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A 60 años del triunfo de la Revolución cubana: Yeidckol Polensvki (México)

Panel realizado en el Palacio de Convenciones, durante la celebración de la IV Conferencia Internacional Por el equilibrio del mundo.

30 de enero de 2019

En una mesa donde hay tantos grandes no es fácil decir algo, así que les contaré un poco de la historia que me acercó a Fidel.
Yo vengo de una familia conservadora, ultraconservadora y estudié en un colegio, la primera parte, del Opus Dei, la segunda, de monjas y de curas, en donde no se hablaba del Che, tampoco de la Revolución cubana y por supuesto, no se hablaba de Fidel.

Mi primer encuentro fue con La Historia me Absolverá y ese libro te mueve y te lleva a ver a Martí, ¿quién es Martí? y ¿quién es Fidel? ¿Por qué la pobreza, las necesidades, las diferencias, cuando tú vives en un mundo distinto? Y entonces hablaba de ello o trataba de hablar de ello en la escuela o preguntar; claro, eso en una escuela como la mía lo que generaba es que llamaran a tu mamá y le dijeran, “la niña está mal, mira las cosas que está diciendo, se está metiendo en problemas, la tenemos que suspender de clases”. Y entonces se generaba todo un conflicto, a tal grado era el conflicto que decían “hay que llevarla al doctor, no puede estar bien, ella necesita un médico, un neurólogo, un sicólogo, algo necesita, porque esto que le pasa no es normal”.

Y yo peleaba y discutía y veía pobreza en la calle y reclamaba y entonces me venían las palabras de Fidel en ese libro. Tenía un conflicto existencial de acuerdo a todos los veredictos de la escuela y de los doctores. Y bueno, los doctores dijeron: “es un tema de la adolescencia, pero cuando la adolescencia pase se resuelve, no tiene ningún problema”. Pero ese tema de la adolescencia no se resolvió, se profundizó a medida que yo iba conociendo un poco más y un poco más y me enamoró, me enamoré de la Revolución cubana, de Fidel, de Martí, del Che, de todo, y así fui entrando en esta extraordinaria historia y experiencia.

Y cuando dejé de ser una adolescente y fui una persona que podía tomar decisiones, por ejemplo, de venir a Cuba, de poder hablar, imagínense yo venía y estaba en el sector empresarial y entonces era toda una historia, porque queríamos hacer todo con Cuba. Por ahí está René Ortíz que siempre estuvimos juntos en esta historia. Vino el Período Especial y yo lo que quería era traer inversionistas a Cuba, comprar todo lo que había en Cuba y llegaba a las tiendas y quería llevármelo todo, porque entonces decía, la única forma en que puedo ayudar es comprando cosas de Cuba y lo compraba todo. Me llevaba todo lo que podía, siempre pagábamos exceso de equipaje, llevábamos cajas y cajas y cajas, y regalaba y promovía a Cuba. Y yo encontraba que todo en Cuba era maravilloso y hasta los cubanos se reían de mí, porque la Embajada de Cuba cuando se enteró de todas las cosas que hacía me dijo ¿pero cómo se te ocurre?.

Porque compraba todo igual, la pasta de guayaba “Conchita” que le regalaba a todo el mundo, pero también compraba pasta de dientes “Perla” y la regalaba por todos lados y entonces me decían ¿pero “Perla”? Yo no, yo le tomé un gusto que después todas me sabían dulces y esta me parecía que era la mejor y la promovía. Y compraba, pero cuando llegaba a las tiendas decía ¿cuántas cajas de guayaba tiene? ¿Tiene cajas de guayaba? Sí, ok, deme todas las cajas de guayaba que tienen. Entonces me daban paqueticos de guayaba. No, no, no, yo decía cajas, cajas completas, ¿cuántas tiene? Que me las tengo que llevar. Y me llevaba libros y los regalaba y demás. Bueno y eso fue en el sector empresarial.

