadas en la Conceptualización, pero deben encarnarse en la práctica mediante el concurso de los trabajadores (estatales y no estatales) y dirigentes, en plena lucha contra las fuerzas que le hacen resistencia, desde las manifestaciones de burocracia hasta la  vieja mentalidad de la espera, la desidia, el engaño y el pernicioso voluntarismo.

[1] C. Marx, Carta a P.V. Annenkov, en Carlos Marx y Federico Engels, Obras Escogidas en tres tomos, tomo I, Editorial Progreso, Moscú 1973, p. 536

[2] Conceptualización del Modelo Económico y Social de Desarrollo Socialista. Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030: Propuesta de Visión de la Nación, Ejes y Sectores Estratégicos. Tabloide, S/F, ni Editorial, párrafo 117.

 

[3] Charles Bettelheim. Formas y métodos de la  planificación socialista y nivel de desarrollo de las fuerzas productivas,  en  Ernesto Che Guevara, El Gran Debate, 1963-1964, Editora Política, La Habana, 2004.

[4] Marx y Engels, primer capítulo de la Ideología Alemana, Obras Escogidas  en 3 tomos, tomo 1, Editorial Progreso, 1975, p 123.

[5] Ernesto Che Guevara. “La planificación socialista, su significado” en El Gran Debate, 1963-1964, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2004, p 145.

[6] Carlos Marx. El Capital, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975,  tomo II, p 38.

[7] Carlos Marx. El Capital, Editorial Ciencias Sociales; La Habana, 1975,  tomo I p 700

[8] V. I. Lenin, La economía y la política en la  época de la dictadura del proletariado. Obras escogidas en tres tomos, tomo 3 p 290.

[9] Fidel Castro. En la Trinchera de la Revolución. Selección de Discursos .Editora Política, La Habana 1990 p 73.

[10] Plataforma Programática, Tesisi y Resolución, Departamento de Orientación Revolucionaria del CC del PCC; La Habana 1976 p 58 y Programa del Partido Comunista de Cuba, Editopra Política. 1986, p 75.

[11] Fidel Castro se había comprometido en su alegato histórico a resolver el problema de la tierra, de la industria, de la vivienda, del empleo, la educación y la salud.

[12] “Una conclusión que he sacado al cabo de muchos años: entre los muchos errores que hemos cometido todos, el más importante error era creer que alguien sabía de socialismo, o que alguien sabía cómo se construye el socialismo. Parecía ciencia sabida…” Fidel Castro, discurso en el  Aula Magna de la UH , Tabloide especial No 11, 2005, p 12

[13] “La propiedad estatal es una forma primaria, indirecta, de propiedad social , no es la forma superior de este tipo de propiedad pero eso no niega sus ventajas y posibilidades internas de socialización…”. Carlos M. García. Las relaciones de propiedad en la actualización del modelo económico. Boletín Pensar y Actuar en Revolución, No 0, 2013, Editorial Páginas, p 52.

[14] Aunque es muy difícil no abordar en cualquier tratado  sobre la economía cubana el tema de la propiedad, por una cuestión de justicia académica queremos mencionar los trabajos(libros y artículos) que de una manera más intencionada y argumentada la abordan. Entre ellos la obra de Jesús Pastor García Brigos, Rafael Alhama, Lima y Rafull  sobre la propiedad socialista. Alhama ha  abordado de manera independiente  este tema, al igual que Oscar Fernández al caracterizar el modelo en actualización y Luis Marcelo Yera enfocando el problema empresarial estatal. Aunque desde la sociología Darío Machado también ha defendido la prevalencia real de la propiedad  social. El autor de este artículo ha escrito un libro y varios artículos sobre la propiedad social en su interacción con formas no socialistas de propiedad.  Santiago Alemán y Víctor Figueroa han tratado el tema de manera reiterada con énfasis en la propiedad cooperativa, que también ha sido abordado por Jesús Cruz, Camila Piñeiro y otros economistas y sociólogos.  El economista Pedro Monreal desde la revista digital “Cuba Posible” ha expresado sus criterios sobre la propiedad privada y la estatal. Es solo un “botón de muestra” para que los lectores de “Cuba Socialista “ tengan una idea de la respuesta académica a este “tema de los temas”.