Después también cuando estaba de Senadora en 2006, que salió Cien horas con Fidel, a los 128 senadores les mandé un ejemplar de ese libro. Uno por uno, era su regalo por Navidad. Así, para que aprendieran. Y esto siempre generaba algunas situaciones complejas, y yo creo que esto fue lo que también me identificó mucho con Andrés Manuel. Entonces Andrés Manuel hablaba también de los pobres, hablaba de los principios, de los valores, de la honradez y entonces pues eso hizo que nos fuéramos acercando y un día Andrés Manuel me invitó a que fuera candidata y yo le decía: “No, no, no, yo te ayudo en lo que quieras menos ser candidata. Yo no tengo nada que ver con el tema”.

Parecía que Hart y Andrés Manuel se ponían de acuerdo y lo hicieron de esa forma que no podía escapar. Pero voy a contarle lo que me hizo Andrés Manuel, yo le decía: “No, no, no, yo te ayudo en lo que quieras, pero yo no puedo”.

Yo había tomado una decisión, mi decisión era que me iba a dedicar a luchar por la libertad de los Cinco. Yo no podía distraerme en ser candidata, eso era una locura y entonces Andrés Manuel que conocía mis intereses me dijo: “¿Cómo, tú que siempre estás hablando de Fidel? ¿Qué todo el tiempo estás hablando de la Revolución cubana, me dices que no quieres ser candidata?.

Yo dije “¿pero de qué me está hablando él a mí?” Y entonces me dijo: “¿Tú crees, imagínate si los cubanos pensaran como tú cuando Fidel los mandó a Angola? Le iban a decir, no Fidel, nosotros te apoyamos desde aquí, no te preocupes. No, ellos se fueron a Angola, ellos lucharon, ellos trabajaron”. Le dije: “no me hagas esto”, pero fui candidata, no tuve opción. Es que siempre, en las grandes decisiones de mi vida, ha estado presente Cuba, Fidel y todas esas enseñanzas.

Entonces, cuando Andrés Manuel fue candidato en 2006 le hicieron una campaña tremenda y un cineasta que decidió hacerle una película, en una forma despectiva quería llamarle el señor López, le pusieron “¿Quién es el señor López?” La parte más importante para mí en ese video y creo que también para él, es cuando comenta como en la escuela un maestro del que no me acuerdo el nombre, pero era muy importante, porque a través de él había conocido la Revolución cubana y a Fidel. Desde entonces él sabía quién era Fidel y era un admirador obviamente, y lo decía, “siempre que nos quieren pegar nos sacan la relación con Cuba, con la Revolución, con Fidel y Chávez”, todo este tipo de cosas que suele suceder.

Y creo que —como dirían, y para nosotros así fue llegar al triunfo en México con MORENA y con Andrés Manuel— se hizo honor a esa frase tan importante: “en silencio ha tenido que ser”. Porque Andrés no habla mucho, pero sí hace y cuando tú oyes las palabras, sus proyectos, sus propuestas, lo conoces. Entonces cuando vino la campaña del 2006 de Andrés Manuel, porque yo fui candidata en 2005, hizo una fusión de dos frases martianas “Con los pobres de mi tierra quiero yo mi suerte echar” y “Con todos y por el bien de todos”, y decía: “Por el bien de todos, primero los pobres”.

Entonces creo que Cuba está ahí siempre presente, algunas veces discutimos porque Andrés Manuel en la primera marcha que hubo cuando lo querían desaforar, envió un mensaje importantísimo que termina diciendo: “amor con amor se paga” pero no mencionó que era de Martí la frase, entonces tuvimos un debate, “oye, no se vale, tú estás usando una frase de Martí y no lo estás diciendo”, porque era una obra de teatro que había hecho Martí en México. Quiero decir que en silencio tenía que ser; él tiene presente a Martí, a Fidel, los proyectos, los programas y a veces creo que es difícil para muchos cubanos, sobre todo para los jóvenes, entender las propuestas a las candidaturas de otros países, por ejemplo, como México.