[15] Lo que se puede comprobar fácilmente cuando se leen los comentarios en los sitios digitales sobre cualquier artículo de economía, que expresan no solamente criterios conceptuales sino  intereses económicos y clasistas.

 

[16]  Raúl Castro, Informe Central al VII Congreso del PCC, abril 2017.

[17] Recomendamos ver el capítulo 4 del libro de Ernesto Molina “Devenir del modelo económico socialista” dedicado al modelo económico yugoslavo. Ciencias Sociales, la Habana 2016.

[18] Conceptualización del Modelo…párrafo 153.

[19] Carlos M. García. Propiedad Social, la experiencia cubana, Editora Política, La Habana 2005,  p 57

[20] Recomendamos a los lectores que lean del libro de Ernesto Molina. “Devenir del modelo económico socialista” el capítulo 4 que aborda el modelo yugoslavo centrado en la llamada autogestión obrera.

[21] Fidel Castro. Discurso Clausura del XVI Congreso de la CTC, periódico Granma, 30/1/1990)

[22]  Alfredo González. Prólogo a Instrumentos para el análisis económico, de Oscar Echevarría, Alina Hernández y otros, INIE, 2001, p 24.

[23] Esta idea la sustentamos en “Propiedad social: la experiencia cubana” en particular en el capítulo IV.

[24] Raúl Castro. Informe Central al VII Congreso del PCC.

[25] Conceptualización… párrafo 177.

[26] W. Brus, citado por Julio A. Díaz Vázquez en “Plan y Mercado en las obras de Vladimir Brus, Ota Sik y Janos  Kornai”,  elaborado  en 2012 para la Antología de Economía Socialista, inédita. Díaz Vázquez cita la Obra de Brus El funcionamiento de la economía socialista”, Oikos-tau. s.a. – ediciones, Barcelona, España, 1969. Pág. 14.-15. Posteriormente Ernesto Molina en Devenir del Modelo Económico Socialista(2016) utiliza la misma cita.

 

 

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8 comentarios

  1. Los vilipendiados ¨puristas de la propiedad¨ no son los que se oponen a la existencia de la propiedad privada durante la transición socialista en Cuba, como se afirma en un comentario reciente en el blog Segunda Cita.

    El ¨realismo¨ con respecto al tema de la propiedad, en todo caso, debe consistir en examinar y debatir su utilización en Cuba teniendo en cuenta:

    1) Toda la experiencia histórica, fáctica, que demuestra sus nefastas consencuencias allí donde se convierte en una forma prevaleciente de propiedad con significación política y gravitación cultural hegemónica, algo que no requiere el mínimo esfuerzo para hacerlo evidente.

    2) Toda la acumulación de saberes que – correlativamente con el punto anterior -, demuestra la íntima relación conceptual (práxica y teórica) que existe entre la propiedad privada y las relaciones sociales de explotación y expoliación de lo común.

    3) La intencionalidad de la política imperialista – que sale a flote más visiblemente durante el paréntesis obamiano – de aupar, sostener y fomentar la iniciativa individual mientras se la dificulta cada vez más a los intereses colectivos representados por el Estado.

    4) La complejidad tanto teórica como práctica del concepto de propiedad, que no se deja entender solamente como ¨propiedad privada¨ sin más, pues cada una de sus modalidades conocidas van en un amplio abanico desde la propiedad estrictamente privada del ente jurídico que dispone a cómo de lugar del plustrabajo y cuyo norte prevaleciente puede ser el lucro sin preocupaciones sociales ni ecológicas, hasta formas mucho más socializadas y que gravitan de forma políticamente distinta, como lo es la propiedad cooperativa, o la del campesino disperso pero aliado de la Revolución.

    Sólo por esos 4 puntos, entre otros, es importante y urgente que, si queremos incidir y participar en la creación de estados de opinión en este tema, lo hagamos desde el estudio y la reflexión responsables, prestando atención a textos como este del Dr. Carlos García. Si no, estaremos repitiendo y amplificando criterios planos y simplistas que deseando ser tan concretos se desbarrancan hacia el empirismo y el pragmatismo, y olvidan que el estudio llega al plano de la abstracción cuando representa en toda la riqueza posible lo que ha podido captar de la realidad.

  2. Durante el periodo 60-90 no se preocupaban por la eficiencia y la propiedad porque se vivía en una burbuja y se penso que esta seria eterna: el campo socialista. No de debio esperar a que pasara lo que paso y diversificar la economia, crear una BTM propia e industrializar el pais al menos en las ramas basicas e imprescindibles. Estaban mas concentrados en la politica y la ideologia que en el futuro economico del pais.
    Coincido en que la propiedad estatal socialista debe ser la mayoritaria pero su forma de gestion en la entidades economicas debe cambiar porque solo estan representados los interes estatales(sociales) y los trabajadores ni pintan ni dan color para no mencionar el sindicato (EPD). Propongo la creacion de un consejo obrero en cada entidad elegido por los trabajadores bajo principios democraticos con la misma cantidad de miembros de los respectivos consejos de direccion que represente los intereses de estos amparados juridicamente con poder decisorio que cree un balance de representatividad entre los intereses estatales(consejo de direccion) y los intereses de los trabajadores(consejo obrero). NO ESTOY HABLANDO DE CONTROL TOTAL DE LOS OBREROS DE LAS ENTIDADES SINO DE EQUILIBRIO, se que es dificil y alguien dijo que imposible que cualquier tipo de poder ceda voluntariamente una pizca de su cuota, lo mismo decian los marxista de la burguesia, que no cederia voluntariamente su hegemonia.
    “Los colectivos laborales participan activamente en la elaboración, ejecución y control de los planes por las organizaciones empresariales, enmarcados en las políticas y directivas definidas, de acuerdo con los convenios colectivos de trabajo.”[18]
    ESTOY HABLANDO DE LA PRACTICA, CRITERIO DE LA VERDAD no de un versiculo en algun manual de perfeccionamiento empresarial, convenio colectivo o codigo de trabajo.
    “en la satisfacción sin perturbaciones económicas y sociales del triple interés (de toda la sociedad, de los colectivos laborales y de cada individuo) se realiza en esencia la propiedad social.”[19]
    PROPIEDAD SOCIAL ES UNA COSA Y ESTATAL SOCIALISTA ES OTRA, con el modelo estatal socialista es imposible que esto sea realidad al menos en su forma actual, lo han demostrado 60 años de ineficiencia, el mismo nombre lo dice “estatal” los intereses estatales se impondran a los de los grupos de trabajadores y a los individuos, la idea es buscar un equilibrio de representatividad entre los actores e interes que confluyen en las fabricas, empresas y cuyas contradicciones no se resuelven bajo este modelo estatal como afirma el autor.
    “Porque sólo después de una revolución socialista trabajador y propietario, trabajador y dueño de la riqueza del país es una misma cosa, y no en el sentido de propietarios de una empresa, o propietarios como colectivo de una fábrica, como algunos han querido introducir de contrabando en el pensamiento socialista…”[21]
    Nada es a contrabando segun Marx y Engels el Estado y su poder coercitivo y rector debe ir mermando segun avance la contruccion de la sociedad comunista. Se continua aferrado al modelo eurosovietico y estadocentrista que llevo al colapso de la URSS, es casi un principio humano saber y asumir que nadie, ningun ser humano participara voluntariamente y con todas sus potencialidades en alguna empresa u objetivo sino tiene una cuota decisoria sobre el mismo. Por este camino solo se perpetuara la ineficiencia de la EES y por tanto se tendra como ya se hace a otras formas de gestion capitalista y precapitalistas que seran mucho mas eficientes y rentables para sus dueños pero que no responderan a los interes de la sociedad en su conjunto incrementando la desigualdad social, aunque le pongan impuestos.