¿Por qué? Porque aquí ya es un hecho. Cuando en México se dice que vamos a tener una mayor cobertura educativa, o que queremos lograr que haya salud para todos, aquí ya eso es un hecho, sí, están ofreciendo algo tan simple, pero eso tan simple no existe en la mayor parte de nuestros países y ahí es donde nosotros tenemos que trabajar.

Quiero decir que ha sido una enorme experiencia y un aprendizaje todas y cada una de las visitas que yo he realizado a Cuba y también de las que he recibido, porque Fidel no solamente ha estado presente en mi vida, durante años y años, en todas las tareas que he hecho, y siempre ha sido una guía con la que uno no se equivoca, porque él siempre va mucho más adelante, hoy mismo está más adelante de todo lo que aún nosotros hemos hecho y ahí no hay manera de equivocarse, él siempre estaba presente.

Yo puedo decir que cuando fui candidata en la época de Fox, imagínense el caso, había pasado el “comes y te vas” y yo vivía peleando con Fox, entonces recibí una visita que mandaba de la isla el Comandante Fidel Castro y el mensajero era el Gallego Fernández. Y fue tan importante el mensaje, para mí fue un shock, porque me dijo: “Vas a esta elección, en este momento, no puedes seguir defendiendo a la Revolución cubana, no puedes hablar, porque te van a pegar con eso, te van a dar con todo”. “No, pero yo no puedo estar aquí y Fox haciendo no sé qué tanto”. “El mensaje es que lo más importante es preservarte, y para nosotros es muy importante que tú te preserves”.

Y yo tenía que enfrentarme a una rueda de prensa que era dificilísima; el Gallego Fernández me dio las palabras, las ideas, los mensajes, la forma y salimos adelante. O sea, es algo impresionante, Fidel estaba acá, pero su mensaje había llegado hasta allá, era algo maravilloso.

Luego, después de 2006, que él ya estaba enfermo, en aquella elección de Andrés Manuel, un día me dicen que Fidel quería el libro que había escrito Andrés Manuel. Mandé los libros para acá, mandé cinco libros y Fidel escribió una reflexión en la que habló de esa elección de Andrés Manuel, de cómo le habían robado la elección, o sea, siempre estaba presente y siempre en esa comunión y en esa comunicación.
Por eso yo creo que el triunfo de Andrés Manuel, el triunfo de MORENA en México es el triunfo de Cuba, es el triunfo de esta Revolución. Y creo que lo que tenemos que hacer es que ese triunfo sea útil para todos, para todos los que luchan, para toda nuestra América que lucha porque un mundo mejor sea posible y que tenemos que trabajar de la mano.

Ayer decía René, uno de los Cinco Héroes, nos decía: “México va a necesitar solidaridad en breve”. No, ya la necesitamos, no la hemos dejado de necesitar con el vecino que tenemos, que no ha dejado de ponernos el pie encima y nos amenaza con el muro, pero es una forma de hacernos un bloqueo, así como lo que le está haciendo a Venezuela y lo que le hace a Nicaragua, es una cosa tremenda y es por eso que la unidad es indispensable, es importante salir adelante, y cada vez que uno viene a Cuba sale fortalecido, nutrido, en otro nivel.

Fuimos a la Marcha de las Antorchas, y ver a todos esos jóvenes emocionados, cantando, bailando, brincando, de verdad que era extraordinario, te hace sentir. Nosotros nos habíamos quedado hasta el final aquí platicando con unos y con otros, así que no hubo tiempo de cambiarnos, yo fui en tacones y de saco, y los muchachos me veían así medio raro, y te daban su sonrisa, su alegría, era maravilloso. Y ahí en el camino encontramos a Gerardo, imagínense, un Héroe cubano en la Marcha con sus estudiantes. Eso es algo que no puede existir, que nunca lo he visto en ningún otro país del mundo, solo aquí, esa es de las cosas más grandes.