    ENTONCES CONCLUIMOS EN QUE SI LOS TRABAJADORES TIENE UNA MAYOR PARTICIPACION EN LAS DECISIONES EN LAS EMPRESAS Y FABRICAS CONTRADICEN Y SON UN PELIGRO UN PELIGRO PARA LA REVOLUCION Y EL SOCIALISMO PERO QUE UN PARTICULAR TENGA TRES PALADARES, 2 HOSTALES Y O UNA EMPRESA CONSTRUCTORA CON EL CONSECUENTE ENRRIQUECIMIENTO PERSONAL Y DESIGUALDAD SOCIAL QUE ESTO TRAE ES TOTALMENTE COMPATIBLE CON EL SOCIALISMO. VAMOS BIEN CAMILO.

  3. Ernesto:
    Lo primero que intentó el Che cuando estuvo al frente del Ministerio de Industrias, desde 1960, fue lograr ambas cosas, industrializar el país y lograr eficiencia. Es totalmente ilógico, aun si no se tuvieran a mano los datos, pensar que un país como Cuba no se ocupara de ambas cosas y sobre todo de la propiedad, empezando por la reforma agraria que le dio la tierra a los campesinos y aparceros y siguiendo por las nacionalizaciones de las empresas extranjeras que comenzaron a negarnos el agua y la luz, ya desde la Sierra, no como consecuencia de esas nacionalizaciones, como algunos quieren hacer creer. Ahora, ¿qué dificultades comenzaron a oponerse? En todo caso no fueron dificultades originadas de la insólita negligencia ni de arrimarnos a una teta extranjera. Dejo un testimonio de alguien que lo vivió directamente:
    ¨Arturo Guzmán en 1960 fue designado interventor de una fábrica y después se le encomendaron diversas responsabilidades en el Ministerio de Industrias hasta finalmente ser el Viceministro primero.

    De la labor emprendida por el Che al frente de dicho organismo él también precisó: “Che encaró la gigantesca tarea de organizar, mantener y desarrollar la industria cubana en medio de la aguda lucha de clases que había en el país, cuando escaseaban los cuadros calificados, en buena medida por la deserción de técnicos y especialistas que se fueron alentados por la campaña imperialista que pretendía dejar a Cuba sin profesionales para obstaculizar el avance de la Revolución.

    “A ello se añade que había que enfrentar los problemas ocasionados por el zarpazo brutal del bloqueo económico impuesto por los Estados Unidos. Tenemos que tener en cuenta que la inmensa mayoría de las industrias cubanas eran de procedencia norteamericana o dependían del suministro de materias primas, materiales, equipos y piezas de repuesto de los Estados Unidos, y que en esos momentos el campo socialista no estaba en condiciones de darnos ayuda puesto que era necesario primero conocer la tecnología que teníamos en nuestros centros.

    “Por eso considero que viendo la labor del Che, en aquel contexto histórico, puede calificarse como de verdadera proeza haber podido mantener y lograr el desarrollo de la industria cubana.”

  4. Intercambio con Ernesto. (Cont.)

    Sin duda se cometieron errores, errores humanos, porque ninguna revolución puede librarse de los errores, pero sobre todo porque a ninguna revolución, al opone a los grandes capitales y los objetivos del vecino imperialismo, la dejan cometer esos errores, al menos, en solitario. Siempre le acompañan las agresiones y Cuba fue desde entonces y todavía el blanco de un buen rosario de ellas. La menos significativa fue la armada, que al menos vencimos, la más efectiva es la constante, que nunca ha cesado. ¿Justifica eso los errores? Nunca, pero tampoco justifica desconocerlos, sobre todo para darse cuenta que aunque sí se intentó la eficiencia y la diversidad industrial desde el mismo año con que comienza su análisis, la situación descrita por el testimonio que le cité, lo obstaculizaba en gran medida. Así fue como el proyecto cubano necesitaba para sobrevivir que la rebelión se extendiera hacia nuestro Sur, como sucedió en esa década, pero frente al fracaso, o aplastamiento por invasiones, o asesinato de sus líderes, el Che entre ellos, Allende, etc junto a la imposibilidad de lograr el despegue económico en solitario como era necesario hubo que acudir a las alianzas. Y esa fue la URSS, principalmente desde el año 70.
    En resumen, hasta esa fecha, allí está la historia, no se esperó a que pasara lo que pasó, sencillamente se intentó un desarrollo independiente frente a la agresión y la estampida de técnicos y médicos hacia el Norte, y, a pesar de todo, en esos 10 años se hicieron progresos, imposibles de enumerar en un comentario. Pero allí está la historia y los documentos para probarlo.

  5. Ernesto:

    Si ud coincide en que ¨la propiedad estatal socialista debe ser la mayoritaria¨ y su opinión es que en las empresas están representados los intereses estatales, que iguala a sociales al ponerlo entre paréntesis, no logro comprender cómo no están representados los intereses de los trabajadores si como parte de los intereses sociales forman parte los intereses de los trabajadores. Pero creo comprender su idea, que expresa muy bien. Opina ud que la creación de consejos obreros donde haya ¨ un balance de representatividad entre los intereses estatales (consejo de dirección) y los intereses de los trabajadores (consejo obrero).

    Tenga en cuenta que si por una parte hemos admitido que los intereses estatales son sociales, en un sistema político donde ni los organismos del estado, ni los órganos de gobierno están formados por poseedores privados de riqueza con poder decisorio, y por lo tanto ud mismo admite que representa por eso mismo intereses sociales, entonces no se comprende bien en qué consiste ese antagonismo con los intereses de los trabajadores, que forman parte de esa misma sociedad. Otra cosa es que el sindicato perfeccione cada vez más su papel, en completo acuerdo con ud. ante posibles desafueros de las administraciones.

    El llamado consejismo, los Consejos Obreros dueños de las fábricas e industrias, como corriente de pensamiento, ya dio lugar a diversos experimentos sobre todo en la antigua Yugoslavia y todos fracasaron estrepitosamente. Además de que son épocas y sociedades distintas, me parece muy lógico imaginar qué pasaría si cada colectivo obrero pasa a ser dueño, en el sentido muy semejante a la de propiedad privada de ramas estratégicas que necesitan coordinación de mayor amplitud que las decisiones locales y fragmentadas de las numerosas entidades que darían lugar a constantes contradicciones entre los diversos intereses. (Continuará)

  6. Rene Ricardo Cintas Rodriguez

    La relación entre propiedad de los medios de producción y el “objetivo ” de esa producción es ELEMENTAL. No es lo mismo producir para mi que para todos. Me preocupa que en esta “polemica” no se habla del papel del que “dirige la produccion” (servicios ) Tengo mil y una experiencia de como “el dirigente” (estatal, cooperativo o privado) decide la eficiencia de sus empleados. Lograr buen ambiente laboral es clave del éxito en cualquier tipo de producción o servicio. Existen mil y un ejemplo de em presas que han fracasado por estar mal dirigidas (Estatales, cooperativas y privadas). Independiente del tipo de propiedad de una entidad de producción o servicios su éxito dependerá de quien la dirige. En mi Cuba 2018 son necesarias las Pymes, Siempre y cuando sean “aprobadas y controladas” por el Poder Popular Municipal. Su dueño claro está que ganará plata pero estará comprometido con la población de su entorno, tanto en no ser un abusivo explotador de sus trabajadores ni de sus clientes consumidores.

  7. carlos el mayor error si así lo prefiere fue someter la economía de todos a los intereses del partido, pues el socialismo no podrá depender jamás de un partido no podría el socialismo ser igual a la sostenibilidad de un partido en el poder… con el mayor respeto a sus criterios y si así me lo permiten me atrevo a explicarles los por qué mientras nuestra economía gire en ese sentido poca podremos hablar de resultados positivos para todos y mucho menos de posibilidades de perfecionarla actualizarla en pos de todos…

  8. En la actualidad lo supremo es hacer prevalecer la propiedad social sobre los medios fundamentales de producción, por encima de cualquier otra, pero a costa de eficiencia, eficacia y competitividad y luego encontrar el justo equilibrio para coexistir con el resto. Si en esta etapa de transito de búsqueda de nuestro socialismo se hace necesaria la propiedad privada, entonces hagamos que sea una forma que no altere los principios y valores esenciales de la sociedad socialista, si estigmatizamos y lo vemos y tratamos como enemigos, la respuesta será contraria a lo que se quiere y necesita. La Constitución en curso dará sin dudas un vuelco en beneficio del socialismo que queremos y necesitamos

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