Si pienso qué nos ha dado o qué me trae a la mente la Revolución cubana o qué me trae a la mente Fidel, aparecen una cantidad de conceptos con los que todos ustedes están identificados, son principios, son valores, son ideales, son sueños, es lucha, es inteligencia, es resistencia, es dignidad, es alegría, es amor a todos, a los cercanos y como diría el Che, eso que hace que te duela lo que le pasa a otros aunque estén muy lejos y aunque no los conozcas. Eso es, eso es lo que es Fidel, es el internacionalismo y es ese gran ejemplo que es su legado. El ejemplo de su vida, ese legado y el compromiso para todos y cada uno de nosotros de no claudicar, de luchar y vencer como diría él, creo que esa es una obligación.

Nosotros tenemos en México el orgullo de haber recibido a Fidel y a los expedicionarios del Granma y una historia común. Estamos esperando, ansiosos, el libro de René, ahí tiene una tarea, pues queremos presentar en México ese gran libro, dos grandes libros: uno de todos los cubanos que han tenido que ver con los Movimientos Libertarios de México y dos, esa historia, la de Fidel y este grupo de expedicionarios maravillosos que pasaron por México y que dejaron mucho, mucho de su grandeza. Cuando han abierto las puertas, ha venido mucha gente de México, gente fuerte y sólida.

Hoy nosotros, cuando estamos en la construcción de este Partido tan nuevo, que obviamente tiene grandes enemigos, necesitamos el respaldo, el apoyo, la ayuda para la lucha, para la defensa de las ideas y de los principios de los que tanto habló Fidel. La Revolución cubana vino a transformar el mundo, porque a menudo nosotros decimos que es la Revolución de nuestra América, no, yo creo que nos quedamos cortos, esta es la Revolución del mundo, porque ha trascendido más allá de nuestro continente, más allá de nuestra América, porque fue más lejos a luchar, a otros continentes, por esos continentes y por su independencia.

Alguna vez yo hablaba con gente de Angola y ellos decían que los cubanos dieron su sangre por la independencia y efectivamente, también lo decía Fidel. Cuba no daba lo que le sobraba, daba lo que le faltaba pero en un interés de solidaridad de dárselo a los que más lo necesitaban.

Yo creo efectivamente que esta Revolución que ha vivido 60 años y que es hoy tan vigente como antes, será y seguirá viviendo y siendo vigente y sobre todo, siendo ejemplo y faro para todos, porque la Revolución cubana nos ha dado a todos grandes ejemplos; los principios, los valores por los que tenemos que luchar, y también nos ha mostrado que hay que dar, hay que darle a los que menos tienen. Que hay que dar como diría la madre Teresa hasta que duela, que hay que darlo todo, pero que hay que dar, hay que luchar y que la forma de trabajar es no rendirse, como también decía Fidel, lo que parecía más difícil ya lo hicimos y resulta que ahora lo más difícil es realmente lo que viene. Creo que para nosotros lo más difícil es realmente lo que viene. Estamos dispuestos a luchar, necesitamos una vez más, como siempre, el respaldo, el apoyo de la Revolución cubana, de todas sus grandes mujeres y de sus grandes hombres, y necesitamos ante el embate de Trump con Venezuela, cerrar filas. No permitir que pase.

Cuba luchó con alegría en los momentos más difíciles y logró vencer el Período Especial y salir adelante. Creo que tenemos el ejemplo de todo lo que enfrentaron y cómo lo lograron. Nosotros hoy no podemos dejarnos vencer, tenemos que avanzar, tenemos que luchar y yo voy a decir, a menudo lo hago y aquí lo tengo, y se los voy a enseñar porque siempre saco de mi cartera, yo les digo que soy una mujer muy religiosa, vengo de familia religiosa, entonces aquí traigo mi estampita siempre en la cartera que me ayuda y aquí está, miren, mi estampita que siempre me ayuda. (Muestra una foto de Fidel, y la oración más poderosa es la definición de Revolución de Fidel y si me dejan terminar, la voy a leer, aunque la hayan oído, porque me encanta, me encanta oírla y decirla:

“Revolución: es sentido del momento histórico, es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plena, es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo. Es luchar con audacia, inteligencia, realismo. Es no mentir jamás ni violar principios éticos. Es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo. Es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo”.
Amén.

 

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